Marcharán en silencio. Hicimos un relevamiento en la segunda ciudad de la república, y pocas veces se ha notado más un fenómeno tan coincidente. Se puso tan evidente la efervescencia que existe en la gente, tal indignación por los roles que ocupa cada protagonista, por la cancha embarrada desde quienes debieron protegerlo en serio y no lo hicieron. Son las mujeres las que llevan la voz cantante. Es el encubrimiento y la mentira, que avergüenza y lacera a la población. Parece ser un grito generalizado en Rosario, pero también en todas las ciudades y pueblos del interior. L a memoria personal de la mayoría, tiene un transcurrir continuado desde el 18 de enero pasado con la muerte atroz, pero atravesando la bronca de los más de 20 años sin que aparezcan los culpables del mayor atentado terrorista en Argentina a través de toda su historia. 85 no es tan solo un número son personas que han quedado en nuestra memoria. En la colectiva, en silencio, masticando bronca frente a la clara sensación que desde allá hasta hoy siempre se ha hecho todo lo posible desde el poder para impedir que se llegue a la verdad. NISMAN murió como consecuencia de su trabajo de muchos años. Y esto puede ocurrir porque se acercó demasiado a la verdad y nadie lo protegió en serio. Tenían que evitar que se resfriara. Está muerto.
Investigaba un encubrimiento del que ahora se avergüenzan muchos.
Pasan los días y el duelo continua. Por eso acá se preguntan si la convocatoria del
18, en silencio, en el Monumento Nacional a la Bandera pasará los 300 mil concurrentes que juntó la concentración de las entidades del campo del 24 de mayo del 2008 en el mismo lugar. L a expectativa es grande.
Esta es una provincia con un fenómeno que le atraviesa desde esos tiempos. El narcotráfico con sus consecuencias de violencia, corrupción y muerte. Rosario una ciudad que no es la misma, que ha cambiado, con homicidios diarios. Con reguero de sangre por venganzas que nunca en su historia se habían registrado. Esto tuvo y tiene responsables entre los que deberían representarnos y que solo se representan a sí mismos.
Porque muerte es lo que nos quieren imponer mediante el terror. Violencia el delito con lo que se nos quiere sojuzgar. El hartazgo llegó. El pueblo se ha cansado.
Pero, aquí, no solo el Monumento la Bandera figura en la cita. Son todas las plazas y paseos de la ciudad las que albergarán a quienes silenciosamente, sin emblemas partidarios, solo con la Celeste y Blanca, harán oír su escarmiento, el del pueblo
La población está decidida .Terminar con el poder de los corruptos de aquí y de allá. Mientras tanto se mueve el piso por todos lados. Hay un verdadero tembladeral institucional, político y judicial.
Vuele bajo, porque abajo esta la verdad.
Alfredo Velasco Ferrero-periodista.