¿Quién está con quien? ¿Pero este tipo hasta ayer no formaba parte de la izquierda? ¿Y Fulano no fue candidato del gobierno hace 2 años y ahora está en una de las oposiciones? ¿Y Perengano no le ganó la elección a Zultana y ahora va y viene sin decidirse si quiere o no quiere ir con ella y su nueva propuesta?
Y las preguntas siguen hasta el infinito, un infinito que no termina con los posibles candidatos de hoy a cualquier cosa, sino que se complementan con los probables candidatos que surgirán de ahora en más. En la política argentina existe solo una certeza: lo imposible es probable y lo probable suele ser un hecho.
Allá lejos y hace tiempo, en un país llamado Argentina, un país reconocido y respetado en todo el mundo, un país que progresaba, que tenía una moneda sólida, una república con poderes independientes, un estado de derecho, un país atractivo a la inversión genuina y la inmigración trabajadora.
En esa Argentina existían los partidos políticos. Estaban los conservadores orgullosos de haber hecho “la patria con coraje y de a caballo” (muy progresistas); los radicales representantes de las nuevas y crecientes clases medias, que cambiaron al país; los socialistas, en su mayoría intelectuales influenciados por Europa (todo el país era euro centrista), y los anarquistas sumados a los restos de la 2° internacional. Luego aparecieron los militares que a su vez constituyeron un partido político, que simpatizaba con conservadores o radicales. Y con los militares apareció Perón. Y el peronismo. El país, cambió.
Sin adjetivar, lo básico, en el país los conservadores entraron en retirada, los militares quedaron atentos a que les golpearan las puertas de los cuarteles UCR o PJ; los socialistas respetados y casi inexistentes y la izquierda una pequeña quimera. Pero todos tenían una pertenencia que era conocida. Eran las partes de un todo y ese todo era la Nación.
Vinieron los 70, la guerra civil sucia y terrible, que continua de alguna manera; la desgraciada guerra de las Malvinas y la vuelta de la democracia, que se le debe a una serie de circunstancias y al pueblo argentino y no a una persona.
Y Alfonsín y la hiperinflación. Menem y su revolucionaria reconversión del país durante la 1° presidencia; el desastre de la nueva Constitución donde se otorgaron imposibles en aras de una reelección. Y la Alianza. Derrocada a medias por el PJ y la UCR bonaerenses. Un golpe civil a un gobierno débil, que tenía viento internacional en contra y no sabía muy bien hacia donde iba. Y el default aplaudido en el congreso de pie (Adolfo Rodríguez Saá. Sólo 9 legisladores no se sumaron al jolgorio). Y los presidentes que se sucedían antes de aprenderles el nombre. Y el desastre económico, la miseria y las ollas populares y las casi monedas. Y Duhalde/Lavagna y Kosteki y Santillán y la huída antes de tiempo. Y Kirchner.
Hasta ahí, con sus más y sus menos, un argentino del montón sabía, reconocía a qué partido pertenecía un político. Hoy es imposible. Quedan 2 estructuras vacías de contenido, la UCR y el PJ. Pero nadie sabe quién sigue siendo UCR o PJ. Con los PJ es más difícil. Y se combinan de formas inimaginables. El problema de este problema, es que no vamos a tener idea qué ideas vamos a votar. Nos proponen nombres y alianzas/arreglos, pero no ideas.
En principio tendríamos a Scioli, si la presidente lo elige como delfín, con la seguridad de la impunidad a futuro. ¿Scioli y los gobernadores PJ? Tiene lógica. También tenemos a Macri, que no tiene estructura nacional pero puede llegar a un arreglo con Sanz, UCR. Imposible, pero no tanto. Massa y su tejido de intendentes PJ y algunos UCR, que cada tanto uno se le pasa al macrismo y viceversa. Y UNEN, un inverosímil conjunto de personas e ideas muy disímiles, que han hecho el enorme esfuerzo de juntarse y esperemos que sigan así hasta las PASO. ¿Pero qué tienen en común Tumini con Cobos, Pino con Sanz. Y Lilita, la incansable hacedora de partidos que planea por encima de los acuerdos, que prohíbe hoy y promueve mañana. ¿Quién será el candidato de UNEN? Solos no llegan al balotaje, necesitan a Macri. La izquierda de UNEN, mayoritaria, no lo acepta. “Pero, sordos ruidos oír se dejan…”
Hoy es posible Macri/ Sanz; De la Sota/Massa; De la Sota/Macri (o al revés); Macri delfín de Cristina sin hacerlo público; Scioli con aval de Cristina o contra Cristina (difícil, pero nada es imposible); Scioli/De Naváez; Massa/ Reutemann; ¿Cobos colgado del “no positivo” con Eduardo Bussi?; Tumini con Pratt Gay? ¿Pino filmando todo el proceso? (me refiero al proceso eleccionario, no al otro que ya lo usó de caballito de batalla), ¿Lilita/Macri o Macri/Lilita? Stolbizer, Alfonsín (h), Lousteau, los gobernadores PJ y los ex UCR y Bonfatti, y el siempre candidato Binner ¿con quién?, qué dirán de todo este galimatías. Silencio. Falta más de un año y en Argentina un año político es toda una era geológica. Todo sigue siendo posible.
Ahora sí, nunca sabremos qué partido estaremos votando. Porque no hay más partidos. Hay personas. Y es muy costoso para un país votar personas, más si ese país, el nuestro, tiene una Constitución hiper presidencialista.
Necesitamos que nos expliquen sus planes sobre cada ítem y los tiempos calculados para cumplir esos planes. Necesitamos claras explicaciones del porqué se juntan. Argentina debe ser refundada, porque la van a heredar refundida. Debemos exigir una promesa, que de no ser cumplida implicaría un inmediato desalojo de la Rosada, sobre la NO IMPUNIDAD en cuanto a los delitos cometidos en estos 11 años, y sin prescripción, porque robar a todo un pueblo es un delito de lesa humanidad.
Y mientras tanto, a falta de partidos que nos aclaren un poco el panorama, con un SOS, requerimos GPS a precio accesible, a pagar en cuotas fijas, cuestión de no andar más perdidos que Edipo en día de la madre.
*GPS: dispositivo de rastreo.