La justicia, libera permanentemente a delincuentes y violadores con sentencia y pruebas abrumadoras, pero a militares procesados de avanzada edad, y sin elemento concluyente alguno, siguen con prisión preventiva y bajo maltratos. A TNA llego un informe al respecto.
Se me comunicó ayer a las 1800 (14 de enero) que, finalmente, el Capitán de Navío Raúl Enrique Scheller fue trasladado al Hospital Penitenciario 1, que funciona en el Complejo Penitenciario I, de EZEIZA.
El 13 de enero, alrededor de las 21, una ambulancia de Marcos Paz (escoltada por móviles compatibles con los grupos GEO) sustrajeron a Scheller del lugar donde había sido derivado (el Hospital Fernández). Subieron al transporte sanitario, junto a él, cuatro guardiacárceles armados con armas automáticas.
Desde la “junta médica” ordenada por el TOF (lo revisaron jóvenes médicos de “la cámpora”) estaba descompuesto. El Director del Hospital Fernández no estuvo presente, y la decisión médica la tomó un imberbe jefe de guardia que le manifestó al Dr Solanet (Presidente de Justicia y Concordia), que habría influido en la resolución el hecho de que “el paciente es un violador de los derechos humanos” que no debe permanecer en ese hospital de alta complejidad. En realidad se lo dijo en otros términos irreproducibles
Por supuesto que ese médico informó al Tribunal que “el represor de la ESMA” estaba en condiciones de irse de alta, ya que “no le encontraron nada” que impida que siga cumpliendo su prisión preventiva (ni siquiera tiene condena).
Manifestó también, y lo dejó asentado en la Epicrisis, que no es bueno para la población hospitalaria convivir con guardiacárceles bulliciosos en los pasillos.
Scheller recibió la noticia como un latigazo, por la mañana. La hija tuvo que arrastrarlo al baño pero no llegó. Al mediodía no había querido comer, le subió la presión y la glucosa, se descompensó hacia las 1600. La depresión del marino llegó hacia los niveles más profundos.
Estaban allí sus familiares más cercanos y aún alguno de sus camaradas, hasta que una orden judicial al SPF hizo desalojarlos.
En este momento Erica Scheller estaría haciendo una denuncia por haber sido apuntada en el estómago por un guardia sin identificar, vestido de mimetizado verde, que le puso la pistola ametralladora en el estómago cuando pretendió despedirse de su papá.
Como se sabe, el Hospital Penitenciario de EZEIZA es de mediana complejidad y no tiene elementos para diagnosticar las afecciones de Scheller (de sólo 68 años), que no puede respirar adecuadamente, a quien se le manifestó la diabetes y alguna afección cardíaca todavía no determinada. Además de sus altibajos de presión, se lo ve consumido físicamente ya que bajó más de una quincena de kilos en un mes, sin motivo aparente.
Posiblemente, como alternativa de máxima, el Tribunal Oral Federal acceda -eventualmente- a concederle la prisión preventiva domiciliaria, pero eso no suplirá la falta de atención médica de este afiliado a DIBA (la obra social de los marinos), cuyo Director Asistencial nada hace para cumplir con su deber al respecto, derivándolo a alguna clínica que tenga convenio de prestaciones.
Desde la decisión del Ministro de Defensa Agustín Rossi, de prohibir la atención de los prisioneros políticos (acusados de delitos “de lesa humanidad” presuntamente cometidos en los años ’70 durante la guerra contra el terrorismo en Argentina), los Hospitales Militar, Naval y Aeronáutico tienen vedado recibirlos. Aún así sigue siendo responsabilidad de cada Fuerza establecer los mecanismos para que el derecho a la vida y la salud de sus hombres sea respetado.
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