Allí le arrebataron la cartera y el celular. Entonces, le exigieron que llamara a su suegro, a quien le pidieron dinero en efectivo como rescate para liberarla. Al presumir que había activado el botón antipánico, comenzaron a pegarle en la cabeza y en el rostro. Luego de una hora, los delincuentes la liberaron en la esquina de Mendoza y 4 de Febrero. Allí, la bajaron del automóvil y le arrojaron la cartera sin la billetera. Cuando los asaltantes advirtieron que la mujer que habían tenido cautiva era funcionaria judicial, la despidieron con esta frase: “Nosotros somos conocidos. Somos la banda del M-16”.
Así se autodenominaba la organización delictiva integrada por lo menos por nueve sospechosos que se dedicaba a cometer asaltos, entraderas y secuestros exprés en la zona oeste y norte del conurbano. Dicho mote se le adjudicó porque para intimidar a las víctimas se bajaban tres de los delincuentes armados con fusiles M-16, armas de asalto táctico que utilizan las fuerzas armadas europeas y que no se fabrican en nuestro país.
En la investigación, encarada por el fiscal federal de Tres de Febrero, Paul Starc, se habría determinado que el grupo delictivo sería responsable de por lo menos ocho asaltos cometidos entre el 14 de abril y el 6 de junio en San Martín, Florida e Ituzaingó.
Durante los doce allanamientos ordenados por la fiscalía, los investigadores secuestraron los tres fusiles tácticos y revólveres, pistolas y una radio que uno de los integrantes de la banda le habría alquilado por $ 4000 a un efectivo de la policía bonaerense y que se usaba para escuchar la frecuencia de esa fuerza de seguridad. De esa forma, los asaltantes salían a buscar a sus víctimas y evitaban las zonas en las que hubiera controles vehiculares.
Si bien no fueron reconocidos por las víctimas de los distintos secuestros exprés porque los obligaban a agachar la cabeza y les cubrían el rostro con capuchas, el juez federal de San Martín, Juan Manuel Culotta, hizo lugar al pedido del fiscal Starc y procesó con prisión preventiva a los nueve acusados.
Según consta en las resoluciones en las que se dictaron los procesamientos, la pesquisa que derivó en el desbaratamiento de la banda comenzó el 18 de abril pasado con el secuestro de la empleada judicial de San Martín.
“PARECÍAN AMETRALLADORAS”
Al seguir la pista del Volkswagen Vento en el que estuvo cautiva la mujer, los investigadores determinaron que había sido robado tres días antes, cuando la banda interceptó al propietario en el momento en que circulaba por Villa Ballester. Le cruzaron un Honda Civic del que bajaron tres asaltantes.
“Llevaban armas largas, similares a las ametralladoras. En su parte posterior, tenían caños con agujeros”, describió el dueño del Volkswagen Vento en su declaración testimonial. Así, con tres delincuentes apuntándole a la cabeza con los M-16, el hombre fue obligado a que los llevara a su casa. Allí le robaron 15.000 pesos y 3000 dólares.
Con ese automóvil, algunos de los integrantes de la banda anduvieron tres días por la zona de San Martín hasta que hicieron el secuestro exprés de la funcionaria judicial.
El siguiente hecho delictivo que se le atribuyó a la banda ocurrió el 22 de mayo pasado. La víctima fue una mujer que conducía una Toyota Rav 4, a la que interceptaron los delincuentes que se habían dividido en dos automóviles. La mujer recordó a dos sospechosos que bajaron del Fiat Uno y la obligaron a ir a su casa de Juan B. Justo al 900, donde le robaron 5000 dólares, 600 pesos, algunas libras esterlinas y su camioneta.
Si bien la nacion tuvo acceso a los nombres de las víctimas, las identidades se mantienen en reserva para evitar posibles represalias de los asaltantes.
Tan peligrosos son algunos de los integrantes de la banda que no dudaron en enfrentarse con los policías que intentaron identificarlos en un control. Así lo relató uno de los delincuentes, cuando le describió a un cómplice los detalles del tiroteo con los efectivos de la comisaría de Villa Rafo, en el partido de San Martín.
“Queda «la gorra» a cinco cuadras nuestro, encaramos para el auto caminando y «el Ciego», que estaba atrás, ni siquiera había arrancado el auto. En ese momento, se nos puso «la gorra» a la par nuestro, y le grité a «el Ciego»: ¡Arrancá, tirale! Pero se quedó quieto. Le saqué la metra, me puse atrás de un árbol y le sacudí. Empecé a tirar. Cuando me quedé sin balas, corrí. Ahí, «el Ciego» me dijo que le habían dado. Creo que seguía vivo. Nos fuimos todos, menos él”, relató Javier, uno de los cabecillas de la banda, en una conversación telefónica que mantuvo con Nadia, única mujer que integraba el grupo delictivo y que se encargaba de guardar las armas de la organización.
A mediados de agosto pasado, el juez Culotta procesó con prisión preventiva a los sospechosos Marcelo Ezequiel Téllez, Roberto Daniel Fernández, Luis Oscar Salvucci, Leonardo Videla, Nadia Gutiérrez, Matías Garzón Chaile, Oscar Alejandro Salvucci, Gustavo Alejandro Manno y Aníbal Gerardo Benítez..
fuente lanacion