Ocurren hechos delictivos violentos a cada rato, con consecuencias graves cuando no la muerte. Record de pérdidas de vida en lo que va de los últimos diez años en la segunda ciudad de la república.
El tema es inquietante. Quizás el que más. Afecta a la población todo del país. Es cierto que no hay política integral de estado para abordar esta realidad. Quizás voluntarismo. En la provincia es el esfuerzo, particularmente de algunos jueces. No a la reforma del régimen de la justicia penal, como se quiere hacer creer.
Una adhesión sin reservas en las leyes a los pactos internacionales que se enarbolan como dogma, cuando se denuncia, por ejemplo que un homicida procesado está libre porque la condena se apeló debe contar con dos sentencias para tener vigencia. Pero, es cierto también que muchos jueces interpretan las normas a favor de los de los criminales con beneficios optativos que son concedidos automáticamente. Aplicación práctica de lo que se denomina el garantismo o abolicionismo, filosofía del derecho controvertida que ha influenciado en su formación a varias promociones de abogados que adhieren ciegamente a ella. Si como se ve, la legislación vigente a quedado desactualizada con esos ideales de eliminación de la persecución penal que en su momento la inspiraron y que han demostrado en la vida cotidiana ser un firme impulso a la actividad delictiva organizada, la solución es reformar las leyes y adecuarlas, lo antes posible, a las necesidades de la población.
Un poder ejecutivo que debería elaborar políticas integrales, coordinadas y nacionales para abordar temática tan grave. Y no lo hace. Por su parte, en el Congreso si los legisladores no elaboran ni tratan esos proyectos con la seriedad que esto amerita demuestran ser pusilánimes frente a quienes los eligieron. El abolicionismo es una filosofía del derecho nefasta por sus resultados desastrosos, que nos han cambiado el modo de vivir.
Lo peor, es que alienta y construye, con su impronta una cultura que angeliza al delincuente y abandona a la victima.
El agobio de las necesidades urgentes, como esta, no resueltas, hace que sobrevuelen sobre nosotros, mientras la inmediatez predomine en nuestras vidas la inmovilidad de poder salir de la demagogia y el autoritarismo.
No le parece.
Alfredo Velasco Ferrero, periodista.