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EXCLUSIVO TNA: África; Su riqueza, posibilidades para Argentina y la region, narcos y Al Qaeda

Redacción TN by Redacción TN
8 enero, 2014
in Daniel Romero
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1-Que es y cómo funciona el EE.UU. AFRICOM? Están allí por  Al  Qaeda y otras organizaciones extremistas? ¿La pobreza  y corrupción a que niveles llegan?  Existe un paralelo con los sectores más pobres de Latinoamérica?

 

R-Fraguado durante la administración de George W. Bush, el Comando de los Estados Unidos para África, AFRICOM es uno de los 6 mandos geográficos militares del Departamento de Defensa estadounidense. Se inserta en la arquitectura militar que EEUU tiene desplegada por muchas otras regiones del planeta y es responsable ante el Secretario de Defensa para las relaciones militares con los países africanos, la Unión Africana y las organizaciones regionales de las fuerzas de seguridad. Es responsable de las operaciones, los ejercicios y la cooperación en materia de defensa en el continente Africano (salvo Egipto), sus islas y sus aguas territoriales.


El Comando África se estableció el 1 de octubre de 2007 como una unidad temporalmente adscrita al mando unificado de Estados Unidos en Europa (EUCOM), pasando a ser totalmente autónoma y operativa el 30 de septiembre de 2008. Se estableció con sede provisional en Stuttgart (Alemania), mientras no se encontrara un lugar más apropiado en África. Tiene unos 1.300 empleados y funciona con un presupuesto de unos 200 millones de euros.

AFRICOM lo forman cinco equipos: desde Mauritania a Libia; Sudán, Etiopía, Somalia, Kenia, Uganda, Madagascar y Tanzania; Sudáfrica, Angola y Zimbawe; Zona central, abarcando la República Democrática del Congo y Chad; Nigeria, Níger, Liberia, Sierra Leona y el Oeste del Sahara.

Sus objetivos declarados son el desarrollo de misiones diplomáticas, económicas y de ayuda humanitaria, encaminadas a la prevención de conflictos, en lugar de la intervención militar, y, por supuesto. En concierto con socios interministeriales estadounidenses e internacionales desarrolla capacidades de defensa, responde a crisis y disuade y vence amenazas transnacionales para promover los intereses nacionales estadounidenses y fortalecer la seguridad, estabilidad y prosperidad regional.

Sin embargo, sus objetivos subyacentes son igual de claros: combatir la entrada de China en el continente – se estima que el 30% de sus importaciones en recursos energéticos provienen de África, mientras que, envuelto en una serie de iniciativas diplomáticas, ofrece créditos blandos sin intereses ni garantías respecto a los del Banco Mundial y el FMI y otorga préstamos para construir caminos, hospitales y escuelas; desarrollar una geopolítica globalista, utilizando la amenaza de Al Qaeda en África como pretexto para avalar diversas acciones en nombre de la “guerra contra el terrorismo”; desarrollar una ventaja comparativa en la competencia por los considerables recursos estratégicos del continente, especialmente el petróleo, el gas y el uranio – en este sentido, la lucha antiterrorista se desvirtúa, convirtiendo el lenguaje utilizado con el terrorismo en una excusa al servicio de intereses específicos y una justificación de las acciones que buscan proteger dichos intereses.

De hecho, desde su creación, AFRICOM ha encontrado fuerte resistencia en África, donde ningún Estado aceptó acoger la sede del nuevo comando, que finalmente tuvo que instalarse en Alemania. Esa resistencia nace sobre todo del carácter militarizado de la política exterior estadounidense. Su enfoque militar no sólo aumenta la interferencia de EEUU en los asuntos internos de los países de África, sino que al atraer
más armamento militar al continente, aumenta el riesgo de desestabilización interna de los países que ya sufren conflictos armados o tensiones internas.  Considerar la fuerza militar una prioridad más importante que el desarrollo y la diplomacia crea inestabilidad, fomenta las tensiones internas entre desarrollo democrático y represión autocrática y hacen de África y el mundo un lugar menos seguro.

A través de una creciente red logística que combina núcleos en España, las Antillas, Grecia y la isla británica de Ascensión, AFRICOM despliega una presencia en el continente de norte a sur y este a oeste, desde el Cuerno de África al Sahel, desde el corazón del continente a las islas que bordean sus costas.  Aunque AFRICOM insiste que su implicación en el continente tiene una “huella minúscula”, con una única base militar en Campamento Lemonnier en Djibouti, si seguimos todos esos “pasitos” a lo largo y ancho del continente la foto parece un campo de champiñones.

