Para algunos de nosotros, que hemos vivido esa jornada, recordamos con dolor al 20 de junio de 1973, en que el enfrentamiento entre los sectores de izquierda y derecha del peronismo, en proximidades del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, mientras aguardaban el regreso de su lĆder, terminó ensangrentando los bosques de Ezeiza.
Escribir sobre estos temas se torna necesario toda vez que existen sectores dispuestos a convertir a la historia argentina en un relato y en confundir a las nuevas generaciones, que tuvieron la suerte de no ser testigos de esos dĆas aciagos pero, que hoy se preguntan sobre las causas de la decadencia argentina.
LOS PREPARATIVOS
Al aproximarse el 20 de junio de 1973, fecha fijada para el retorno definitivo de Perón, el pulso del paĆs parecĆa detenerse y todas las expectativas se relacionaban con este suceso. En ese entonces, existĆa una disociación entre el desempeƱo formal del gobierno, en manos del odontólogo HĆ©ctor J. CĆ”mpora, y la ubicación del poder polĆtico real, que residĆa sin duda en Perón. Tal disociación habrĆa de resolverse, por lo tanto, con el arribo al paĆs del lĆder justicialista, que se convertirĆa en Ć”rbitro de la situación.
Como una consecuencia de los desbordes protagonizados por los sectores juveniles durante la asunción del tercer gobierno peronista, el 25 de mayo, esta vez Perón dejó la organización del acto de recepción bajo la responsabilidad de los sectores verticalistas y sindicales del movimiento. Se creó la āComisión Organizadora por el regreso Definitivo del General Perón a la Patriaā que centralizó las tareas bajo la autoridad del Consejo Nacional del Partido Justicialista.
La comisión estaba dirigida por el ādelegado militarā de Perón y Subsecretario de Deportes y Turismo del Ministerio de Bienestar Social, Teniente Coronel Ā® Jorge Osinde. La integraban ademĆ”s Norma Kennedy por la rama femenina, el secretario general del Movimiento, Juan Manuel Abal Medina; por las 62 Organizaciones Lorenzo Miguel y por la CGT, JosĆ© I. Rucci. Varios ācoordinadores de Ć”reaā completaban esa comisión entre ellos: Alberto Brito Lima, del derechista Comando de Organización, en Transporte y el cantante y director de cine Leonardo Favio en Ornamentación y Sonido.
Los sectores identificados con la Tendencia Revolucionaria y con el presidente CĆ”mpora, fueron marginados de la preparación del evento. Al respecto Juan Manuel Abal Medina, reconoció que fue excluido de las reuniones de esa comisión y cuando quiso participar no pudo hacerlo. Algo similar ocurrió con la policĆa de la provincia de Buenos Aires, a pesar que el acto central se realizarĆa en su jurisdicción. Ello se debĆa a que tanto el gobernador Oscar Bidegain, como el subjefe de la policĆa bonaerense, Julio Troxler āun sobreviviente de los fusilados en los basurales de JosĆ© León SuĆ”rez en junio de 1956-, mantenĆan fluidos contactos con ese sector.[i]
Los organizadores resolvieron levantar una tribuna sobre el puente denominado āEl trĆ©bolā en la intersección de la Autopista General Richieri y el camino de comunicación con la ruta 205, a unos tres kilómetros del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Reservaron espacio en el palco oficial para la comitiva que acompaƱarĆa a Perón, para una orquesta sinfónica nacional y para el periodismo. TambiĆ©n se determinó el lugar donde aterrizarĆa el helicóptero que trasladarĆa al general Perón desde el aeropuerto al palco. El ministerio de Bienestar Social tomó a su cargo la instalación de 117 puestos de auxilio, fijos y móviles, y siete hospitales de campaƱa, ademĆ”s de poner en estado de alerta a todos los nosocomios de la zona. Como precaución, el Ministerio editó y distribuyó una cartilla con instrucciones elementales.
SANGRE EN LOS BOSQUES
El 20 de junio de 1973, una gigantesca manifestación de aproximadamente un millón de personas se habĆa congregado pacĆficamente en el lugar del acto para recibir al lĆder peronista. Fogatas, bombos y estribillos, darĆan marco al histórico encuentro del lĆder con su pueblo. Con un pueblo que, con su tumultuosa presencia, seguĆa haciendo notar su propósito de ser protagonista y no mero espectador de la historia. No obstante, lo que debĆa ser una fiesta popular degeneró en una abierta confrontación armada entre grupos peronistas que enlutó al paĆs. Los incidentes se originaron en la puja de sectores peronistas ideológicamente antagónicos que intentaban ocupar los lugares centrales al palco donde hablarĆa Perón.
