El Ministerio de Desinformación ya existía pero en forma menos evidente para los distraídos. Desde Berni, pasando por Aníbal Fernández, el Coqui Capitanich, Juliana Di Tullio, y un gran elenco, se ocuparon desde los primeros minutos de conocido el luctuoso hecho acaecido a Alberto Nisman en instalar la hipótesis de un suicidio. Para ello – habrá que averiguar quién lanzó la especie por primera vez a fin de citarlo a prestar declaración indagatoria- se insistió en que la puerta de servicio del domicilio del fiscal estaba cerrada con llave desde adentro.
De boca del cerrajero que concurrió al departamento la fiscal interviniente Dra. Fein y todos, nos enteramos que la puerta estaba cerrada solo con el pestillo. Pocos minutos más tarde sale a la luz que hay otro acceso al departamento desde un sitio donde están los equipos de aire acondicionado.
Quedó muy desprolijo Berni -por decir lo menos- al haber accedido al domicilio del fiscal antes que las autoridades pertinentes. Él es un cuadro político. ¿Qué hacía allí? Ya no importa si entró o no al baño donde yacía el cadáver.
También trascendió que en dos oportunidades llegaron ambulancias del SAME a las que se les impidió el acceso al lugar del hecho.
La puerta no estaba cerrada desde adentro con llave, no hay rastros de pólvora en la mano derecha de Alberto Nisman. Solo esas dos circunstancias, sumadas a la terrible denuncia del fiscal con apoyo de enorme cantidad de escuchas legítimas colocan a cualquier investigador en situación de sospechar un homicidio antes de siquiera pensar en un suicidio, inducido o no.
Los actos de Alberto Nisman previos a su muerte alejan la hipótesis de suicidio. Claro que para los acusados y todos sus acólitos del FPV eso resulta muy inconveniente.
Entonces salen los empleados del Ministerio de Desinformación a embarrar la cancha; a cuestionar hasta lo evidente; a incurrir en falsedades y groseras mentiras, a atacar al occiso hasta imputándole que tenía estrechos contactos con personajes inconvenientes de la SI (ex SIDE) y hasta con la CIA.
Los hechos imputados por el fiscal Nisman en ejercicio de sus funciones son de una gravedad tal, que cualquier especulación acerca de los motivos que lo llevaran a interrumpir sus vacaciones y avanzar con la causa cae en el ridículo. Los hechos implicarían el delito de traición a la patria, y salvando las distancias, la causa Ciccone, con Vicepresidente y todo hasta parece un cuento de Heidi.
En defensa de las instituciones y de la seguridad de los habitantes hay que tomar urgentes medidas que la presidente no debería eludir:
1.- Reemplazar a la procuradora general Alejandra Gils Carbó por un jurista de trayectoria y alejado de banderías políticas.
2.- Diferir la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Penal y del Civil y Comercial, al menos por tres años, a fin de descartar sospechas de la instalación de la impunidad en actos de gobierno.
Quienes siguieron la línea oficial de “salir con los tapones de punta” ante una investigación judicial nos demostraron que la democracia está en peligro y también los argentinos. En los cánones del corrosivo Modelo, la Verdad jamás fue ni será un valor a ponderar. La han relativizado a niveles insostenibles, ya que para ellos es meramente circunstancial.
Abogado (Justa Causa)
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