Según la investigación realizada por TomDispatch en 2012-2013, AFRICOM interviene en no menos de 49 países africanos (de un total de 54). Con poca consideración por las necesidades o deseos de las poblaciones africanas, su expansionismo militar desdice la declarada política exterior estadounidense de cooperación y colaboración con el desarrollo de la sociedad civil africana sobre la base de la paz, la justicia, la seguridad y el desarrollo sostenible. África no necesita una mayor militarización. Lo que necesita África son mecanismos para responder a sus necesidades de desarrollo que serán los que realmente ayudarán no sólo a la pacificación de sus conflictos sino a la reducción significativa y sostenible de la pobreza y la corrupción.

Pobreza y corrupción

Se habla mucho de pobreza en África, pero África no es pobre. A pesar de contar con 34 de los 48 países más pobres del mundo, tener una grave falta de infraestructuras y economías pequeñas y poco competitivas, África es un continente rico en recursos naturales (minerales, tierra, agua), recursos humanos y talento emprendedor.

Es cierto que, en la actualidad, la realidad africana subsahariana es dramática que en otras partes del mundo. Más de 300 millones de personas viven con menos de un dólar al día, 30 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición y el 43% de la población no tiene acceso al agua potable. Pero no es el caso de que las naciones situadas al sur del desierto del Sahara estén congeladas en un patrón fijo de regresión a la pobreza o de estado fallido, como a muchos supuestos expertos les gustaría que creyésemos. La mayoría de ellos han vivido cambios políticos, sociales, demográficos y económicos extraordinariamente rápidos. No se puede esperar que alcancen un nivel de vida a “la Americana” o la “Europea” en 30 años, tras la funesta década de los 80 en que las exigencias del FMI supuso una recaída hacia niveles de pobreza y subdesarrollo de los cuales apenas se están recuperando hoy. Pero además, tampoco es cuestión de seguir el patrón de desarrollo americano o europeo, que hoy desemboca en una serie de “enfermedades” humanas, empresariales, financieras y de mercado.

Las explicaciones del pasado sobre por qué las cosas son como son, y sobre por qué ciertos tipos de cambios no solo son imposibles, sino sencillamente indeseables, en las condiciones del África Subsahariana, deben ser continuamente revisadas. El verdadero problema está en, por un lado, una doble injerencia, política y económica por parte de los países llamados del “Norte” o por los nuevos “linces” del Sur, que intentan convertir a los países africanos en meras sucursales de mercado o en fuentes de expoliación de recursos energéticos y agrícolas, y por otro, el gran error de querer salvar a África sin el africano.

En cuanto al tema de la corrupción, no se sabe bien si la corrupción trae pobreza o es la pobreza que trae corrupción. Pero el hecho es que existe, como existe en otras partes del mundo, aunque bien es cierto que África copa el top de la corrupción mundial. La corrupción empieza con las clases dirigentes y se expande silenciosa cuando los empleados públicos no suministran los bienes o servicios pagados por los Gobiernos, afectando en forma desproporcionada a los pobres. Pero tampoco olvidemos su combinación con la ingeniería financiera que permite a numerosas empresas multinacionales, en “partenariado con los gobernantes”, multiplicar sus beneficios y evadir buena parte de sus impuestos. El uso de artimañas  fiscales por las compañías extranjeras, a través de comercio inter-empresa, por ejemplo, puede haberle costado a África 38.000 millones de dólares anuales entre 2008 y 2010, más de la ayuda bilateral total que recibe el continente, lo que da una idea de la importancia que la comunidad del desarrollo concede a este asunto.

ÁFRICA, DESTINO DE INVERSIONES

2-Fuera de estos problemas, es África un lugar apto para inversiones y cuáles son los puntos más atractivos para los capitales?

R-Se dice que África es el nuevo dorado de la inversión. Sin duda es una región imprescindible en el nuevo escenario económico y geoestratégico y se ha convertido en la “niña bonita” de todos los que buscan dejar huella internacional, acceso a recursos e imagen mundial. El mercado africano actual es uno de los más lucrativos y rentables. Los analistas prevén que las industrias, la agricultura, los recursos y las infraestructuras podrían generan hasta $2.6 trillones en ingresos anuales para los países africanos para el año 2020 – o $1 billón más de lo que genera hoy. El PIB colectivo de África, calculado en más de $1.7 billón en 2010, hoy es equivalente a las economías de Brasil y de Rusia.


