Economistas y empresarios fueron sorprendidos por las dos noticias económicas del día: que no se pagará el cupón atado al PBI y la baja de los subsidios que se traducirá en fuertes incrementos en lo que se paga por el gas y agua. Hubo aceptación en el tema deuda y en que el subsidio a la clase media y alta es una mala política a la que se le debe poner fin.
Desde la industria, José de Mendiguren y Juan Carlos Sacco adujeron no haber estado presente en los anuncios para dar su beneplácito general.
Respecto del cupón PBI, el diputado nacional por el massismo y vicepresidente 1º de la UIA dijo que “”es razonable que si el crecimiento no llegó, no se pague. La Argentina debe priorizar la verdad primero. Además, que si por un error estadístico se pagara, sería un costo muy alto”.
Gustavo Weiss, de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), dijo respecto del cupón PBI que, “”si corresponde, hay que pagar y sino no, si realmente el producto no aumentó lo que dice la cláusula de los bonos no hay que pagar, eso es claro. No soy un especialista para decir si la medición está bien””. Sobre el tema tarifario, consideró que “”es algo que hay que empezar a solucionar, analizar qué personas necesitan el subsidio y después bastos sectores que paguen lo que corresponda. Las empresas también. Las tarifas, salvo algún sector de personas que lo justifiquen y empresas de alguna actividad muy especial que necesite promoción, el resto debe pagar el precio que corresponda””.
Por las pymes, Marcelo Fernández (CGE) manifestó que la baja de los subsidios “es “esperada y es buena, porque ayuda al Estado a recomponer sus finanzas y reducir el gasto público, y conviene que los sectores pudientes paguen”. “Estamos satisfechos porque se mantienen los subsidios a algunos sectores de la producción industrial””, arriesgó.
Carlos de la Vega, de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), expresó que la baja de los subsidios es una medida necesaria para el equilibrio de las cuentas públicas. Pero “”llama la atención –se quejó– la incomprensión y discriminación con que se desconoce la importancia como empleador en todo el país del sector mercantil, al que no se reconoce como actividad productiva. Esto nos resulta difícil de aceptar””, enfatizó.
Entre los economistas, el más duro fue Ricardo Delgado, de Analytica. Dijo que el tema tarifas es una decisión que el Gobierno toma atento a una situación fiscal cada vez más complicada. Se hace pagar a la gente el costo de los errores de la gestión pública, con una medida que se debería haber tomado en forma gradual. Con la economía cayendo, el salario estancado y el poder de compra cayendo, “esto profundiza el ajuste contractivo sobre la economía y va a agregar unos puntos de inflación””.
““El no pago del cupón sorprende porque el Gobierno tuvo que hacer un dibujo importante para pasar del 5% hacia el que venían todas las mediciones, a este 3% según la nueva metodología. Esto pone un nuevo manto de sospecha sobre el Indec y responde a un realismo extremo. Se ahorran u$s 3000 millones de reservas en momento en que están en niveles preocupantes””, añadió Delgado.
Lorenzo Sigaut, de Ecolatina, consideró que “”son subas muy significativas de las tarifas. ¿Y cuánto es el ahorro en términos fiscales? Lo calculamos en $ 5000 millones anuales que se le pasa al sector privado, hay un pase de manos. En cuanto al impacto en los precios, es de un punto y medio, y esto se suma a la inflación en un año que ya está al 35%. En un año que ya venía recesivo, es política procíclica, está ajustando más, secando más el consumo, son de un típico ajuste ortodoxo. El Gobierno por otra parte, algo tenía que hacer con los subsidios. Falta todavía electricidad y algunos otros servicios públicos. El Gobierno necesita llegar a 2015 sin una situación crítica y ha tenido que cambiar el manual””, enumeró.
““Sobre el cupón, mantuvimos siempre que entre 2007 y 2013 se sobrestimó dos puntos el PBI. Según nuestras estimaciones, en 2013 el crecimiento fue de 3% y no había que pagar el cupón. Era preocupante en el marco de la caída de reservas. Decir la verdad lleva a no hacer un regalo que no correspondía, y que en moneda extranjera son casi u$s 3000””, remarcó.
Daniel Artana, de FIEL, opinó que “”sorprende que el Gobierno haga una corrección de 2 puntos para abajo y no haya ninguna explicación sobre si estaban exagerando y si hay algún responsable técnico, ya que es una corrección de relevancia. Era grave tergiversar para pagar. Pero, dada la mentira, se paga un costo por dejar hasta el último momento dar el verdadero dato, aunque haya un alivio para las reservas, después se dificulta conseguir financiamiento””.
En cuanto a las tarifas, dijo que “”se hizo un anuncio confuso; no se sabe cuán instrumentable es la mecánica en función de la reducción de consumos. Pero han dado a entender que el impacto fiscal es acotado; no se sabe de dónde van a sacar fondos para reducir déficit fiscal. Hoy lo hacen con emisión e inflación. De todos modos era necesario, era preferible arreglar la distorsión de las tarifas , aunque es difícil entender porque se excluye a la industria, porque la competitividad no pasa por ahí””, concluyó.
fuente cronista.com