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La inteligencia economica-competitiva:Un enfoque estrategico de la informacion

Redacción TN by Redacción TN
6 febrero, 2014
in Mario Sandoval
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Luego pasaron a una selección de sus recursos: resumen de prensa, revistas especializadas, etc. Hoy día, casi todos esos servicios cuentan con herramientas de análisis de la información que le permiten reaccionar a corto plazo frente a evoluciones económicas que sé prevén con dificultad. Es acaso suficiente?
 
En la actualidad, comprobamos que los grandes cambios tecnológicos y sociales que caracterizan la edad de la información en la que estamos, no afectan solamente los Estados, sino también a las empresas y los actores económicos en general. Estas, para seguir siendo competitivas, o simplemente sobrevivir, deben comenzar a manejar su entorno de la manera más eficaz posible, y ese manejo pasa primero por un mejor control de la información. El análisis y el manejo de esta última pueden proveer a las empresas y a los Estados las herramientas para la decisión estratégica.
 
Esa información se transforma en capital intangible puesto que « la desmaterialización del dinero, convertido (con el billete, luego con la moneda y las tarjetas bancarias o de crédito) en un signo en el sentido propio de la palabra, es uno de los pocos ejemplos tomados de la experiencia de hoy que puede hacernos imaginar la amplitud de las revoluciones intelectuales que debemos realizar: aquí, la información se ha vuelto desde ahora acuñable »[1]
 
En varios países, el dominio de la información estratégica como criterio de competitividad no está hasta hoy desarrollado con respecto a ciertos socios y competidores extranjeros, a pesar de que los poderes públicos dedican todos los años créditos importantes para la producción y difusión de la información especializada; pero esas fuentes se explotan poco o mal. El problema reside en otra parte. Por un lado, la falta de interés de los directivos de las empresas, de los responsables políticos de los gobiernos, quienes todavía no han asimilado la apuesta de la inteligencia económica. Por otro lado, la oferta publica de información sigue sin adaptarse a la demanda y fragmentándose entre los diferentes actores institucionales. En el futuro, la inteligencia económica podrá colmar ese déficit con un rol acrecentado del Estado y el desarrollo de una practica de la cultura de inteligencia en la empresa. Las empresas deberán realizar acciones de sensibilización y de captación en ese dominio.
 
En período de crisis o de transformaciones, muchas empresas y administraciones públicas tienden a encerrarse en el corto plazo, con el pretexto de que no se puede interpretar el futuro. Su temor las hace dudar frente a la inversión y a la innovación. Se polarizan en la gestión de lo adquirido y sucumben a la tiranía de la cuenta de explotación y de los resultados anuales. Desde ese momento, esos actores ven la prospectiva[2] como un ejercicio, sino útil, al menos accesorio. Sin embargo, ésta tiene como objetivo tanto predecir el futuro, como ayudar a las empresas a afrontar mejor lo imprevisible. En ella intervienen las técnicas de la inteligencia económica y de la prospectiva como complemento de adaptación.
 
En un contexto actual de mundialización, de una economía-mundo, un proceso global de inteligencia económica-competitiva aparece como indispensable. Implementada ya sea en una empresa u organización, pública o privada, supone siempre el dominio de tres funciones:
 
1-      El control de los intereses vitales, científicos y tecnológicos, al igual que el del know how, factores todos de permanencia de las actividades y los empleos.
2-      La percepción de las amenazas y de las oportunidades. La anticipación como fuente de nuevos desarrollos.
3-      Una estrategia de las acciones: la coordinación de las inversiones más rentables, así como un plan de acciones y de prácticas de influencia, destinado a desarrollar los intereses de un país o de una empresa en cada lugar donde ello resulta necesario.
 
Una cultura de inteligencia económica (competitiva) puede servir de estimulo para obligar a los agentes económicos (Estado-Empresas) a ser colectivamente más eficaces. Ya que en todos los mercados pueden hacerse prospecciones o inversiones, que todos los sectores del mercado nacional pueden ser atacados por empresas extranjeras competidoras, el Estado y las empresas deben hacer frente para desplegar sus captores y detectar oportunidades y amenazas. Se trata de garantizar en forma permanente la vigilancia competitiva y tecnológica del campo de batalla.
 
