Ambos Códigos ya se actualizaron varias veces y pueden serlo cada vez que se necesite, sin necesidad de modificarlos íntegros, destruyendo 150 años de doctrina y jurisprudencia. Es lo que hacen todos los países del mundo, para evitar una inseguridad jurídica nefasta.
Cambiar la columna vertebral del derecho argentino por la egolatría de Cristina Kirchner es cambiar el eje de nuestra Constitución y nos someterá a cada uno de nosotros y a nuestros hijos y nietos, al gobierno de turno.
Por eso tenemos que lograr que el próximo gobierno dicte un DNU al día siguiente de asumir, para derogar esta innecesaria y lamentable herencia kirchnerista.
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