África es la tercera región que más y más rápidamente crece. La curva de crecimiento económico de África está creando importantes oportunidades de negocio que no se pueden ni deben ignorar. Los cuatro grupos de industrias con mayores oportunidades –  industrias de consumo masivo (comercio minorista, telecomunicaciones, banca), infraestructuras (de transporte y de mercado, agricultura y recursos – tendrán un valor conjunto en ingresos anuales de $2.6 trillones en 2020.

 

Desafortunadamente, en general, demasiadas empresas aún tienden a evitar los países de África subsahariana por la percepción negativa del continente. Pero no se puede hablar de África subsahariana como bloque, al igual que tampoco se puede hablar de Europa o América Latina como bloque. El miedo es resultado de la falta de conocimiento e incomprensión de la región y oculta la compleja diversidad del rendimiento económico y la existencia de oportunidades de negocio e inversión en los países individuales. Esas oportunidades se encuentran en tres grandes ámbitos de inversión empresarial:

·         Inversión en recursos naturales, cuyo objetivo es explotar los recursos naturales con los que están dotados los países receptores: por ejemplo, petróleo (Nigeria, Angola, Ghana), oro (Ghana, Senegal), diamantes (Botswana, Sierra Leona, Sudáfrica).

·         Inversión de mercado, cuyo objetivo es acceder a nuevos mercados que son atractivos por su tamaño y/o ritmo de crecimiento.

·         Inversión de eficiencia, cuyo objetivo es aprovechar los rasgos especiales en un zona concreta, como por ejemplo, los costes de la mano de obra o la disponibilidad de terrenos.

Contrario a la percepción común, la IDE a África ya no se concentra en el sector primario. Incluso en los países exportadores de petróleo, como Nigeria, los servicios e industrial son sectores clave. Esta nueva e inesperada foto se confirma con los datos de los países que hoy están desarrollando sus redes empresariales en el continente. La IDE de Alemania, por ejemplo, hoy se dirige cada vez más al sector industrial y menos hacia el sector primario, mientras más del 60% de la IDE británica en África está dedicada a los sectores de servicios e industrial. Francia y Estados Unidos, aunque a mucha menor escala, también están aumentando sus inversiones en el sector de los servicios.

La rentabilidad de la inversión en África es uno de los secretos más guardados en la economía mundial. El potencial para una inversión extranjera de alta rentabilidad en África es enorme, pero pocos inversores españoles conocen el historial de éxitos y el potencial actual que ofrece la región. Según la UNCTAD, la rentabilidad de compañías extranjeras que han invertido en África ha tenido una tasa media de rentabilidad del 29% desde 1990. Esta tasa aumenta a la par que los países africanos mejoran sus entornos para la inversión, mediante una mayor estabilidad y crecimiento económico y condiciones más liberales para los inversores.

Sin embargo, es importante abogar por un modelo de inversión responsable, es decir a través de la línea de la cooperación empresarial, que permita así ampliar por un lado, las oportunidades de mercado para las empresas y por otro lado, el abanico de objetivos y resultados dirigidos a la lucha por una mayor igualdad económica y distribución de la riqueza.

Sin embargo, invertir en África no es fácil. El sector de la bolsa está aún en pañales y la baja liquidez de sus mercados es un inconveniente. En el caso de las inversiones en productos de consumo, es imprescindible una buena dosis de investigación. Hay que vivir con los consumidores para entender cómo interactúan con los productos, cómo perciben las marcas y lo que representan en su vida diaria. Un conocimiento local profundo marcará la diferencia en las posibilidades de penetración de mercado, y sobre todo nunca olvidar conectar con la comunidad. Pero donde más oportunidades de inversión existen es en el sector productivo, sobre todo en el agrícola, siempre y cuando se tenga en cuenta la diversidad cultural, las costumbres y las necesidades y objetivos de desarrollo de las comunidades.

Siendo el continente de mayor potencial y riqueza en cuanto a recursos, tanto minerales como agrícolas, así como para desarrollo de turismo, la consigna es competir para no quedarse atrás. La clave del éxito del posicionamiento de las empresas en estos países es la innovación, la tecnología y la información sobre lo que están haciendo los competidores y las propuestas de valor que desarrollan. La competencia evoluciona rápida y constantemente y los países y sus líderes tienen que mantenerse en contacto y al día de los mercados. La conclusión: o se pierde o se cambia para ganar. La política de gobierno es lo que pone las bases para ganar o perder en este nuevo marco competitivo.

