No fue fácil la antesala que le tocó a Daniel Scioli en su debut como presidenciable ante el Consejo de las Américas. Como si fueran poco el anuncio de tormenta de nieve y los diez grados bajo cero de Nueva York, su presentación venía precedida de augurios oscuros sobre la Argentina en Financial Times, The Wall Street Journal y The New York Times, el crédito local que puso a Cristina en su tapa de hace diez días para estamparle un mazazo mediático internacional a la crisis. El gobernador bonaerense impactó con dos datos que la realidad confirmará o echará por tierra en el futuro cercano. La negociación por el litigio entre YPF y Repsol se resolverá en 45 días, e irá en la misma línea positiva que las pulseadas con el Club de París y los bonistas que todavía no entraron al canje de la deuda argentina. Pura ortodoxia hasta ahí.
El otro eje de su discurso en el Consejo y de los tres encuentros restantes que mantuvo con empresarios y financistas fue el pedido de inversiones por 225.000 millones de dólares para los próximas diez años. Son, a criterio del Gobernador, los que necesita el país en materia de infraestructura, de energía, de educación, de salud y de servicios para ingresar en algo parecido al desarrollo, cuestión de complementar esta década de crecimiento que la inflación, el déficit fiscal y el cepo al dólar debilitaron hasta dibujar este presente de imagen deteriorada y derrota electoral que enfrenta el gobierno de Cristina Kirchner.
Ceos y gerentes de varias de las principales compañías, bancos y fondos de inversiones estadounidenses lo escucharon con atención y lo interrogaron sin ponerlo en demasiados aprietos. Los había de Coca Cola, de Monsanto, de Exxon, de Chevron, Dow Chemical, Motorola, el BBVA neoyorquino, JP Morgan, Fidelity, Goldman Sachs, Cargill, IBM, Paribas, Direct TV o el Bank of America. Por allí andaban David Martínez, de Fintech, Sergio Chodos, Federico Tomasevich, Matías Garfunkel, Alejandro MacFarlane y algunos otros argentinos que se habían acercado hasta la fría Nueva York de anoche para escuchar al gobernador que apuesta al 2015.
Scioli se mostró con un equipo corto, dirían los especialistas del fútbol, que incluyó a Silvia Batakis, su ministra de Economía; Gustavo Marangoni, el influyente presidente del Banco Provincia; y Cristian Breitenstein, ministro de la Producción y ex intendente de Bahía Blanca. En segunda linea se dejaron ver Guillermo Francos, también director del Provincia; Gustavo Ferrari, flamante asesor de la Gobernación, y Juan Courel, responsable de la Comunicación.
Mientras Cristina la emprendía contra los empresarios en Buenos Aires, Scioli se proponía como el moderador imprescindible hasta 2015 en Nueva York. Y, lo mismo que la Presidenta, promovía la figura del economista Miguel Bein, uno de sus hombres de consulta junto a Mario Blejer, quienes emitieron en los últimos días los pronósticos
optimistas que acompañaron la baja del dólar que el titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, impulsó restringiendo los activos bancarios y las letras como aspiradoras de pesos del mercado.
La receta que Scioli paseó por Nueva York era una seguidilla de intenciones que poco tenían que ver con aquellos arrestos populistas del gabinete que la Presidenta estrenó tras su derrota de octubre del año pasado. Efecto positivo de la devaluación del peso sobre las reservas; acuerdos próximos con Repsol, con el Club de París, con los holdouts y negociación de una paritaria viable con empresarios y gremialistas.
Para evitar las polémicas por la inflación, el Gobernador se refugió en la cobertura que el consenso con el Fondo Monetario Internacional le va a dar el nuevo IPC que se va a conocer hoy.
Gambeteó a su adiencia cuando le preguntaron como se iba a terminar la brecha entre el dólar oficial y el blue, y cuando le pidieron que describiera los tres peores errores de Cristina como Presidenta.
“Cuando mas lejos estoy de la Argentina mejor hablo de mi país”, dijo con una sonrisa con la que terminó de esquivar una definición, ese deporte que ya conoce mejor que la motonáutica. En un momento revivió aquellos tiempos. Vine a esta ciudad en lancha desde Miami en una carrera, contó lejos del micrófono. Claro que esta carrera es muy diferente y con rivales mas peligrosos. Sergio Massa estará aquí el mes próximo y ya están anotados Julio Cobos, Mauricio Macri y Ernesto Sanz para convencer a la comunidad empresaria y financiera que la Argentina no se va a precipitar al barranco político, económico e institucional que tanto la tienta cada vez que pasan diez años.
fuente cronista.com