Es principalmente un asunto de sinergia de las redes públicas y privadas, como han sabido hacerlo los alemanes, japoneses, suecos y más tarde los franceses. Se trata luego de organizarse para oponerse a las tentativas abiertas de desestabilización de aquellos que tienen los nombres de: falsificación, instrucción informática, captación de ejecutivos, distorsiones de la competencia, desinformación. Se trata finalmente de tener presencia e influencia allí donde se toman las decisiones.
 
Para superar esa escisión, es necesaria una cultura en inteligencia competitiva-económica porque la mayoría de las empresas, organizaciones públicas o privadas, creen vivir todavía bajo el régimen de la vieja ley del mercado; es decir, bajo la doble amenaza del producto competitivo y del reparto del know how. La información esta por todas parte pero hay que saber recolectarla, registrarla, utilizarla y protegerla. En cada empresa, los puntos débiles se diversifican. Los métodos de lucha también.
 
Hay que acostumbrar a las empresas a proteger esas zonas sensibles de la información y a controlar todos los eslabones de la cadena.
 
Para paliar las viejas y nuevas amenazas, es preciso considerar la información como un elemento vital de la estrategia de la empresa o de toda organización. Para poner en práctica ese sistema en una perspectiva de guerra económica, lo importante es ante todo conocer bien las reglas del mercado, es decir:
 
–          Los aspectos jurídicos en general (acuerdos internacionales, legislaciones locales, etc.
–          Luego monitorear el entorno (cercano e internacional) en constante movimiento, utilizando diversos enfoques que podrían influenciarlo (geopolítico, económico, tecnológico, científico, organizacional, sociológico, ambiental, etc.)
 
La conquista de esa guerra económica, implica el dominio de la información, las armas necesarias para la victoria son: la competitividad a mediano y largo plazo, la innovación, el producto de esfuerzos regulares de investigación y desarrollo. No alcanza atacar. También hay que defenderse. Los derechos de aduana no son más que muros, pero las variaciones monetarias están en el corazón de la coyuntura actual. Japón, los Estados Unidos se valen de ambos: barreras aduaneras, flexibilidad de las monedas. Por lo tanto, el Estado tiene un rol fundamental que desempeñar: movilizar sus empresas, crear un marco adaptado (fiscalidad, infraestructura, impulso a la investigación). Las empresas y los actores económicos estatales deben conocer el mercado mundial, saber que cuota les pertenece.
 
Partiendo de ese contexto, el objetivo es tratar de descubrir la estrategia del competidor tanto a través del estudio detallado de los paquetes de licencias, patentes, la participación en los salones y ferias, la lectura atenta de los diarios, como a través del recurso a sociedades especializadas en la información económica, a los bancos de datos, etc. Pero, la inteligencia económica o competitiva no se resume únicamente en la recolección de información. Hay que saber explotarla, aprehenderla objetivamente y hacerla circular.[3]
 
Para un país, la inteligencia económica o competitiva consiste en crear un sistema entre las empresas, las colectividades, las administraciones, las cámaras de comercio, los centros de estudios y de información, etc., para aportar un valor agregado real a la información que, fraccionada, tiene muy poco valor estratégico. El rol pedagógico del Estado es vital en una política de seguridad económica porque:
 
–          Desempeña el papel de apoyo a las empresas, por medio del potencial de información que posee y su capacidad para favorecer la coproducción de nuevos conocimientos.
–          Prepara acciones concertadas Estado-Empresas con los otros actores involucrados.
–          Encabeza estrategias de influencia en torno de objetivos comunes que señalan el interés nacional.
 
Con excepción de algunos grandes grupos, las PyMES en general son particularmente débiles en el campo de la vigilancia. Las estructuras de observación son inexistentes o están mal integradas. Además, el reparto de la información entre sociedades, especialmente en el ámbito internacional, es aun excepcional. Esas carencias se deben a la ausencia de reconocimiento del rol estratégico de la información económica, a su asimilación al espionaje industrial y a la negativa de algunos empresarios y administraciones estatales a adoptar una actitud de combate.
 
Así, la inteligencia económica o competitiva tropieza con los bloqueos jerárquicos en el seno de las empresas y de los gobiernos ya  que, por un lado, la posesión de la información esta directamente relacionada con el poder, y las estructuras divididas son poco propicias para el rastreo de la información. Por otro lado, los mandos intermedios no están prácticamente sensibilizados a ese asunto. De hecho, la información es tomada aun como una estructura de control y no de pilotaje estratégico al servicio del rendimiento global.
 
