Pero sin dudas nuestro país se convirtió, en la última década, en un
punto de referencia para el narcotráfico en el continente. Cada vez
son más los casos de sicarios y traficantes refugiados en Buenos
Aires, o de “narcos VIP” que venden en los barrios top de la ciudad,
o de bandas que usan a la Argentina como una escala para trasladar
droga al exterior.
El último caso fue el de Ariel Álvarez, hermano del relacionista
público Gaby Álvarez. Fue detenido hoy, acusado de liderar una banda
que “comercializaba la droga entre sus clientes adinerados de la zona
norte del Gran Buenos Aires e incluso de la ciudad de Buenos Aires,
en los barrios Recoleta, Norte, y Las Cañitas”, según precisó el
secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, la cara visible
de la lucha contra el narcotráfico.
Esta banda parece similar a la de los llamados “Narcos VIP”, un grupo
que traficaba en boliches y viviendas de Belgrano, Las Cañitas,
Palermo, Lomas de Zamora y Olivos. Integrada por dos mujeres
bolivianas, una dominicana y siete argentinos, la banda tenía
distintos vínculos con la farándula local.
Uno de los sospechosos argentinos es Rodolfo Bomparola. Su ex mujer,
Viviana Vitali, contó que el acusado llegó a decir que el artista
británico Roger Waters “tomaba de la mía”. “Bomparola le vendía a
famosos, ricos, jueces, políticos, militares, gente de la noche y a
quien sea”, sostuvo.
Con la farándula también estaba conectado Juan Ignacio Suris, el
empresario y novio de Mónica Farro que fue detenido y acusado por
narcotráfico a mediados de enero. El sospechoso se había refugiado en
el departamento de la vedette mientras estaba prófugo de la justicia.
Sicarios. Otro caso reciente es el de Carlos Alberto Gutiérrez
Camacho. Colombiano, de 40 años, fue acribillado de tres balazos
cuando andaba en bicicleta junto a su novia por los bosques de
Palermo el lunes pasado. Si bien la causa sigue abierta y ninguna
teoría es oficial, los investigadores manejan la hipótesis de que se
trataba de un exsicario que eligió nuestro país para refugiarse.
No es el único: el 31 de octubre de 2012 quedó detenido Henry De
Jesús López Londoño, alias “mi sangre”. Mandamás de la banda “Los
Urabeños” y sucesor del ex jefe paramilitar Diego Murillo, está
acusado en Colombia de “concierto para delinquir, narcotráfico y
terrorismo”. El sospechoso vivía con su familia en el barrio “Los
Sauces” de Nordelta junto a su familia. Estados Unidos lleva 14 meses
reclamando su extradición.
También cabe mencionar a Julio Jiménez Jaramillo y sus compañeros,
Héctor Edilson Duque Ceballos y Quintero Gartner, narcotraficantes
colombianos acribillados en un tiroteo en el estacionamiento del
shopping Unicenter en julio de 2008. Jaramillo fue el único
sobreviviente.
Viudad e hijos del “patrón del mal”. En los últimos meses, la serie
“El Patrón del mal” se convirtió en un éxito de rating en nuestro
país. La tira narra la historia de Pablo Escovar Gaviria, el
narcotraficante más famoso de Colombia y el mundo, asesinado en 1993.
Quienes también llegaron a nuestro país son la viuda y los hijos del
verdadero Escobar: María Isabel Santos Caballero, Juan Sebastián
Marroquín y Manuela Marroquín cambiaron sus nombres para vivir con
tranquilidad en Argentina.
País de tránsito. Más allá del debate sobre si Argentina pasó de ser
un “país consumidor” a un “país productor” de drogas, sin dudas se
convirtió en un punto de tránsito para el narcotráfico.
Gracias a la desprotección de las fronteras en el norte, cada vez más
drogas ingresan al país por Salta y Jujuy, sobre todo provenientes de
Bolivia. Luego pueden ser fragmentadas y distribuídas en cualquier
provincia. Lo que no se destina a consumo interno, tiene un destino
casi asegurado: la mayoría va para Europa, principalmente a través de
España.
La banda que supuestamente integraba Ariel Álvarez, que llegó a
traficar cocaína y éxtasis escondidos en esquíes, representa un sólo
caso. Más resonante fue el de los hermanos Gustavo y Ricardo Juliá:
junto a Gastón Miret fueron detenidos en el aeropuerto de Barcelona
al tratar de ingresar con 900 kilos de cocaína en un avión privado.
Algo similar vivieron María Belén Téllez y Jessica Almada, modelos
argentinas detenidas en 2008 por intentar ingresar a la capital
catalana con 15,8 kilos de cocaína escondidos en sus valijas. Ellas
siempre dijeron que no sabían nada y culparon a su representante,
Alejandro Panno.
El caso más importante es el de “la ruta de la efedrina”, que se
cobró la vida de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina en el
llamado “Triple Crimen de General Rodríguez”. La trama incluye narcos
mexicanos, relaciones con la farándula y vínculos con la política. La
causa demuestra también que no somos Colombia, pero en algunas cosas
nos parecemos.
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