No queremos que otro país sufra la extorsión que sufre la Argentina a manos de los parásitos del Sistema Financiero Internacional”, dice el Sr. Ministro.
Y a los privados: ¿Qué nos pasa en la relación entre el gobierno nacional y nosotros?
¿Será que tenemos que apelar a las Naciones Unidas?, ¿o al UNASUR?, ¿o a la Corte de La Haya?, ¿o a la acción directa?
El gobierno nacional ha reivindicado la MEMORIA, los DD.HH. LA INCLUSIÓN, LA DEMOCRACIA… (¿?).
Se fueron los militares pero como dice Charly García: “Hoy tu vecino puede ser más peligroso que los militares…” (Ver CNN en español UNO a UNO).
A más de diez años de gobierno: ¿Dónde está la Justicia? Abolieron la Ley 20.840 de Subversión Económica para proteger a los delincuentes oficiales que se roban los fondos públicos pero el gobierno de los DD.HH. promulga una Ley Antiterrorista para tener la posibilidad de contrarrestar “legalmente” disturbios que, según el gobierno, pueden ser catalogados como Golpes de Estado producidos como reacción a la arbitrariedad originada desde el gobierno mediante leyes promulgadas por un Congreso adicto que opera como operaban los militares amparados por una seudo convalidación constitucional. No hay mucha diferencia entre este Congreso y la CAL (Comisión de Asesoramiento Legislativo del Proceso de Reconstrucción Nacional).
Mejor ni hablar del Banco Central, de la Secretaría de Comercio o de la Ley de Abastecimiento, reedición prehistórica de la corrupción gelbardiana con sus condimentos erpianos y montoneros actualmente conduciendo las membranas internas del Poder.
“Los Fondos Buitres son un parásito del Sistema Financiero Internacional que tiene que desaparecer”, dice el Sr. Ministro.
¿Y los Funcionarios del Banco Central como el Dr. Marcos Moiseff y sus secuaces deben permanecer?
¿Debemos promover para el mercado internacional lo que no somos capaces de hacer en el mercado nacional? ¿O es esta otra muestra del surrealismo tradicional argentino?
El Banco Central Argentino ha sido históricamente Juez y Parte en los procesos contra los banqueros privados. ¿Quiere decir que lo que es bueno para el tratamiento arbitrario sobre los ciudadanos banqueros y empresarios argentinos no es válido para el tratamiento a la República en los mercados internacionales?
Parece que estamos ante un problema de valores éticos que se debería discutir.
Entretanto, la República corre, cada vez a mayor velocidad, hacia la pendiente del caos financiero y la exclusión internacional, la cual habrá de generar un colapso cercano con una nueva ola de saqueos y enfrentamientos armados a nivel nacional.
¿Prolegómenos de otra Guerra Civil?
La posibilidad de “La hora de La Espada” de Lugones ya no existe. Las espadas están herrumbradas y los que podrían empuñarlas están comprados por el gobierno.
La reacción, si se produce, será desde abajo hacia arriba y con un desenlace mucho más cruento.
Como mencionaba en una nota anterior: ”Quién se queda con la Argentina”.
Ahora, luego de la Reunión del Council of Americas salieron la Cámara de Comercio y la Unión Industrial (los segundos antes que los primeros) a tratar de reivindicar los derechos empresarios. ¡Aunque un poco tarde!
Ya no sirven los Mendiguren ni las asociaciones sucias con el gobierno de turno. Hoy los empresarios tienen que pagar el precio de no tener doctrina, de vender el potencial futuro contra la rentabilidad de los próximos seis meses, de resignar la cohesión y la solidaridad empresaria ante los inferiores intereses captar una cuota mayor de mercado.
Lo mismo vale para los dirigentes gremiales. Cuando las bases se les vengan encima los fondos cosechados no servirán de nada. Se los llevará la corriente de sangre.
El Clearing siempre llega y cuando las cuentas dan cero: “¡Agua Negra que se Quema el Rancho!”…
Luis A. Oddone
laocorp2013@gmail.com