La Inteligencia económica o competitiva es una función transversal, multidisciplinaria, que se dirige a todos los actores económicos interesados (y obligados) en comprender mejor la utilidad de la información y en prepararse para aquello que esta en juego en la mundialización. Desde ese punto de vista, la sensibilización a la inteligencia competitiva económica ayudara a:
 
–          Familiarizar el personal al management de la información estratégica
–          Preparar ejecutivos, responsables de colectividades, funcionarios, para ser polivalentes y aptos en la toma de decisiones en universos diferentes y complejos.
–          Formar estrategas y especialistas de la información en su sector  de actividad.
–          Comunicar a los ejecutivos y a los funcionarios las herramientas necesarias para volverlos rápidamente más operativos y transformarlos en hombres de decisión que sepan prever y anticipar los acontecimientos.
–          Preparar futuros expertos en un ámbito de desarrollo permanente.
 
 
II°) GOBIERNOS E INTELIGENCIA ECONOMICA
 
Con la globalización de las economías, la volatilidad de los mercados y la aceleración de la innovación, las empresas y los Estados, están constantemente obligados a observar lo que ocurre en otras partes, a anticipar y, por ende, a mantenerse informadas acerca de la competencia, pero también de las leyes, de la situación geopolítica y de las evoluciones socio-culturales. De hecho, el rol de la información en tanto recurso estratégico no se percibe claramente y, con excepción de algunos centros de capacitación especializadas, existe en forma reducida una formación inicial en muchos países. Además, el procesamiento de la información sigue siendo superficial. El control supone un análisis global, un seguimiento en el tiempo con indicadores y no se limita a estudios puntuales.
 
« No es, pues, el ordenador el que va a multiplicar por sí mismo las posibilidades intelectuales. Él extenderá a la vez el campo de las posibilidades de procesamiento y el campo de los problemas a resolver y, por lo mismo, enriquecerá el campo de los conocimientos. Las nuevas relaciones de la inteligencia con la sociedad, su gente, sus recursos naturales, su medio ambiente, por sus efectos convergentes, van a hacer explotar el antiguo sistema. Debemos por lo tanto revisar desde ahora nuestra manera de pensar y de percibir el mundo. Los enfrentamientos venideros se manifestaran mediante conflictos, guerras y contra-guerras militares y económicas que serán dominados por las estrategias del saber, de la información »[4]
 
La competencia desenfrenada en el mercado mundial de los grandes grupos industriales abre un nuevo mercado para los desmovilizados de la guerra fría y los expertos de seguridad. La capacidad de recoger, analizar, si es posible en tiempo real, la información oculta y la información «abierta », por lo tanto libremente disponibles, son a partir de ahora armas de primer orden de la guerra económica. La posibilidad de confundir las pistas, de difundir informaciones falsas, constituye la cuota ofensiva de la info-war o guerra informacional.[5]
 
Desde los comienzos de la década del 90, la definición de las misiones de los servicios especiales plantea interrogantes análogos a los de políticas de defensa y de seguridad. Las mismas preguntas sobre la naturaleza y los peligros de las nuevas amenazas, que han impuesto la revisión de las estrategias militares, han provocado los objetivos asignados a los organismos de inteligencia. En la posguerra fría, la económica esta en el corazón de los conflictos de potencias. Los servicios de inteligencia son reorientados, por lo tanto, hacia la investigación de la información de carácter económico, científico, tecnológico, industrial. La protección y la seguridad de los intereses vitales (económicos….) se han convertido en las apuestas mayores para los Estados.
 
En varios países, la reorganización de comunidades de inteligencia muestra el interés por la inteligencia económica que no es exclusiva de los Estados que cuentan con armas de alta tecnología, con una potencia económica o industrial. [6]
 
JAPON: un sistema de solidaridad:
 
Es el primer país industrializado en haber hecho de la información el estimulo principal de su desarrollo. Contrariamente a los países anglosajones, la información constituye un recurso colectivo antes que un recurso individual. Se trata, pues de una know how no reivindicado en la medida en que representa un logro de competitividad no despreciable con respecto a la competencia extranjera. El sistema de inteligencia japonesa tenía en un principio una visión protectora: preservar la independencia económica frente a las exigencias comerciales de las potencias de Occidente. Luego, el manejo de la información de índole económica echa las bases de un aparato industrial. Finalmente, esas técnicas muestran la correlación entre la política de conquista de cuotas de mercado mundial y la dinámica colectiva de inteligencia económica. La estrategia de la información estratégica japonesa se caracteriza por:
 
