Juan Irazabal es un ex policía de la Federal condenado por homicidio simple, que tiene una agencia de seguros. Él fue quien persiguió a los delincuentes que acabaron con la vida de Franco Torres, de 13 años.
El caso comenzó el miércoles cerca de las 20, en Isidro Casanova, donde los delincuentes realizaron una entradera y robaron un Citroën C4 negro al dueño de la vivienda. Con ese auto, los cuatro malvivientes asaltaron la agencia de seguros de Irazabal y se llevaron 160 mil pesos. El dueño del local de Rafael Castillo reconoció a uno de los delincuentes y decidió perseguirlos con su Chevrolet Meriva. Se sospecha que el ex agente también fue identificado por uno de ellos.
En declaraciones a radio Vorterix, Irazabal hizo un relato dramático del hecho. “Los delincuentes venían de cometer un robo en el barrio San Alberto y luego llegaron a mi negocio cuando estábamos cerrando”. “Eran cuatro y estaban armados. El que me apuntaba, de unos 15 o 16 años, tenía una pistola Glock. En un momento le agarro el arma y otro de atrás me dice que lo suelte o me mataba”, relató Irazabal. En ese momento, levantó la vista y reconoció a uno de los hombres que estaba de campana en el umbral de la oficina. “Estaba bien vestido, tenía pelo corto y un handy con la frecuencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y una 9 mm en su mano”, comentó.
Irazabal aclaró que no sabe si era integrante de la fuerza pero aseguró que lo tenía “visto de algún lugar”. “En ese momento nos vemos, nos reconocimos y automáticamente él se da vuelta y sale de la oficina”, narró.
Luego de reducir a Irazabal y a su secretaria, los ladrones se robaron la recaudación y dinero que había en la caja. Unos 160 mil pesos, según dijo el propio dueño del local. Los asaltantes salieron y se subieron al C4. Irazabal buscó las llaves de su camioneta y los persiguió.
“Cuando salgo a buscarlos, veo que ellos regresan. Creo que volvieron porque reconoció a uno de ellos. Regresaron para no dejar testigos, volvieron para asesinarme”, afirmó. En ese momento, Gabriel Torres y su hijo Franco, con una camioneta del mismo modelo, quedan en el medio escena. “La otra Meriva se pone delante de mí, ellos confunden el auto y efectúan los disparos y matan al chico. Luego se dan a la fuga”. Irazabal escucha el desgarrador grito de Torres: “¡Me mataron al nene!”. Y salió a perseguirlos.
A unas 15 cuadras del lugar, los malvivientes tomaron una calle sin salida y abrieron fuego contra la camioneta del ex policía, que los había reconocido. En el momento que intentaron dar la vuelta para continuar con la huida, Irazabal los embistió con su camioneta. “El conductor (el mismo que lo apuntó con la Glock) se baja e intenta salir corriendo. Cuando lo veo, pongo primera y a toda velocidad lo embisto en las piernas; voló contra la vereda. Una pierna seguramente le habré quebrado”, manifestó.
“Luego de atropellarlo, me bajé y fui para la parte de atrás de la camioneta, para cubrirme. Ellos ya se habían bajado del C4 y se llevan en andas a su compañero. La verdad no me animé a seguirlos caminando porque estaban todos armados”, señaló. El dueño de la agencia aseguró que tiene miedo a las represalias. “Tenemos amenazas continuamente”, dijo.
Según contó el propio Irazabal, fue procesado por homicidio simple. En 1997 mientras trabajaba en la comisaría 48 se enfrentó a tres delincuentes, uno de ellos menor, y en la balacera el joven cayó abatido. “Después de 24 sobreseimientos, en 2013 nos procesan por homicidio simple y nos llevaron a mí y a mi compañero a juicio oral. Ahí nos absuelven y después de tres meses nos citan de la Cámara de Casación, revocan el fallo del tribunal oral y nos condena a 9 años”.
El ex policía está en libertad tras presentar un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia, que se expidió el 16 de septiembre pasado diciéndole a la Cámara que revisen el caso porque hay irregularidades.
Por el robo y crimen del pequeño Franco solo hay una persona detenida. Ayer a la tarde, familiares y amigos del chico protagonizaron serios incidentes en la Comisaría de Los Pinos, en La Matanza. Como saldo, dos patrulleros fueron incendiados y hubo destrozos en la seccional.
Ese distrito bonaerense, el más grande de la Provincia, también tiene una triste marca estadística relacionada con el delito: es la comuna que tiene más muertos en el año por hechos de inseguridad.