A tal punto que por estos días el vínculo parece haber llegado a un quiebre porque entre ambos existen serias diferencias acerca de cómo maneja el ministro los recursos humanos y económicos de su cantera.
Weretilneck convocó originalmente a Vaca Narvaja como un símbolo político de otra época, para reforzar un equipo de trabajo (tras la muerte del ex gobernador Carlos Soria) construido a base de gente del Frente Grande y sin filiación peronista. Le otorgó un cargo sin mayor trascendencia, el de director del Tren Patagónico, una empresa quebrada con un sistema de funcionamiento deficiente y a dejaba a la buena de dios. Pero el ex montonero se encargó de llamar la atención desde aquel recóndito lugar. A los pocos meses de asumir anunció que el tren, que cruza la desértica Línea Sur de Río Negro, volvería de entre sus cenizas para unir Buenos Aires, Viedma y Bariloche. La noticia convenció a Weretilneck de que Vaca Narvaja estaba para cosas mayores. Entonces lo nombró Ministro de Obras Pública pero manteniéndolo cerca de la dirección del Tren Patagónico.
A pesar de los pomposos titulares emitidos por los funcionarios del sector para cuando llegó el verano, Vaca Narvaja y su gente de confianza debieron reconocer que el tren no estaba listo y que tomando en cuenta su presupuesto probablemente nunca lo estaría. Antes de cortar la cinta de inauguración el proyecto se truncó sin fecha de retorno.
Vaca Narvaja presentó el 28 de diciembre pasado su dimisión como Ministro por sentir que le cabía responsabilidad en el “papelón” del tren rionegrino. Pero el ex montonero aprovechó a realizar su descargo frente a Weretilneck, asegurando que la falta crónica de fondos afectaron su puesta a punto. A lo que el gobernador le retrucó ya frente a la prensa que en su visión habían sido mal administrados los 41 millones que la provincia le entregó a los directores del Tren. Weretilneck cortó por lo sano y sacó de sus cargos a la plana mayor de la empresa, pero no castigó a Vaca Narvaja. En la dirección del Patagónico puso a Jorge Leandro Maljasian, cipolleño como él y un hombre su extrema confianza.
Esta semana el ex montonero se justificó. “Me siento responsable. No tengo apego al cargo. Acepté seguir porque Weretilneck me dijo que tengo la mitad de razón. Hay errores de gestión de los pibes pero hay responsabilidad presupuestario”, aseguró a los medios rionegrinos. Acto seguido, Vaca Narvaja contradijo los dichos de Weretilneck al informar que Tren Patagónico nunca recibió 41 millones de pesos sino que “sólo” le enviaron 32 millones. Es decir, 9 millones de pesos menos de lo anunciado oficialmente.
El ministro también denunció que la falta de dinero hacía imposible continuar el funcionamiento del ramal Viedma- Bariloche. Al punto que reveló que estaban utilizando para hacer un trayecto de unos 1.000 kilómetros una locomotora diseñada para concretar sólo 180. Como era de esperar, la máquina se fundió. Ahora repararla costaría otros 3 millones de pesos, que ni si quiera el propio Vaca Narvaja sabe cuándo aparecerán. Aun con el servicio desactivado, el Tren Patagónico tiene un presupuesto anual en sueldos de 6 millones de pesos.
Entre tanto, el legislador provincial por el PJ Ricardo Arroyo le exigió a Vaca Narvaja que renuncie a su cargo si es verdad que se considera “50 por ciento” comprometido con el gobierno de Weretilneck. “Cuesta entender al ministro, parece que lo afecta la ola de calor. En los últimos 20 días hubo declaraciones periodísticas que realmente me sorprenden como hombre de la política. La primera, renunciando al cargo de ministro por el conflicto de Tren Patagónico, y ahora diciendo que no necesita ser Ministro, que aceptó seguir porque le dan el 50% de la razón”, señaló Arroyo.
fuente clarin