1-       Un Estado garante de la ingeniería estratégica de la información.
2-       Un profundo sentimiento colectivo de patriotismo económico.
3-       Una visión global del mercado mundial.
4-       Una estrategia a largo plazo de dominio de la información cuya prospectiva esta integrada al management.
5-       Una penetración comercial adaptada a cada país.
6-       Una política de comunicación selectiva de la información con poderosos medios de desinformación.
7-       Una utilización de la influencia como arma mayor en la competencia económica.
 
El éxito económico de Japón deriva de las sinergias entre las estrategias tecnológicas, industriales y comerciales que no pueden disociarse de un uso ofensivo de la información.
 
Las empresas y los gobiernos japoneses sucesivos han comprendido la importancia del manejo de la información estratégica, y han demostrado así la rentabilidad de la inteligencia administrada en beneficio nacional, la cual es medida a mediano y largo plazo.
 
El sistema de inteligencia económica de Japón es el más antiguo de todos los países industrializados. Algunas instituciones desempeñan un rol clave en la aplicación de una gestión estratégica de la información. Así, el Ministerio de comercio internacional y de la Industria, es el verdadero órgano de coordinación de la ingeniería de la información. Ese ministerio ha implementado estudios especializados en la información estratégica para ejecutivos a través del IIP (Instituto por la protección industrial) y para funcionarios del ministerio de asuntos extranjeros a través del CIRO (centro de información y de investigación). Japón es considerado maestro en el arte de recoger y procesar información abierta.
 
ESTADOS UNIDOS DE AMERICA: de la Business Intelligence a la Seguridad Económica
 
Hasta el gobierno del Georges Bush (padre), la economía estadounidense contaba con un verdadero arsenal en el campo de la inteligencia económica. Pero, contrariamente a Japón o Alemania, ese arsenal estaba disperso y solo funcionaba esporádicamente desde una óptica de apoyo a una política concertada en el ámbito nacional. El patriotismo económico servía, así, de aval al interés privado, sin alentar una toma de conciencia del interés colectivo.
 
Desde la década del 50, las grandes empresas han creado servicios internos de competitividad de la información que apuntaba ante todo a la competencia estadounidense. Esa gestión falseaba la percepción de las amenazas competitivas de las otras económicas nacionales: japonesa, alemana, coreana.
 
La inteligencia económica al estilo estadounidense se caracterizaba por:
 
1-      Una falta de rentabilidad colectiva de la información dado que la lógica del sistema es individual.
2-      Una lógica de rentabilidad a corto plazo.
3-      Una ausencia de entendimiento estratégico para abordar los mercados extranjeros.
4-      Un desarrollo de la Business Intelligence y de la Competitive Intelligence, centrada en el estudio de las estrategias competitivas de las empresas.
 
Con la administración de Bill Clinton, la inteligencia económica competitiva se convierte en una estrategia de Estado cuyo objetivo es acentuar la competitividad de la económica estadounidense dentro de las nuevas reglas de las relaciones internacionales, organizar el dispositivo fragmentado de la inteligencia económica y ocupar el lugar de lidership de los Estados Unidos en la economía mundial.
 
Para el presidente Clinton, la seguridad de su país ya no se basa solamente en un dispositivo militar, sino que depende también de la definición de una política de seguridad económica cuyos principios pueden resumirse en estos dos puntos:
 
1-      Refuerzo de la competitividad del tejido industrial
2-      Respuestas a las agresiones competitivas encabezadas por países terceros contra los intereses estadounidenses.
 
Un polo federal de seguridad nacional, interior y económica tomará a su cargo los problemas económicos. Su fin es rastrear la información de todos los canales de la Administración y ayudará a las empresas a adquirir ventajas competitivas en algunos sectores industriales.
 
La administración Clinton, en 1993, ha creado el National Economic Council (NEC). Esta ubicado al mismo nivel que el Consejo Nacional de Seguridad. El NEC tiene como misión aconsejar al presidente sobre los asuntos relacionados con la seguridad económica. La CIA, el FBI, la NSA, varios ministerios y el conjunto de la comunidad de inteligencia (bajo el control del DCI) participan en las misiones de ese polo federal de inteligencia económica, al igual que todas las formas de guerra económica. Otros pilares destinados a la seguridad también se interesan a las acciones de la inteligencia económica.[7]
 
El informe anual de la Casa Blanca, bajo la administración Clinton, sobre la evaluación de los riesgos de espionaje económico e industrial confirma las necesidades de instalar nuevas estructuras de defensa en materia de guerra de información.
 
