…relevar a un ex agente de inteligencia del Estado Argentino, de su obligación de guardar secreto sobre asuntos que tomó conocimiento a través de su cargo. En este caso, se trata del atentado a la Amia ocurrido en Buenos Aires en el año 1994 y a sus derivaciones, entre ellas la muerte del Fiscal Nisman. Si bien, esta disposición presidencial parece simple de implementar, en la práctica no es así. El Secreto de Estado es una figura legal simple de guardar, pero compleja a la hora que debe dejar de serlo. Concretamente y para no caer en los laberintos de la ley, el ex agente Stiusso se presentará a prestar declaración testimonial ante la Justicia con privilegios que no tienen los ciudadanos comunes.
Si bien se le tomará juramento de ley y estará obligado a responder a todo lo que se le pregunte, su posición le permitirá esgrimir “olvido” cuando lo crea necesario o faltar a la verdad sin reparos cuando lo necesite, pues la información que él conoce no será posible determinar su veracidad porque proviene de la secreta y unilateral función que desempeñaba. Pero además, su mayor ventaja consistirá en que cuando lo desee, podrá esgrimir el derecho constitucional que lo asiste de no declarar contra sí mismo, porque no debe olvidarse que él ha sido actor principal en todos los hechos sobre los que será interrogado. En otras palabras, no hay que tener esperanzas de que su testimonio ayude al esclarecimiento del magnicidio que hoy sacude a todo el país y trasciende sus fronteras.
Tampoco se entiende el privilegio que tiene Stiusso de poner condiciones en cuanto a las circunstancias de tiempo y lugar para declarar ante la justicia y de no ser fotografiado porque este agente como varios otros, son hoy personas públicas debido a que pública fue la lucha facciosa que desataron dentro del Organismo. Esta patética interna llevó a los Servicios de Inteligencia argentinos a situarse en las antípodas de lo que un experimentado hombre de los servicios de inteligencia afirmaba: cuando estos organismos trabajan haciendo ruido, es que lo están haciendo muy mal.
Horacio Alfredo French
Dr en Derecho
Autor: La legalidad del Secreto de Estado