1) Diagnóstico
a) Todo lo que pudo haber habido en nuestro país que pudiera enmarcarse en el concepto de Producción para la Defensa, ha sido destruido, desactivado, desmantelado, vendido, enajenado, abandonado o ineficientemente subutilizado.
b) Los antecedentes válidos, aún subsisten en la escuálida estructura de FM, astilleros navales y la exfábrica militar de aviones.
c) El común de la dirigencia civil y militar no contempla un esquema unificado de producción para la defensa.
d) La RA no tiene política de Producción para la Defensa.
2) Propuesta
a) Concepto de Producción para la Defensa
i) Un concepto moderno de “Producción para la Defensa” debe expresar la conjunción de las potencialidades de los sectores productivo, comercial y de la investigación nacional, para satisfacer las demandas derivadas de situaciones de conflictos y catástrofes, a través de la detección, la orientación, el desarrollo y/o la explotación de los recursos aplicables existentes.
ii) Básicamente debe contemplar lo específico de la Defensa y la Ayuda Humanitaria , junto a lo intrínseco de la Producción, proporcionando desde el Estado, el marco adecuado y las normas y regulaciones necesarias para que el sector privado pueda desarrollarse y soportar el peso de la actividad económica que más convenga a los intereses nacionales. Con el Estado activo en esta área, constituyendo la columna vertebral, sobre manera en las actividades sensibles y estratégicas (Energía nuclear, actividad espacial y marítima).
iii) El ámbito de acción debe ser considerado a nivel mundial, ya que detrás de un definido perfil exportador y asentado en una sólida base logística, debe atender demandas internas (FFAA – FFSS – FFPP – Defensa Civil) y externas (Mercado de adquisiciones de la ONU – Fuerzas de Paz – Marco Regional).
iv) El dominio del ciclo de las Tecnologías Duales, el control de las Agencias Logísticas (centralizadas en la génesis y en la administración, y descentralizadas en la ejecución) y el potencial tecnológico y productivo propio, serán las bases de una clara Política de Producción para la Defensa que deberá, además, coadyuvar al esfuerzo presupuestario, generando recursos propios aplicables a las demandas específicas, contribuyendo a la Política de Defensa.
b) Bases para la transformación
La transformación del sector industrial cívico-militar ha quedado trunca por no haberse constituido una Política de Estado y la redefinición del sector de Producción para la Defensa, requiere la elaboración de un MODELO NUEVO.
Este nuevo modelo implica la comprensión y la aprehensión de una visión superadora e integradora de todas las capacidades disponibles y necesarias y que sirvan de base para el establecimiento de los objetivos, políticas, estrategias, planes y programas consecuentes.
Para poder encarar con éxito la reestructuración del sistema es imperativo e imprescindible crear una estructura mínima de PRODUCCION PARA LA DEFENSA (Estatal-Privado-Cívico-Militar) en el Ministerio de Defensa, que incluya un órgano de dirección, planeamiento y promoción, a nivel de SECRETARIA, con dependencia DIRECTA del Ministro de Defensa y un elemento de ejecución descentralizado y que deberá cumplir el rol de director y coordinador de programas de producción y logística integral (Centro Logístico Argentino).
Este nuevo modelo, deberá reunir y contemplar, como mínimo, las siguientes características:
Rentabilidad – Producción – Tecnología dual (básica y aplicada) – Oferta exportable – Demanda interna – Mercado proveedor, nacional, regional e internacional – Mercado consumidor, nacional, regional e internacional.
Del ámbito político depende la conducción de la estrategia general, solamente él puede juzgar sobre la coordinación de las estrategias sectoriales y aquí es donde se produce la distribución de los recursos nacionales y donde debe nacer la reestructuración y el reordenamiento de las capacidades existentes, de las factibles y de las futuras.
Una estrategia nacional apropiada requiere que las políticas exterior, económica y de defensa se desarrollen en un marco de absoluta armonía y coherencia.
Por lo expresado y cuando se habla de PRODUCCION PARA LA DEFENSA, se supone, con acierto, que se sabe con exactitud:
• Qué es lo que hay que hacer.
• Quién lo va a hacer.
• Cómo se debe hacer.
• Con qué recursos se va a hacer.
• Cuándo y dónde se debe accionar.
• Y para qué hay que actuar.
En este marco, la política para con las industrias para la Defensa, no excluirá el mantenimiento dentro del Estado, o a cargo del sector privado (bajo supervisión estatal), de aquéllas que se consideren con valor militar crítico/estratégico para las FFAA y FFSS.
Seguridad y Defensa quieren decir Desarrollo. La Seguridad y la Defensa no son el armamento, aunque lo involucren; la Seguridad y la Defensa no son el poder ni el poderío militar, aunque lo incluyan.
La Seguridad y la Defensa son Desarrollo, y sin Desarrollo no hay Seguridad.
Esta disyuntiva tiene 3 tipos de solución posible:
1) A cargo del Estado.
2) A cargo de Privados.
3) Mixta.
En este último caso debemos poner el acento y es aquí donde el Estado, se asociará con elementos privados, ya sea aportando capital, personal, recursos, infraestructura u otros medios para encarar proyectos de investigación, desarrollo y/o producción de bienes y servicios, pero, lo más importante y trascendente, es que el Estado debe proporcionar el marco regulatorio y las medidas de impulso y restricción necesarias para que se puedan desatar y controlar las fuerzas productivas.
Reflexión Final
El sector Defensa argentino tiene frente a sí el desafío de adaptarse de manera realista y eficaz a los desafíos que se perfilan en el plano regional e internacional en el mediano y largo plazo.
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Tanto las reflexiones estratégicas como los hechos ocurridos a nivel internacional a lo largo de los últimos 30 años, muestran la vigencia y relevancia que conserva la Defensa.
Constituyen algunas de las claves de la experiencia acumulada en el ámbito internacional a lo largo de la década pasada:
• el uso eficiente del presupuesto de Defensa,
• un pensamiento estratégico que sepa reconocer pragmáticamente las circunstancias nacionales, regionales e internacionales,
• el otorgamiento de una importancia central al capital humano, su entrenamiento y la organización del instrumento militar,
• el mejoramiento y eventual compra de materiales de uso bélico claves y
• la incorporación metódica y racional de innovaciones existentes en el área de la informática y las telecomunicaciones.
• el desarrollo de la industria bajo la óptica integral que proporcionan las tecnologías duales, y, si bien, contemplamos el concepto tradicional referido a armamentos, previo baño de realidad y no de “realismo mágico”.
En el plano nacional, tanto la Ley de Defensa como la Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas, establecen un principio disuasivo en la política de Defensa Nacional. Esto significa que el país debe procurar contar, al menos, con el mínimo necesario de recursos materiales y humanos para disuadir las potenciales amenazas que pudieran presentarse a nuestros intereses vitales. Dos observaciones: a) Debemos adecuar y actualizar este enfoque a la realidad presente y al escenario futuro y b) adoptar un perfil agresivo en materia de Producción para la Defensa.
Esta concepción se ve enmarcada, a su vez, por un contexto subregional signado por avances sustanciales en el campo de la integración económica y de la consulta y cooperación en el plano de la política internacional.
Hoy más que nunca, se hace imprescindible la sanción de la Ley de Producción para la Defensa, a efectos de poder contar con el marco básico regulatorio que permita desarrollar una verdadera política de Producción para la Defensa que se transforme en Política de Estado.
Buenos Aires, 16 de julio de 2014.
Equipo de Defensa Nacional FAPEDEC