Así, Cristina apura el final de la etapa más fanática y “ricotera” de La Cámpora. “El futuro lo tienen ustedes”, afirmó la Presidenta por cadena nacional, en lo que fue una caricia y una invitación de facto a la emancipación definitiva. No reveló líneas de acción. Y en adelante tampoco lo hará, a pesar de la expectativa y de cierta confusión que impera entre la tropa más juvenil, en especial sobre cómo plantarse ante la figura de Daniel Scioli.
Lo más parecido a una bajada de línea corrió por cuenta del diputado Andrés “Cuervo” Larroque, quien confesó en el debate militante del Mercado Central que “todavía no tenemos candidato”. Ante el corrimiento de Cristina de la rosca y el internismo, Larroque consiguió el aval presidencial para ocupar una especie de jefatura política de Unidos y Organizados, y ganar influencia en el próximo armado de las listas. El propio Larroque es uno de los ocho diputados camporistas, sobre un total de 12, que deberá renovar su banca en 2015. Máximo Kirchner, por su parte, estirará la indecisión sobre una posible candidatura a intendente de Río Gallegos, a la espera de que las encuestas le garanticen un triunfo.
El objetivo camporista es copar las boletas del PJ para diputados de cada distrito. Y en las provincias en que rijan las PASO, el plan es adoptar el sistema electoral D’Hont, más generoso en la representación de minorías. “Se viene una época de resistencia, lo que en parte es bueno porque implica una vuelta de la política. Los compañeros que hayan laburado bien en estos diez años, los que hayan sabido administrar sus cargos, van a subsistir”, opina un funcionario de La Cámpora. Respecto al despliegue territorial, La Cámpora apunta a consolidar los espacios y las referencias instaladas. Por ejemplo, los 72 locales y las 20 “casas compañeras” de la Capital; el desarrollo del diputado Eduardo “Wado” de Pedro (y su candidato a intendente, Juan Ustarroz) en Mercedes; el concejal Juan Zabaleta, en Hurlingham; Mariano Cascallares, en Almirante Brown, y el secretario de Justicia Julián Alvarez, en Lanús, por citar algunos casos. Con la Presidenta en retirada, las expectativas ya no serán tan altas como en los tiempos más maternales de Cristina.
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