Muy cansada de las palizas a las que habitualmente era sometida, por su pareja, obligada a drogarse en sesiones de estupefacientes y cerveza, se apoderó de una pistola 9 mm y le disparó cuatro balazos. Sergio El Cabezón Enriotti, 37 años adormilado en la cama, de madrugada, frente al televisor prendido murió en el acto. Ocurrió en la casa de la calle Warnes 2302. La joven cerró la vivienda y se fué a la casa de la hermana y le contó lo sucedido. Inmediatamente en compañía de su madre se presentó en la comisaría 13ª, confesó el asesinato y quedó presa. Al otro día durante tres horas detalló ante el Juez de instrucción 7 doctor C<arlos Alberto Carbone su tortuosa relación con el Cabezón, que era el Jefe de la barra Los Guerreros del Infierno , por esos tiempos el más violento grupo ocupante del para avalanchas de arriba en el Gigante de Arroyito.
Convivía con él desde hacía 11 meses Recibía castigo corporal intenso. La obligaba a drogarse en su compañía. Estaba nervioso porque debía viajar ala Uruguay donde Central jugaría con River de Montevideo por la Copa Commebol. Contó que ese día, antes del trágico desenlace Sergio la mando a comprar droga con un cheque de 500 pesos que había recibido de los dirigentes de Rosario Central. Como no pudo conseguir cocaína ni psicofármacos porque no le recibieron el cheque, Enriotti enloqueció, preso de la abstinencia le dio otra soberana paliza. Fue la última. Tomó la 9mm perteneciente al Cabezón, al verlo medio dormido le disparó cuatro veces. La muerte llegó y pareció una forma más de ficción.
Enriotti tenía antecedentes. Recuerdo que pesaban sobre él siete pedidos de captura por delitos que habitualmente cometía. Estaba en la calle porque tenía buena relación con policías. Hacía poco tiempo había salido de la cárcel donde cumplió 3 años y 3 meses como partícipe necesario en un crimen.
Graciela Noemí Strembell, 18 años fue condenada pero al poco tiempo recuperó su libertad por considerársele víctima de una situación muy singular. Su compañero muerto tenía antecedentes por robo calificado y privación ilegítima der la libertad.
Esto es un recuerdo, particularmente para los canallas,que resultaron fuertemente impactados por ello pero desnuda con crueldad las miserias del futbol donde se hace impostergable un férreo control de los dineros de las instituciones, de jugadores, dirigentes y barras. Su relación con las drogas que inundan las tribunas y la plata que ingresa en el mercado financiero por eso vía con fines de lavado. Consecuencias.
Alfredo Velasco Ferrero. Periodista.