ALEMANIA: la información estratégica centralizada:
 
Si Alemania se ha convertido en la primera potencia económica europea, es sobretodo gracias a su sistema nacional de inteligencia económica.
 
El espíritu de disciplina y el capital técnico no son los únicos elementos que explican el éxito de ese país. Contrariamente al modelo estadounidense, el sistema alemán cuenta con un centro en el cual converge la totalidad de los flujos de información.
 
La economía alemana se ha construido sobre la base de la unidad estratégica de los principales centros de decisión: bancas, empresas, sociedades de transporte, casas de comercios y Estado.
 
La sinergia entre esos actores se encuentra en:
1-      El entendimiento permanente entre los socios de las compañías.
2-      La utilización sistemática de las zonas de establecimiento de los emigrados alemanes en el extranjero.
3-      La recompensa en los métodos de enfoque comercial.
4-      El reparto (o principio de reciprocidad) de la cuestión de la inteligencia económica.
 
El modelo alemán de ingeniería de la inteligencia económica se apoya en primer lugar en:
1-      El sentimiento colectivo del patriotismo económico. Ese consenso sobre la noción de interés económico nacional es uno de los principales logros culturales de la competitividad alemana.
2-      La centralización de la información. La información converge hacia un centro, conjunto de intereses que asocia los bancos, los grandes grupos industriales y las sociedades de seguros. Ese centro no es una institución claramente identificada, sino más bien una red de contactos de hombres a cargo de la toma de decisión.
3-      Un discurso oficial moderado. El gobierno hace referencia a una ética en los negocios: los desafíos esenciales tratan sobre la manera de pasar de una individualización de la gestión de la información a un proceso de acciones colectivas.
4-      La determinación de los objetivos prioritarios para las empresas: es decir, la participación en la decisión, la puesta en practica eficiente de las acciones colectivas, así como la producción eficaz de información acerca del estado real del mercado.
5-      La determinación de los roles y la acción colectiva: en la información, ésta debe respetar una determinada cantidad de equilibrios que van desde la cooperación y la competencia hasta la visión prospectiva y el realismo.
 
FRANCIA[8] : hacia una política de inteligencia económica
 
A pesar de la mención del « potencial económico y científico » entre los intereses vitales de la nación penalmente protegidos[9], la noción de seguridad económica fue introducida recientemente en Francia dentro de los objetivos de la defensa del país y de la competitividad internacional.[10]
 
Los principios de defensa económica prevista por la Ordenanza de enero 1959 tratan las medidas a tomar en tiempo de guerra o de crisis grave para asegurar el buen funcionamiento del país en términos de abastecimiento en materia energética o productos alimentarios. Según la Ordenanza de 1959, la defensa económica no implica en absoluto los enfrentamientos competitivos en tiempo de paz, que son la regla hoy día.
 
La primera etapa de una política de seguridad económica francesa comienza en 1995, cuando fue creado[11] el Comité para la Competitividad y la Seguridad Económica (CCSE)[12], cuya dirección estará a cargo de la Secretaria General de la Defensa de la Nación que depende del Primer Ministro. Los objetivos de ese comité son de instruir al gobierno en el campo de la información estratégica.
 
Ya que el dispositivo francés de recopilación y de explotación de la información económica estratégica padecía múltiples divisiones y ausencia de coordinación, la misión del comité busca entonces «instruir al gobierno acerca de las cuestiones de competitividad y de seguridad económica, aconsejarlo sobre el diseño y la puesta en practica de la política a seguir en esa materia y asegurar permanentemente la coherencia y la coordinación de las acciones emprendidas »[13]
 
En ese periodo,  la inteligencia económica en Francia se la percibe por:
 
1-      Una ausencia de sensibilización de las empresas (en particular las PyMES) en el dominio de la información estratégica, que es una noción poco conocida y mal entendida y, todas maneras, muy poco integrada a las estrategias de management.
2-      Una cultura del carácter secreto y confidencial de la información, lo que constituye para la empresa un obstáculo para la circulación de la información estratégica.
3-      Una conducta individualista de la información cuya gestión individual es un riesgo en periodo de crisis económica.
4-      Una visión limitada del mercado mundial.
5-      Una lenta adaptación del Estado, tanto en la construcción de un dispositivo nacional de inteligencia económica como en el desarrollo de lazos con las PyMES y las pequeñas y medianas industrias que podrían elaborar estrategias de información y compartir sus resultados. 
 