 

EL NARCOTRÁFICO Y LA SEGURIDAD REGIONAL EN ÁFRICA

3- El narcotráfico suele buscar países débiles y con escasa educación, en África cuales son los elegidos? Desde estos, luego pasan a Europa? Como afecto esto la seguridad regional? Cuáles son los países más seguros, y como lo logran en un contexto tan difícil?  Cuál es el rol de Argentina en materia de narcotráfico para con África?

 

Desafortunadamente, África, y más concretamente África Occidental, se consolida como la nueva plataforma de tránsito del comercio ilegal de la droga hacia Europa y más concretamente la puerta a Europa del narcotráfico sudamericano, que parece confluir en el desierto del Sahara, creando nuevas rutas de tráfico a lo largo de países como Chad, Níger y Malí.  A través de los países de África occidental ingresa la coca colombiana (en alianza con grupos irregulares de México y Colombia) al mismo tiempo que el África oriental (Kenia y Etiopia) sirve de escala para los traficantes de heroína proveniente de Asia. Aunque no hay que sobredimensionar la entrada de droga a través de África, diversas fuentes de inteligencia citadas por un estudio de Ameripol consideran que por la ruta africana pasa un 30% del total de cocaína con destino final a Europa.


Según el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías, la principal vía de entrada es Nigeria, aunque la “zona caliente” de entrada incluye Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo, entre otros. Pero los narcotraficantes, al parecer, varían sus estrategias comerciales en función de los momentos políticos convulsos que viven varios de estos países para evitar que afecten a sus negocios. La región también está emergiendo como productor de drogas sintéticas.

En cuanto a la proveniencia de las drogas, hay un reposicionamiento de las rutas de la droga. Brasil despunta como la ruta principal hacia los países occidentales de África, a través de grupos organizados africanos, aunque más de la mitad es de origen peruana, boliviana y colombiana. Además de Brasil, la ruta de la droga hacia África Occidental pasa por Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú.

Frente al creciente empleo de contenedores con exportaciones lícitas por los narcotraficantes latinoamericanos para enviar la cocaína a Europa a través de África, Argentina sirve sobre todo de “puerto de embarque” por vía marítima. Gran parte de la droga baja desde Colombia hacia los puertos del Río de la Plata, donde se  implementará el escaneo de contenedores de origen paraguayo y boliviano

Se estima que alrededor de entre 800 y 900 millones de dólares en droga pasan por África Occidental hacia Europa, lo que equivale a una buena parte del PIB de algunos países de la región. Las consecuencias son graves, no sólo porque está convirtiendo a África en un centro criminal. El narcotráfico es un verdadero negocio transnacional que mueve unos 14 mil millones de dólares al año y que financia actividades terroristas y otros delitos graves como la trata de personas y el contrabando de armas, obstaculizando los esfuerzos de paz en diferentes países de la región.

Aunque desde 2004, las capturas en África de cargas de droga, sobre todo cocaína, se han quintuplicado, los estados de África occidental no están en posición de enfrentarse a  las redes latinoamericanas del crimen organizado, mucho más potentes en recursos. El establecimiento del mercado ilegal de drogas va de la mano del aumento de la inestabilidad, crecientes niveles de corrupción, el posible financiamiento de grupos armados no estatales y mayores índices de consumo. Además la alianza entre el narcotráfico y el crimen organizado se han convertido en problemas globales que afectan la economía y amenazan el desarrollo sostenible.

Para luchar contra el recrudecimiento del tráfico de drogas en África Occidental, se ha creado la Comisión de África Occidental sobre Drogas (WACD), pretende despertar entre los ciudadanos del África occidental una consciencia colectiva sobre el peligro del tráfico y el consumo de las drogas, y animar a los estados miembros de la CEDEAO a mejorar su política y estrategia de lucha. Pero destaca igualmente la importancia de que la UE, Latinoamérica y Caribe y los países de África Occidental trabajen conjuntamente para combatir el narcotráfico. Para ello, España, país europeo de mayor tránsito de estupefacientes de Europa, sobre todo a través de Islas Canarias, lidera una acción concertada para mejorar la cooperación contra las organizaciones que utilizan África como ruta en los tráficos ilícitos entre América y Europa. Por su parte, los países latinoamericanos han comenzado también a desarrollar iniciativas de cooperación con los Estados de África Occidental, para combatir así este fenómeno.

