Francamente, imposible. “En busca de la tormenta perfecta” se titula un aportado del informe más reciente de la consultora Massot & Monteverde acerca de la crítica situación del Banco Central que, dicho sea de paso, no difunde desde hace 2 semanas el balance de reservas internacionales.
“(…) Al 15 de septiembre, último balance publicado, la deuda del Tesoro al BCRA equivale a casi toda la base amplia, estando compuesta por $ 381.000 millones en letras y $ 218.000 millones en adelantos transitorios. (…)”
CIUDAD DE BUENOS AIRES (InC). La precariedad de la actual situación fiscal, monetaria y de reservas disponibles es perfectamente conocida por nuestros clientes, pues ha sido objeto de nuestro permanente monitoreo.
· Cuando a tales circunstancias se suma un marcado deterioro de la confianza en la gestión económica, queda configurado un contexto poco menos que ideal para una crisis de envergadura.
· No es factible una solución práctica dentro del marco de políticas propias del kirchnerismo, salvo algunos posibles manotazos a fondos privados sobre los que preferimos no dar ideas.
· Pueden intentar cerrar o limitar parte del contado con liqui, pero eso sólo agravará la fuga por otras vías.
· Además de los aprietes oficiales sobre los operadores del mercado cambiario, éste ya se había beneficiado por la escasez de pesos propia del comienzo de mes y el habitual puré que hacen miles de individuos comprando dólar ahorro y revendiendo en el segmento blue.
· Pero las deficiencias estructurales no se han corregido; por el contrario, siguen acentuándose.
· Con Juan Carlos Fábrega se fue el último contrapeso de cierta racionalidad que quedaba en un puesto económico clave.
· De Alejandro Vanoli no se puede esperar nada bueno, más allá de un sordo enfrentamiento con Axel Kicillof, que será creciente.
· Lo que espanta es esa combinación de arrogancia y temeridad —tan propia de la ignorancia— que campea en el gobierno.
· Ningún funcionario entiende de economía monetaria, lo cual tampoco les preocupa.
· Vanoli ha subido las tasas, pero muy tímidamente para el creciente deterioro que muestra la demanda de pesos.
· Si se animaran a subir fuerte las tasas, al menos comprarían tiempo.
· Claro que eso exacerbaría la caída de la actividad, lo que de todas formas ya ocurre con el combate al dólar marginal y al contado con liquidación.
· Un desdoblamiento formal no es solución, pero también les permitiría comprar tiempo.
· Mientras no se ataque frontalmente el gasto, la exclusiva solución monetaria tiene un costo letal para la actividad.
· En cuanto a la situación de las reservas, ésta es cada vez más oscura.
· No se publican los balances del Central desde hace dos semanas.
· Previo a eso, hubo una caída en Otros Pasivos —que son fondos reservados para pagos de deudas— por el equivalente a US$ 2.100 millones— que debiera haberse reflejado en una caída de las reservas, pero eso no ocurrió.
· Esto lleva a considerar que habría que restar esos US$ 2.100 millones, además de lo que pudiera haber ocurrido en esas dos semanas llamativamente no informadas.
· Restando exclusivamente los US$ 2.100 millones, las reservas netas efectivas —descontados los encajes y otros pasivos en moneda extranjera— serían US$ 17.000 millones.
· Por su parte, la base monetaria informada ya se ubica en $ 384.500 millones.
· Esta proporción frente a las reservas ya es preocupante.
· Pero si se suman los pases, letras y otros pasivos de corto plazo en pesos, trepa a $ 638.000 millones.
· Si además se toman en cuenta los $ 130.000 millones que restarían emitir, la situación se vuelve alarmante.
· Al 15 de septiembre, último balance publicado, la deuda del Tesoro al BCRA equivale a casi toda la base amplia, estando compuesta por $ 381.000 millones en letras y $ 218.000 millones en adelantos transitorios.
· Con un gasto que crece fuera de control —en el último mes informado, el déficit fiscal se cuadruplicó— y que sólo se puede financiar con emisión o con confiscaciones al sistema financiero, el riesgo de que la crisis alcance al sistema bancario se está incrementando.
· Las tasas actuales no seducen lo suficiente y los depósitos a plazo del sector privado muestran fatiga.
· Al 28 de septiembre, con sólo dos días para terminar el mes, crecían 1,2%, menos que los intereses pagados por ese período.
· Esto significa que una parte —hasta ese momento pequeña— de los intereses no se estaba renovando.
· Si el desasosiego que genera la actitud antipropiedad del gobierno se trasladase a los depósitos, la situación podría volverse dramática.
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