… creemos que esto no es suficiente para generar confianza , porque nuestras empresas que invierten en este país siguen sufriendo los problemas de las trabas a las importaciones de insumos para producir y aún no logran girar normalmente sus ganancias en dólares a Japón”.
A Mizukami no le gusta hablar de “quejas” de Japón hacia la Argentina. Más bien prefiere mencionar “recomendaciones”, que ya extendió a la Casa Rosada. “Hay más de 50 empresas japonesas grandes y medianas que están invirtiendo en la Argentina, pero muchas de sus casas matrices en Tokio se preguntan cuál es la razón de estar aquí si no pueden girar sus ganancias en dólares a Japón”, expresó el embajador, en diálogo con LA NACION.
Con el fin de trasladar estas “recomendaciones” y exigir una apertura de las barreras comerciales y financieras que impone la Argentina a las empresas de su país, el diplomático oriental se reunió hace 15 días con el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y con el secretario de Finanzas, Pablo Julio López. Fue un encuentro cordial y hubo elogios de Japón a la marcha de la economía argentina. Pero también Mizukami expresó a los funcionarios del área económica del Gobierno las inquietudes que tiene Japón sobre la Argentina.
El embajador japonés ya había planteado sus reclamos al ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aunque no obtuvo respuesta alguna. Por ahora el embajador no se reunió con el sucesor de Moreno, Augusto Costa, para hacer los mismos planteos.
En los encuentros con Fábrega y López, Mizukami dejó en claro la satisfacción de Japón por la decisión de la Argentina de avanzar con las negociaciones por la deuda de 9000 millones de dólares que la Argentina tiene con el Club de París.
Hay quienes sostienen que Japón, junto con Alemania, es uno de los miembros más duros a la hora de negociar con el Gobierno en esa entidad. Sin embargo, el embajador Mizukami desterró tajantemente este mito: “Japón no es de los países más duros para negociar. Eso no es así. Mientras haya voluntad de negociar y pagar, Japón nunca dirá que no”.
No obstante, Mizukami dejó en claro que su país, al igual que opinan todos los países miembros del Club, no estará dispuesto a aceptar que en esa negociación se deje afuera el famoso artículo 4° del estatuto del Fondo Monetario Internacional, que prevé una revisión de este organismo de los números de la economía argentina. “En esto somos inamovibles, porque es una regla que hay que cumplir para todos”, destacó Mizukami.
Respecto de las negociaciones que encaró el Gobierno para pagar lo que se le debe al Club de París, el embajador de Japón se mostró satisfecho. “Es una muy buena señal”, destacó. Pero de inmediato aclaró que ello “no es suficiente para generar confianza”. La intención de Japón es que más empresas vengan a la Argentina para invertir. Pero si antes no hay una decisión del Gobierno de despejar el nubarrón de las trabas comerciales y los impedimentos para girar ganancias en dólares, las proyecciones de inversión se verán complicadas.
Para que las empresas japonesas inviertan en la Argentina sin inconveniente alguno se requiere un aval de reaseguro del Estado japonés, que sólo se podrá destrabar hacia el futuro si se despejan las negociaciones con el Club de París y si las compañías ven que se pueden girar divisas y no hay trabas comerciales. “Hay mucho interés de los empresarios en invertir en la Argentina”, aclaró Mizukami.
Así, el embajador informó a LA NACION que los inversores de su país están interesados en la industria de manufactura y en los alimentos. Pero, por ahora, no hay interés por invertir en el área de la obra pública. Las negociaciones con el Club de París y el eventual levantamiento de las trabas comerciales quizá despejen muchos de los nubarrones que hoy complican el panorama bilateral.
MASASHI MIZUKAMI – EMBAJADOR DE JAPÓN
“Es muy saludable que quieran negociar con el Club de París, pero esto no es suficiente”
“Para generar más confianza en la Argentina, se deben levantar las trabas que tienen las empresas”