“No tengo ningún comentario más que realizar”, afirmó esta mañana, en la conferencia de prensa diaria que el ministro coordinador brinda en la Casa Rosada.
El jefe de Gabinete mantuvo distancia sobre las graves acusaciones que pesan sobre una de las personas del círculo íntimo de Zannini, figura clave del cristinismo. Liuzzi enfrenta una causa judicial en la que está imputado por presunto enriquecimiento ilícito y su nombre quedó en medio de la polémica por haber llamado al juez Norberto Oyarbide para que frene un allanamiento a una financiera.
Además, en términos políticos, Liuzzi fue cuestionado con dureza desde la oposición, luego que el fin de semana LA NACION revelara que había designado en distintas dependencias del Estado a 22 familiares, amigos y parientes, con un costo mensual de 600 mil pesos y una carga anual para el fiscal 8 millones de pesos.
fuente lanacion