Por un lado estaban los sectores sindicales aliados en esta ocasión al lópezrreguismo, con grupos portando armas largas. Por el otro las columnas de la Tendencia Revolucionaria. Era notorio que los sectores militantes, de uno y otro signo, procurarĆan aportar su presencia masiva para obrar con una āprimera impresiónā sobre el Ć”nimo de Perón. Ello dio lugar a una pugna por la ubicación, por los primeros 300 metros en las proximidades del palco.
La ubicación principal fue tempranamente ocupada ādesde la tarde del 19- por las columnas de la UOM, la Juventud Sindical Peronista āque respondĆa a la CGT- y los grupos derechistas del Comando de Organización āque respondĆa a Alberto Brito Lima- y el Comando Nacionalista Universitario -CNU-. Estos sectores tenĆan el propósito de evitar que la Tendencia hiciera valer su mayor poder de convocatoria y movilización.
SegĆŗn Verbitsky: āEl 19 de junio mil civiles armados hasta los dientes ocuparon posiciones cerca del palco, por indicación del teniente coronel Osindeā […] āDetrĆ”s del vallado se identificaron con brazaletes verdes y un escudo negro los guardias de la Juventud Sindical. Los custodios del estrado empuƱaban carabinas, escopetas de caƱo recortado, ametralladoras y pistolasā.[ii]
Durante la noche se escucharon algunos disparos y gritos pero, en los distintos campamentos que habĆan organizado los asistentes para atemperar el frĆo de junio mientras esperaban la llegada del general al dĆa siguiente, la gente no les prestó mayor atención. El clima festivo imperaba por doquier, la situación serĆa muy distinta en la maƱana siguiente.
En las primeras horas del dĆa 20, la Columna Sur de la Tendencia avanzó por la ruta 205 y avenida Jorge Newbery, intentando rodear la parte trasera del palco, para pasar al otro lado y ubicar el grueso de sus militantes frente al estrado central. La columna estaba acompaƱada de micros -suministrados por algunas intendencias- y su conducción se desplazaba en un jeep, cuyos ocupantes tenĆan armas cortas y una ametralladora. Los lĆderes de la columna la mantuvieron compactada, para evitar que sus integrantes se dispersaran, los militantes iban tomados de las manos para impedir el ingreso de desconocidos y evitar provocaciones. Portaban pancartas y banderas de FAR y Montoneros. Verbitsky explica grĆ”ficamente como pretendĆan acercarse al palco: āUn centenar de militantes de Berisso abrirĆa el vallado del Comando de Organización, a cadenazos, como era habitual por uno y otro bando en esos aƱos turbulentosā.[iii]
Los incidentes, que comenzaron desde temprano, se incrementaron hacia las 14.30 horas cuando las columnas de la Tendencia hicieron su aproximación final hacia el palco y sus fueron recibido con disparos por parte de sus ocupantes.
Pese a haber roto el cordón, sólo los primeros trescientos manifestantes llegaron hasta el palco de invitados especiales, detrÔs de los responsables. El resto fue detenido por la densidad de la manifestación.
Mientras tanto, la conducción de la Tendencia se encontraba en la zona del palco en un micro suministrado por la Universidad de Buenos Aires al que se le habĆa agregado algĆŗn tipo de blindaje. En esta forma lo testimonia Juan Manuel Abal Medina: āAsĆ llegamos a ese dĆa y se producen los hechos que son conocidos. Sin duda la agresión partió del palco, esto estĆ” mĆ”s que probado. Pero tambiĆ©n es cierto que una columna de Montoneros con un camión que llevaba algĆŗn blindaje al frente, donde iba entre otros Rodolfo [Galimberti], intentó forzar el paso para ponerse frente al palco y tuvo una disputa por el control del acto. En mi opinión era una disputa suicida para todos. Pero bueno, era el clima de efervescencia que se vivĆa.ā[iv]
Este testimonio coincide con el relato del dirigente montonero Roberto Cirilo PerdĆa: āCon otros compaƱeros y montados en un viejo colectivo nos aproximamos al palco, junto a una parte de nuestras columnas. AllĆ, sobre el centro de la calzada y a unos 80 ó 100 metros del palco, imaginĆ”bamos vivir uno de los mejores momentos de nuestras vidas.ā
āFuimos sorprendidos, horas mĆ”s tarde, cuando sentimos algunos disparos. Proyectiles sin rumbo comenzaron a rebotar en la carrocerĆa del vehĆculo donde estĆ”bamosā.[v]
SegĆŗn el diario ClarĆn, del 21 de junio de 1973: āDesde anteayer, cerca de mil civiles armados, algunos con metralletas, ocuparon posiciones cerca del palco. Su consigna era impedir que se acercaran al palco columnas con carteles de la Juventud Peronista, la Juventud Universitaria Peronista, la Juventud Trabajadora Peronista, las FAR, los Montoneros, Guardia de Hierro, Frente Estudiantil Nacional y el Encuadramientoā.