 

 

EL HAMBRE EN ÁFRICA

 

4- El hambre es uno de los flagelos de África, cree que desde Argentina, que es un importante productor de alimentos, podría jugar y tener un papel mayor? En que rubros? es competitiva para la región?

R-El hambre en África es un tema recurrente desde finales de los años 60. Haciendo un poco de memoria, en 1968 el tema saltó a las noticias, cuando comenzó la crisis de Biafra, en Nigeria. Pocos años más tarde, la hambruna de Etiopía de 1985 saltó a los medios al ritmo de los conciertos de «We are the world». Hoy, no acabamos de entender por qué hay hambre en África.

En realidad, hay muchas Áfricas y no se puede generalizar al continente entero. Hay que diferenciar entre el Cuerno de África, donde las sequías que asolan Somalia y Etiopía, causan estragos en hambruna generalizada, con el agravante del estado de guerra civil en el primero. Después hay la desnutrición aguda en la República Democrática del Congo, en África Central, donde las familias desplazadas de guerra han perdido sus tierras a manos de los señores de la guerra. En el Sahel, la inseguridad alimenticia es crónica, sobre todo en Mauritania y Mali, donde la guerra recrudece el problema en la parte norte del país. En Mauritania, Malí, Níger, Chad y Burkina Faso la sequía es el desencadenante de un hambre que acecha y unos 11 millones de personas están en riesgo de sufrir una emergencia humanitaria. Millones adicionales de africanos están a las puertas de una gran escasez de alimentos debido a los ciclos de sequías e inundaciones que azotan a la región, destruyendo los campos de cultivo, para el ganado y los suministros de agua potable. Los países más afectados son Lesoto, Zimbabue, Angola, y Malaui.


Sin embargo, la hambruna en África no proviene de la falta de alimentos en el mundo,
sino más bien de su distribución y la creciente especulación en el sector de los alimentos. No olvidemos que durante los últimos años, paralelo a la crisis económica, los alimentos se han convertido en objeto de especulación en mercados bursátiles. Esto ha hecho que se disparen sus precios, agravando el problema de inseguridad alimentaria en África, donde hoy día mucha gente ya no vive de lo que cultiva, sino de lo que compra, como en cualquier parte del mundo. Y esto se agrava con el acaparamiento masivo de tierras por parte de compañías extranjeras que se da hoy en más de la mitad de países africanos. En el continente hoy desembarcan los países árabes más ricos y los países europeos, comprando tierras a bajo precio, o accediendo a grandes extensiones a través de llamados proyectos de cooperación al desarrollo, con el objetivo de cultivar lo necesario para dar de comer a sus propias poblaciones o suministrar a los mercados ricos de productos “exóticos”. Estas escandalosas compras ponen en peligro la futura alimentación de los africanos que se quedan sin tierras propias que trabajar y solo pueden aspirar, como mucho, a ser peones de los nuevos propietarios o explotadores.

Desde Argentina, lo importante no es exportar alimentos, sino exportar el saber hacer y las tecnologías apropiadas para mejorar la producción agrícola africana. Como destacó el ministro de Nigeria, Bukar Tijani, durante el II Encuentro de Ministros de Agricultura de África Subsahariana y Argentina celebrado en agosto del año pasado, “la cooperación Sur- Sur es el camino a seguir en materia de seguridad alimentaria y desarrollo sostenible, pues allí es donde Argentina puede ayudar mucho a África y a Nigeria en particular”. Una de las principales áreas de interés no sólo en Nigeria, sino en los países subsaharianos en general, es la ganadería bovina y la tecnología de grano. En Senegal, por ejemplo, la cooperación con Argentina interesa por su éxito en cómo utilizar buenas prácticas en poner las capacidades nacionales al servicio de la lucha contra la pobreza y el hambre. Existen enormes oportunidades para crear sinergias que se pueden concretar a través de acuerdos de cooperación en el campo de la investigación científica, en materia agrícola, biotecnología, o mejora genética para la ganadería, además de la capacitación de profesionales de la explotación ganadera y agrícola, sobre todo en materia de gestión.

PAISES QUE INVIERTEN EN ÁFRICA

El ritmo de crecimiento sostenido y acelerado de África en la última década está creando importante oportunidades nuevas de negocio que ofrece a las empresas de otros continentes – Norte América, Europa, Asia, Australia – una ventana inigualable para poder diferenciarse en los mercados internacionales.

