… apoyar al gobierno de Cristina Kirchner contra los fondos buitre y en el seno del Club de París, o escuchar a la mayoría de sus grandes empresarios, para quienes la Argentina es un país incorregible que aplica sus propias reglas cuando y como quiere, violando los principios de las finanzas internacionales.
François Hollande asumió ayer en París el riesgo de decepcionar a estos últimos al prometer públicamente su apoyo al país ante la Corte Suprema de Estados Unidos. El próximo 24 de marzo, por segunda vez, presentará un brief d’amicus curiae en la pulseada judicial que opone al gobierno de Cristina Kirchner a esos fondos, entre los cuales el más célebre es Elliot, del multimillonario republicano Paul Singer.
Aunque hubiera querido, Hollande no podría haber hecho lo contrario, por varias razones. Antes que nada, es impensable que un gobierno de la Unión Europea (UE), sumergida en una crisis económica sin precedente, donde cualquiera de sus miembros puede verse sometido a una eventual reestructuración de su deuda, acepte un antecedente como el que representa Elliot.
La segunda razón es ideológica. Sin llegar a recurrir al “no me gustan los ricos”, frase pronunciada en su campaña presidencial y que lo enemistó durante meses con todos los medios financieros de Europa, Hollande es un socialdemócrata que detesta el capitalismo despiadado.
La tercera es probablemente afectiva. A pesar de los conflictos, Francia y la Argentina tienen una larga tradición de amistad y admiración mutua. Con el optimismo que es su marca de fábrica, Hollande optó por tenderle una mano al país, fijando no obstante algunas condiciones.
Pero nada de esto parece haber convencido a los empresarios franceses, que demostraron su estado de ánimo virtualmente boicoteando la presencia de Cristina Kirchner en París. Contrariamente a lo que sucede cada vez que un jefe de Estado visita la capital francesa, esta vez ningún miembro del Medef, la poderosa central de empresarios franceses, aceptó la invitación para reunirse con la Presidenta.
“Francia es el único país que continúa apoyando a la Argentina”, señala Pascal de Lima, profesor y fundador de la empresa de estudios económicos Economiccell. “Esa fidelidad, que podría parecer caballeresca, es realmente peligrosa”, estima.
A su juicio, peligrosa porque Francia todavía no recuperó los US$ 500 millones que le debe la Argentina. También están pendientes de pago “los arbitrajes en favor de las empresas Suez, Saur y Total, decididos por el Ciadi, por varios centenares de millones de dólares”, precisa. Y advierte: “Es discutible aceptar eso en momentos en que la situación de la economía francesa es grave”. Peligrosa, también, porque “los mercados financieros nos observan”. Concluye: “Que un Estado endeudado como Francia envíe el mensaje de que una reestructuración unilateral es aceptable, apoyando a un gobierno que los desprecia, puede volverse contra nuestros propios intereses”.
Empresarios y especialistas también expresan sus críticas al apoyo de Hollande al gobierno argentino ante el Club de París.
“Hoy, la Argentina propone a los países del Club de París reembolsarlos con deuda y, sobre todo, mediante un chantaje económico, que consiste en imponerles que inviertan en el país cuando su economía se ve penalizada por una gran inestabilidad fiscal y una hemorragia de sus reservas de cambio. ¿Quién puede aceptar esas garantías?”, estima el economista Frédéric Sautet.
Las empresas francesas consideran, además, que en el estado de la economía argentina no hay razones para hacer proyectos concretos: “Con unas condiciones arancelarias descabelladas, una inseguridad jurídica permanente, controles de cambio y más de 30% de inflación anual, ¿quién puede sentirse tentado de invertir en Argentina?”, reflexionó un importante dirigente del Medef.
Hasta ayer, el único que había respondido a la invitación fue el grupo energético Total. Su presidente, Christophe de Margerie, fue a ver a la Presidenta en su hotel de París y le habló de su nuevo proyecto de industria parapetrolera en el sur del país, no sin ponerle -también él- ciertas condiciones.
fuente lanacion