Los números de agosto son contundentes. El freno en la actividad económica se está reflejando en el sector energético. Según las últimas cifras publicadas la semana pasada por la Secretaría de Energía, las importaciones de combustibles descendieron a la mitad en agosto, comparado con el mismo mes de 2013. En concreto, se contrajeron un 48% o unos u$s 713 millones, pasando de u$s 1.483,63 el año pasado hasta los u$s 770,11 de este año.
Los especialistas explican que más allá de un invierno de temperaturas más moderadas, el descenso responde al parate económico. La tendencia comenzó a sentirse a partir de abril y se profundizó en los meses subsiguientes. En su edición del 27 de mayo, El Cronista había advertido sobre el impacto de la recesión (estadísticas privadas señalan una caída del PBI ya desde el último trimestre de 2013), traducida en menores compras de energía en el exterior y el Gobierno lo desmintió. Pero en los meses sucesivos, la contracción fue una constante y no sólo en montos sino en cantidades. De esta manera, contra las expectativas de expertos y analistas que proyectaban para este año un crecimiento en el gasto estatal por esta ventana, el año podría terminar con montos menores a los de 2013, cuando las importaciones rozaron los u$s 13.000 millones. Siguiendo los números públicos, en los primeros ocho meses del año el costo ascendió a
u$s 6.475,5 millones, contra los u$s 8.452,2 millones que registró el mismo período de 2013; es decir, unos u$s 1.976 millones menos.
Hace unos días, la presidenta Cristina Kirchner se vanaglorió de las políticas de precios subsidiados implementadas en los últimos años que llevaron al desbalance energético y que resultaron la principal causa del cepo cambiario, justificándolas como sostén económico. “Si no tuviéramos que importar combustible y petróleo que pagamos afuera a precio internacional pero que le suministramos a los argentinos y a los empresarios a precios subsidiados, tendríamos muchísimo más recursos y superávit pero no tendríamos tantos argentinos con inclusión social ni empresas trabajando”, reconoció la mandataria en un acto público. Pero lo cierto es que el Gobierno que tuvo un alto costo para sostener esa situación, ahora está ahorrando divisas de la manera menos deseada: a través de la contracción económica.
Ventas y consumo
El estancamiento también se ve reflejado en otras variables del sector. El consumo, la producción y las ventas de combustibles también caen. Según un reciente informe elaborado por IES, las ventas de combustibles en el mercado interno, en los ocho primeros meses de 2014, presentaron un panorama contractivo (un 2,3% de descenso interanual) con 15.194 miles de m3, que revirtió el aumento observado en el total de 2013 y acentuó la caída del primer semestre de 2014, “como reflejo directo de la caída en la actividad y en los niveles de consumo de la población”. “La caída más importante fue en las ventas de gasoil, con una caída del 3,9%, revirtió la suba del año anterior (1,9%) por la menor actividad en el sector agrícola, lo cual se refleja en el transporte, afectado también por la contractiva situación del sector industrial”, explica el informe. La producción de los principales combustibles también mostró un com portamiento decreciente en los ocho primeros meses de 2014 respecto de 2013 y un volumen de 13.471 miles de m3 elaborados (2,4% de disminución).
fuente cronista.com