Es que en la memoria colectiva del PJ quedan los resabios de la actuación de Carlos Menem a favor de Fernando de la Rúa en desmedro de Eduardo Duhalde en las elecciones de 1999. El ascenso de un peronista en 2015 dificultaría el operativo retorno del cristinismo en 2019.
¿Quién es el favorito de Cristina Fernández para convertirse en su delfín en 2015? No está para nada claro. Dentro del oficialismo aseguran que la misma Presidente dio órdenes hacia sus filas para que no se manifieste ningún tipo de favoritismo.
Mientras tanto, la mandataria deja que los posibles candidatos expresen sus ambiciones. Daniel Scioli trabaja día a día en su proyecto presidencial. Sergio Urribarri recorre el país tratando de instalarse. Y Florencio Randazzo afirmó con contundencia este jueves que no anhela otra cosa que no sea competir en las PASO en busca del Sillón de Rivadavia.
Está claro que el dedo de la Presidente tendrá un peso simbólico, pero no determinante, dado que a medida que se desgasta su imagen producto de una gestión corroída por los avatares de la economía doméstica su calidad de electora va disminuyendo. Serán las elecciones primarias, en definitiva, las que determinen al favorito en el Frente para la Victoria.
Una vez definido el candidato oficial resta saber cuál será la real posición de la Presidente. Cómo será su juego es algo que inquieta al peronismo. Es que en la memoria colectiva del PJ quedan los resabios de la actuación de Carlos Menem a favor de Fernando de la Rúa en desmedro de Eduardo Duhalde en las elecciones de 1999.
La diferencias entre el riojano y el “zabeca de Banfield”, en el decir de Luis D’Elía, se acrecentaron por las aspiraciones del entonces Presidente a una 2da reelección consecutiva.
Si bien Menem decía en público que apoyaba a Duhalde y lo calificaba como “un ganador” para no mostrar fisuras en el peronismo, tras bambalinas catapultaba al candidato de la Alianza, que más tarde sería Presidente.
Ese temor está latente en el peronismo. Sobre todo a sabiendas que el cristinismo apuesta a un regreso en 2019, tal como lo dejan trascender los sectores más ultras, con La Cámpora a la cabeza.
Pero para lograr esa meta, de largo plazo, el cristinismo debe sortear un escollo. Su base de sustentación se nutre del mismo peronismo y si en 2015 asume otro peronista corre el riesgo de un realineamiento de la fuerza, de un encolumnamiento detrás del nuevo líder que borre toda huella del antecesor.
“En el peronismo quien gana se queda con todo. Si ganara Massa, Scioli o Randazzo el resto del peronismo se encolumna. Es la tradición y nadie está pensando en cambiarla. Eso supone que se termina el cristinismo”, comenta un observador.
Para ilustrar el caso no hace falta irse muy lejos. En 2005 el peronismo estaba divido entre duhaldistas y kirchneristas. Con la victoria K en las legislativas de ese año el aparato del PJ se rindió ante el vencedor.
Allí radica el miedo del cristinismo.
Mejor sería, entonces, que un no peronista ocupe el Gobierno desde 2015 y entonces Cristina podría lidera una oposición con un peronismo unificado detrás de ella con la meta de recuperar el poder cedido. Nada que le interese, en principio a Massa o a Scioli.
¿Cristina podría apoyar puertas adentro a Mauricio Macri o al resultante de la interna del flamante FAP-UNEN? Los peores fantasmas se desatan en el partido de ‘El General’.
Los de Binner, Carrió la UCR aún deben definir a su candidato. Eso surgirá de las PASO. Pero Mauricio Macri tiene puesta esa camiseta desde hace bastante tiempo. En los corrillos político solían decir que el jefe de Gobierno porteño “es el candidato opositor que más le gusta a Cristina”. Y quienes quieren aprovechar ese comentario denuncian un supuesto pacto entre las partes.
Por ejemplo, que producto de ese pacto fue que el juez Sebastián Casanello, señalado como muy cercano a la Casa Rosada a partir del ‘Lázarogate’, hay decidido no mandarlo a juicio oral por la causa de las escuchas ilegales. O que el empresario del juego Cristóbal López, vinculado al poder K, haya sido beneficiado con exenciones impositivas para sus casinos.
Los suspicaces también miran con recelo el acercamiento y reapertura del diálogo entre la Presidente y el jefe de Gobierno, confesado por ambos actores. Y ven como parte de esa “buena sintonía” que el macrismo buscara tratar este jueves sobre tablas el traspaso del predio de la ESMA y de otros excentros de detención clandestino de la órbita de la Ciudad a la de Nación.
fuente urgente24