Desde la creación del comité para la competitividad y la seguridad económica se esta en desarrollo de una estrategia de información económica contrariamente a otros grandes países industrializados. Según el informe del Plan de 1994, además de la ausencia de sensibilización de los medios políticos, la inteligencia económica se topa con las inercias de la sociedad francesa: división derecha/izquierda, corporativismo. Por cierto, como lo muestra ese documento, los centros de inteligencia económica son numerosos en Francia, pero el saber sigue siendo demasiado segmentado dado que la divulgación de la información tropieza con la cultura de lo secreto y del individualismo. El CCSE finalizo su misión en abril 1998.
 
Después de una breve actividad de segundo plano en cuanto a una política nacional de inteligencia económica y después de un informe sobre la inteligencia económica y los riesgos de la dependencia tecnológica de la Francia[14],  un nuevo período se inicia, el 31 diciembre 2003, con la nominación de un Alto Responsable de la Inteligencia Económica ante el Primer Ministro. Este segundo período será, según todos las puntos del programa presentado, la continuidad y sobretodo el complemento de desarrollo de los proyectos iniciados por el CCSE; la idea de crear un consejo nacional por la competitividad y la seguridad económica esta entre las diversas proposiciones.
 
Es en esa dirección que la alta autoridad de la inteligencia económica fijo sus acciones prioritarios: por ello que el acuerdo estratégico (polos de competitividad) entre administraciones y empresas esta en pleno desarrollo piloto desde septiembre 2004.[15] Todos los ministerios y administraciones son movilizados y concernidos en un desarrollo de la política nacional de inteligencia económica.[16]. En el ámbito nacional, se crea en marzo 2005 un fondo de inversiones, de capitales privados, para apoyar las empresas que operan en sectores estratégicos[17] El objetivo es garantizar la independencia financiera[18] y a mantener la nacionalidad francesa de proyectos estratégicos.
 
En cuanto a la asociación empresas-Estado, funciona en algunos grandes sectores considerados estratégicos dentro de una lógica quizás cercana a la defensa. Se trata de una colaboración técnica más que de una división de reflexiones e informaciones. Esa reducida visión estratégica global y el juego del individualismo explicarían la débil sinergia entre los actores económicos; de allí una perdida de competitividad importante. En ello, es vital integrar la inteligencia económica como herramienta de management y sobre todo como vector privilegiado del patriotismo económico.
 
En este contexto, el Estado construye una arquitectura de inteligencia económica que estructura los flujos. Es decir, que ese dispositivo nacional deberá dirigir acciones de investigación y de desarrollo con respecto a los modos de tratamiento de inteligencia de la información, al igual que diseñar herramientas metodológicas adaptadas a las necesidades de los actores.
 
Finalmente, la inteligencia (la información elaborada, procesada) debe convertirse en el elemento principal del desarrollo económico; debe provocar una profunda transformación de las organizaciones económicas situándose en el centro del sistema, favoreciendo el surgimiento de una cultura colectiva y de un sistema de redes. Situada en el ámbito estratégico, no puede estar ausente en la capacitación de los  hombres que toman las decisiones en las empresas y en las  administraciones públicas del mañana. La información es una necesidad permanente y estratégica: de su calidad dependen la orientación de la política de la empresa, de los gobiernos y las acciones a emprender. La información es una condición previa a toda acción, se ha convertido en un prerrequisito; por lo tanto, sin información no hay acción posible, lo que entraña tarde o temprano la muerte de una empresa, la debilidad de administraciones públicas o de un Estado en la competitividad económica internacional.———————————————————————————-
[1] Publicado en la Revista Hispana de Inteligencia Economica Puzzle, Vol 5, n° 22, paginas 16-23, de mayo-junlio 2006 
[1] Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas y filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Miembro de centros de investigaciones, asociaciones. Fundador y Vicepresidente de la Association Internationale Francophone d’Intelligence Economique (AIFIE). Creador de Observatorios de Estudios Estratégiques en el Mediterraneo, Caribe, Asia del Sud Este, Oceano Indico….
[1] Alvin Toffler : « Guerre et contre-guerre » Ed. Económica, 1994.
 