Al margen de esta confrontación entre los sectores mĆ”s politizados del peronismo quedó la amplia mayorĆa de los concurrentes al acto. Miles de personas no directamente encuadrados en algĆŗn grupo del peronismo, en muchos casos familias con niƱos pequeƱos, ancianos nostĆ”lgicos de otro peronismo o simples curiosos ācomo quien escribe estas lĆneas- que habĆan concurrido a lo que pensaban serĆa una fiesta popular y que de pronto se encontraron en medio del fuego cruzado de los violentos de izquierda y derecha.
En el campo cercano al palco, los asistentes no sabĆan muy bien quien era amigo y quien no. Alguien disparaba indiscriminadamente hacia un lado y desde allĆ otro replicaba. En medio, gritos, insultos y personas que corrĆan tratando de cubrirse para salir del campo de tiro. Desesperada la gente corrĆa angustiada, muchas veces llorando con desesperación. De pronto, alguien caĆa herido y era socorrido. Nunca estaba clara la identidad ni la pertenencia ideológica de los heridos ni de los eventuales socorristas. Pronto el caos total imperó en los bosques de Ezeiza.
Con la desconcentración silenciosa de la gente y un doloroso saldo de muertos y heridos, que āaunque no existen registros fidedignos- arrojaron un saldo 13 muertos y 365 heridos por armas de fuego[vi], culminaba la jornada. Inmediatamente despuĆ©s comenzarĆan las acusaciones mutuas y el enrostramiento de responsabilidades.
AsĆ relató los hechos la revista Panorama, del 28 de junio de 1973: āJuan Perón aterrizó en la base aĆ©rea militar de Morón en la tarde del miĆ©rcoles 20. Pocos kilómetros al sur, entre los arboles jóvenes de Ezeiza, frente al palco y los dos millones de personas que esperaban su presencia, el seco trepitar de las rĆ”fagas de metralla marcó con sangre las disidencias internas del justicialismoā. [vii]
Al dĆa siguiente Perón pronunció un discurso que cayó como un balde de agua frĆa para los sectores afines con la Tendencia. Perón habló de la necesidad de establecer una paz constructiva, y de volver al orden legal y constitucional. Formuló para ello, una convocatoria a todos los argentinos, a las fuerzas armadas, sectores polĆticos, económicos y sociales. āEl justicialismo no ha sido nunca ni sectario ni excluyenteā ādijo- āLlama hoy a todos los argentinos sin distinción de banderĆas. Es preciso llegar a una sola clase de argentinos: los que luchan por la salvación de la Patria, gravemente comprometida en su destino por los enemigos de afuera y de adentroā.
Evidentemente era necesario restablecer una imagen de orden y solidez, y el gobierno procuraba hacerlo asĆ. Pero su suerte estaba echada.
āMontoneros ārelata PerdĆa-, a travĆ©s de su equipo de inteligencia dirigido por Rodolfo Walsh, elaboró un completo informe sobre los sucesos de Ezeiza. Por el vertiginoso ritmo y el rumbo que fueron tomando los acontecimientos no fue publicado en su momento. Muchos aƱos despuĆ©s de desaparecido Rodolfo Walsh, Horacio Verbitsky actualizó la información y le dio estado pĆŗblicoā.[viii] La forma en que el informe tomo estado pĆŗblico parece ser el libro āEzeizaā, de Verbitsky , que es sin duda la obra mejor documentada sobre estos sucesos y que hemos empleado como fuente principal para realizar esta crónica.
