Las particulares circunstancias en que muere el fiscal provocaron consternación y alarma no solo en Argentina, sino en el mundo entero. El gobierno acusó el golpe pero pretendió amortiguarlo con manifestaciones que transitaron desde la descalificación al fiscal especial afirmando que el dictamen no lo redactó él, hasta la torpeza de Capitanich al imitar a un tirano venezolano rompiendo hojas de un periódico. Un pueril error de enorme costo político.
Desde la Casa Rosada nadie tuvo el decoro de dirigir una nota de pésame ni decretar siquiera un día de luto nacional por el deceso de quien fuera puesto en su cargo por el propio Néstor Kirchner.
El escándalo internacional incluye el memorándum de acuerdo con Irán, que aunque aprobado por una mayoría circunstancial en el congreso resultó acertadamente declarado inconstitucional por la Cámara Federal, dejándolo sin efecto. El pacto fue un plan macabro para abortar toda investigación y asegurar impunidades; todo ello a espaldas de los intereses nacionales.
El pueblo marchará pacíficamente honrando al Dr. Nisman en un silencio que debiera volar los tímpanos de los inmorales si tan solo pudieran sentir vergüenza, algo totalmente improbable. Marchemos pues bregando por una investigación que lleve a la verdad, en defensa de la libertad y del respeto a la división de poderes, base del sistema republicano que abrazamos como nación.
Abogado (Justa Causa)
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