Dispuesto a generar un clima de mayor previsibilidad económica y con la apuesta de controlar la inflación a partir de un ampliado acuerdo de precios, el Gobierno ratificó ayer que no avalaría negociaciones salariales más de una vez al año y eludió una definición directa sobre un pago extraordinario como compensación ante el aumento del costo de vida.
Así lo expresó ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. De esta manera, rechazó algunas de las demandas que habían elevado los sindicatos oficialistas y opositores ante la incertidumbre inflacionaria.
“No existe ningún tipo de razones para alterar las normas del desenvolvimiento de las negociaciones colectivas de trabajo. Van a seguir funcionando conforme a los parámetros vigentes”, aseguró Capitanich durante su habitual rueda de prensa en la Casa Rosada.
En tren de evitar desbordes en las demandas salariales, que por ahora van del 25% al 40%, la cúpula de la CGT oficialista y funcionarios del Gobierno evaluaron la semana pasada una medida para echar una luz de certeza a las paritarias que se avecinan. El plan original era habilitar un pago extraordinario de $ 1000 en dos cuotas y postergar las negociaciones para el segundo trimestre. Algo similar a lo que ya lograron dos gremios (aceiteros y bancarios), que debían cerrar su acuerdo en enero, pero, mediante un pago a cuenta, patearon la negociación para abril.
En el Gobierno aún no dieron del todo por caída la posibilidad de aceptar las sumas fijas en las paritarias del sector privado. Capitanich, a decir verdad, eludió el tema y no lo rechazó, como tampoco lo afirmó. “El jefe de Gabinete se refirió a no alterar el mecanismo de las paritarias, fue algo más genérico”, indicaron anoche a LA NACION fuentes oficiales.
El Gobierno, en cambio, confirmó ayer su rechazo a la posibilidad de negociar sueldos más de una vez al año. El Ministerio de Trabajo avalará acuerdos a largo plazo, de 12 meses o más. Capitanich se sumó, así, a una voz autorizada de la cartera laboral que había advertido a LA NACION que “aceptar paritarias fraccionadas sería acelerar la inflación y generar una excitación peligrosa de la economía”.
Pero, más allá del rechazo oficial, algunos gremios insistirán en negociar aumentos de sueldos más de una vez al año, ya sea trimestral o semestralmente. Ya lo evalúa el Sindicato de Empleados de Comercio, que puso bajo estudio un sistema de negociación diferente: prevé discutir salarios directamente con las empresas y no con las cámaras. Así lo hacen actualmente los mecánicos del Smata, que tienen alzas salariales cada tres meses.
Otras organizaciones gremiales, en tanto, analizan la posibilidad de incluir una “cláusula gatillo” en caso de una disparada de los precios. Tal vez el caso más emblemático es hoy el de los docentes. En las reuniones preliminares, los cinco sindicatos nacionales habilitados a negociar le exigieron al ministro de Educación, Alberto Sileoni, reabrir la paritaria a mitad de año o antes del cierre del ciclo lectivo. La pulseada de los maestros continuará la semana próxima, cuando el ministro oficialice el llamado para continuar con la paritaria que se activó al cierre de 2013. El Estado, en su rol de empleador, mostrará con los docentes su capacidad de negociación y se sabrá si convalidará alzas del 30%, que es lo que demandaron inicialmente los sindicatos. Además, la cifra en que se cierre este trato servirá como referencia de aumento para las provincias.
APOYO DE LA CGT
En línea con Capitanich, el jefe de la CGT oficialista, Antonio Caló, tampoco se mostró a gusto con fraccionar la paritaria. “Con [Raúl] Alfonsín discutíamos salarios cada 15 días y no sirvió para nada, la inflación nos comía lo mismo”, dijo el metalúrgico en Radio Mitre. Y se quejó por el incesante aumento de los precios: “A la gente lo que está ganando no le alcanza para comer. Mis trabajadores ganan $ 6000 promedio, con descuentos les quedan $ 5000. Hoy con $ 130 o $ 150 por día no comés. Si un kilo de durazno vale $ 52, un kilo de pan $ 20, un kilo de yerba $ 28, una [docena] de facturas, $ 25 y una hora de trabajo de un metalúrgico cuesta $ 30”.
También se mantuvo alineado Ricardo Pignanelli, líder del Smata. Detrás de la devaluación del peso y de la inflación, el dirigente distinguió una conspiración. “Acá lo que quieren es adelantar las elecciones de 2015 y entrar en una crisis política”, dijo ayer el dirigente sindical en Radio 10.
EL CALENDARIO DE LAS PARITARIAS
Enero
Bancarios y aceiteros lograron una suma puente y negociarán en abril. La UTA está en conflicto
Febrero
Será decisiva la paritaria nacional docente. También negocian ferroviarios
Marzo
Será el turno de la Uocra y la UOM, dos gremios alineados con el Gobierno
fuente lanacion