EL OCASO DE LA TENDENCIA
Los sucesos del 20 de junio de 1973, que se conocen con el trĆ”gico nombre de āla masacre de Ezeizaā, marcan un punto de clivaje en el desarrollo de la Tendencia Revolucionaria. La izquierda peronista habĆa incrementado el nĆŗmero de sus integrantes incorporando sectores juveniles desde finales de la dĆ©cada del sesenta. TambiĆ©n fueron los mayores beneficiarios de la expectativa que despertaba la perspectiva del regreso de Perón. Ernesto Jauretche tiene una curiosa āpero acertada- forma de denominar a este proceso: lo llama āel engordeā y lo describe en la siguiente forma: āEl engorde tuvo tres vertientes perfectamente diferenciadas: dos, provenientes de las capas medias estudiantiles y profesionales; la otra, de las agrupaciones polĆticas y sindicales del peronismo combativo.ā
āLa primera se caracterizó por la extrema juventud del grueso de los militantes. Es la Ć©poca del florecimiento de la UES y la JUP, que mĆ”s adelante nutrieron de āsoldadosā al EjĆ©rcito Montonero.ā
āOtra fue la llamada ābrigada 11 de marzoā[ix], que aludĆa al oportunismo de polĆticos, profesionales y ademĆ”s reciĆ©n llegados a ocupar los lugares ganados por otros en aƱos de lucha.ā
āLa Ćŗltima, de edades algo mayores, alimentó las filas de la JP en el territorio y la JTP en las fĆ”bricas. Fueron los activistas que hicieron el ārodriguazoā.ā[x]
Sin embargo, sus dirigentes demostrarĆan, en pocos meses de 1973, no estar totalmente preparados para conducir a su sector en un proceso histórico tan complejo como el que les cupo en suerte protagonizar.
Tras la asunción de CĆ”mpora, se lanzaron con entusiasmo e imprudencia a capturar espacios de poder dentro del Movimiento Peronista y del āGobierno Popularā. AsĆ abrieron todos los frentes al mismo tiempo. Atacaron simultĆ”neamente a todos los sectores del Movimiento ā e incluso de la sociedad- que se unieron en una alianza informal para frenar su avance.
Por su falta de experiencia polĆtica āy de madurez- no alcanzaban a comprender que carecĆan de suficientes cuadros preparados para gobernar. AĆŗn cuando esta carencia no habĆa impedido que la juventud recibiera el veinticinco por ciento de los cargos electivos, en las listas del 11 de marzo, tal como habĆa establecido Perón.
Los desbordes populares que impulsaron āocupación de oficinas pĆŗblicas y fĆ”bricas, remoción de funcionarios, etc. Contribuyeron a crear la impresión que el gobierno de CĆ”mpora se debatĆa en el caos y la anarquĆa. Esta imagen fue aprovechada por los enemigos de CĆ”mpora dentro del Movimiento āel lópezrreguismo, los sindicalistas, etc.- para desacreditarlo ante los ojos del āGeneralā.
TambiĆ©n los sectores antiperonistas, los militares y los grupos conservadores, interpretaban el clima de descompresión, tĆpico de un proceso de transición a la democracia, como una situación āprerrevolucionariaā que anunciaba el peligro de una āguerra civilā.
Su incapacidad polĆtica para manejarse en medio de esta turbulencia polĆtica y social impidió a la Tendencia Revolucionaria percibir que descuidaban los espacios de poder que el mismo Perón le habĆa adjudicado y que su accionar imprudente sólo contribuĆa a erosionar la estabilidad de los dirigentes que detentaban cargos oficiales y partidarios.
Cuando tomaron conciencia de ello ādespuĆ©s de los sucesos de Ezeiza- fue demasiado tarde. Perón llegó a la conclusión que no podĆa controlar la imprudencia y los Ćmpetus revolucionarios de los sectores juveniles y de izquierda. Comenzó asĆ un proceso de acción y reacción entre Perón y la juventud que no habrĆa de detenerse ni con la muerte del anciano lĆder.
Perón comenzó a recortar drĆ”sticamente el poder de la Tendencia Revolucionaria desplazando a los dirigentes que le eran adictos. Comenzando por el mismo CĆ”mpora que dejarĆa la presidencia, el 13 de julio siguiente, tras escasos 49 dĆas de caótica gestión. Finalmente, JosĆ© I. Rucci, Secretario General de la CGT, pagarĆa con su vida por la violencia en Ezeiza, pero, esa es otra historiaā¦
[i] PERDIA, Roberto Cirilo: Op. Cit. PƔg. 167.
[ii] VERBITSKY, Horacio: āEzeizaā. Ed. Contrapunto. Bs. As. 1986. PĆ”g. 84.
[iii] VERBITSKY, Horacio: Op. Cit. 109.
[iv] JAURETCHE, Ernesto: Op. Cit. PƔg. 198.
[v] PERDIA, Roberto Cirilo: Op. Cit. PƔg. 170
[vi] VERBITSKY, Horacio: āEzeizaā. Ed. Contrapunto. Bs. As. 1986. PĆ”g. 118.
[vii] MACEYRA, Horacio: Op. Cit. PƔg. 82
[viii] PERDIA, Roberto Cirilo: Op. Cit. 173.
[ix] BRIGADA 11 DE MARZO DE 1973: Se refiere a quienes se sumaron al peronismo despuĆ©s del triunfo en los comicios presidenciales celebrados ese dĆa.
[x] JAURETCHE, Ernesto: Op. Cit. PƔg. 58.