 
Bibliografía de referencia:
1-       Intelligence économique et stratégie des entreprises. Henri Martre. La Documentation Française, Paris, 1994
2-       Intelligence économique, compétitivité et cohésion sociale : Informe del diputado Bernard Carayon. Junio 2003.
3-       Du renseignement à l’intelligence économique : Détecter les menaces et les opportunités pour l’entreprise. Bernard Besson et Jean-Claude Possin, Paris, Ed. Dunod 2001.


[1] Alvin Toffler : « Guerre et contre-guerre » Ed. Económica, 1994.
[2] La prospectiva se desarrolla cuando se acaban las esperanzas de las certeza, cuando caos, riesgos, ocupan la mente de los decidores.  Los objetivos son: perseguir las escasas señales que anuncian rupturas tecnológicas o marketing, identificar las buenas ideas, seleccionar las informaciones pertinentes para su trabajo, establecer escenarios para pilotear la organización económica en la incertidumbre.
[3] En ese ámbito, la búsqueda, la adquisición, la explotación y la difusión de la información pueden ser separadas en algunos puntos:
–          Un Análisis de las Necesidades: la inteligencia económica es información vital que constituye el sistema nervioso de las empresas y organizaciones.
–          Un Plan de Búsqueda (para responder a las necesidades): La búsqueda de la  información documental o científica y técnica forma parte de la inteligencia económica. Esta agrega medios de investigación y de análisis de la información en un marco legal y deontológico.
–          Un Plan  de Acciones/Reacciones: la inteligencia económica permite dar a conocer acciones contextuales en una decisión de reacciones del estado mayor de la empresa u organización.
 
[4] Alvin Toffler. « Guerre et contre-guerre ». Ed. Económica 1994.
[5] Guerra para, por y contra la información en todas sus formas. Engloba las estrategias de guerra electrónica, ofensiva y defensiva, la guerra económica y las técnicas de la guerra psicológica que comprende el arte de la información y de la desinformación. Su objetivo es el dominio de la información.
[6] Asi los Estados Unidos, Japón, Alemania, China, Francia, Israel, entre otros, son los actores de una confrontación de inteligencia y de contrainteligencia económica. Otros países como Cuba, Brasil, Chile, se fortalecen en una cultura de inteligencia económica.
[7] El FBI ha creado el National Computer Crime Squad, la patrulla de las rutas de información, los policías del ciberespacio. La NSA se esfuerza por concentrarse en las innovaciones tecnológicas capaces de reforzar la seguridad de las redes militares y civiles. Programa Echelon, etc.
 
[8] Tercer productor mundial de información científica, técnica y económica. El Estado y las empresas son décimo-sexto usuarios en valerse de ella.  Décima posición en materia de resultados competitivos industrial según el informe de la ONUDI 2002-2003.
[9] Artículo 410-1 del Código Penal
[10] Pese a mencionarla desde 1995 durante la creación del CCSE, toma amplitud a partir de 2004.
[11] A la iniciativa del Primer Ministro de la época M. Edouard Balladur.
[12] Además de los servicios del Primer Ministro, varios otros actores integraban ese comité: ministerio del interior, de la defensa, de relaciones exteriores, de economía, de industria, de correos y telecomunicaciones, de comercio exterior, de presupuesto, de la enseñanza superior y de investigaciones.
[13] Objetivo fijados en la constitución del CCSE.
[14] Informe del diputado Bernard Carayon de junio 2003
[15] Creación de Polos de competición desde 14-09-2004
[16] Por ejemplo: El Ministerio del Interior desarrolla la Inteligencia territorial con los Prefectos de Regiones y pone en práctica la Seguridad Económica desde febrero 2004., el Ministerio de Economía desarrolla la dirección general de la inteligencia económica.
[17] Constituido de cinco fondos seleccionados y tres sociedades de gestión. La Caja des Depósitos y consignaciones jugará el rol de federador de esos capitales privados, orientadas en particular a las PyMES que trabajan en sectores estratégicos.
[18] En noviembre 2004, el Parlamento adoptó el artículo L151-3 del código monetario y financiero que permite de controlar las inversiones extranjeras en las empresas estratégicas.
 
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