La competitividad entre países ya no se centra en el posicionamiento en mercados existentes y bien definidos, con el objetivo de aumentar la cuota de mercado; hoy la competencia por los mercados se centra en posicionarse proactivamente en nuevos mercados, e incluso mercados aún por definir, y en co-desarrollar esos mercados, con el objetivo de maximizar el valor diferencial que se puede aportar. Pero también se despunta una nueva competición geoeconómica, sobre todo entre EEUU y China, que posicionan a África en el centro del escenario de las políticas del petróleo y seguridad y que no puede ni debe dejar a los demás continentes indiferentes.

Por un lado, reconociendo que África subsahariana está destinada a emerger como una de las regiones más rentables para las empresas europeas y norteamericanas, Canadá, Japón, China, India, Singapur, Malasia, y diferentes países de medio oriente ya están reforzando su presencia en el continente, mediante estrategias de acceso, penetración y consolidación comerciales, que combinan la cooperación empresarial, la ayuda al desarrollo y los partenariados público-privados. De hecho, en la última década la inversión extranjera se ha triplicado. Es más, según un analista de inversiones (Fidelity Emea), Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica se han comprometido a invertir “la increíble cantidad de 530.000 millones de dólares en el sector industrial africano en 2015.

Por otro lado, por primera vez desde la época del comercio de esclavos, África está reorientando el comercio y las inversiones desde el “Norte” al “Sur”. Debido principalmente a la lucha por los recursos naturales (sobre todo tierra cultivable) y minerales y petróleo, los intercambios comerciales entre el continente y China e India se han triplicado. Las empresas de los BRIC que operan en África están superando a las americanas o europeas en la carrera por acceder y posicionarse en estos nuevos mercados, mediante precios más bajos, capacidad de respuesta más rápida y una disposición a trabajar en entornos difíciles.

En cuanto a Rusia, está tomando posiciones en África. Aunque a años luz de la presencia China, con una inversión acumulada en África alcanzó unos 220.000 millones de dólares a finales de 2011, para Rusia, África representaba, sólo 1.5% de la inversión rusa en el extranjero, mientras ésta era para el continente insignificante, y el comercio entre Rusia y el continente no sumaba ni siquiera el 4% del chino y además, está muy concentrado en algunos países y productos. Además de los antiguos aliados soviéticos, hay aproximaciones con países, como Malawi, Ghana o Uganda, que nunca estuvieron en la esfera soviética. Instaladas inicialmente en minería, las empresas rusas se están expandiendo por distintos sectores, sobre todo compañías industriales y de infraestructura, así como de telecomunicaciones y bancos de la Federación. 

De cara a Brasil, su presencia en África es cada día más evidente, sobre todo en Angola, Cavo Verde, Guinea Bissau, Mozambique y Santo Tomé y Príncipe, aunque expandiéndose a otros países como Kenia o Senegal. La pujanza económica de Brasil le empuja a proyectar su presencia en el continente africano, no sólo con inversiones directas sino también con créditos y acuerdos estratégicos, todo ello acompañado de una mayor presencia diplomática. África es también el primer receptor de la Ayuda oficial al desarrollo distribuida por el gobierno brasileño. Brasilia cuenta con 36 embajadas en toda África y está a punto de abrir la número 37 en Malaui, pasando así, en número de delegaciones, a países que tradicionalmente han tenido mayor presencia en el continente, como Reino Unido. Brasil se ha convertido en un actor clave internacional al que los países del África Sub-Sahariana se dirigen en busca de conocimientos sobre exportaciones agrícolas –el clima de ambas regiones es similar-, y para establecer nuevos vínculos comerciales y explorar las inversiones privadas.

Sin embargo, Chile tiene poca presencia en África, con sólo 5 embajadas en todo el continente, sin programas de cooperación, exportaciones de menos de 0,7% y una inversión prácticamente nula y una estrategia de relación, cooperación y acercamiento prácticamente inexistente con la Unión Africana.

——

PERFIL

*Astrid Ruiz Thierry

 

·         Empresaria española en África Occidental, afincada entre Senegal y Nigeria.

·         Asesora/consultora con un equipo asociado que ofrece servicios de asesoramiento, consultoría y acompañamiento para mejorar la contribución de las empresas privadas al desarrollo de África subsahariana a través de las inversiones responsables, la transferencia de tecnologías apropiadas, el desarrollo del sector privado y de las capacidades humanas, en alianza con los gobiernos, la sociedad civil y los organismos multilaterales.

·         Vicepresidenta de Aikaddo en Senegal, una ONG especializada en el desarrollo rural sostenible, con programas de Gobernabilidad Económica, Educación y formación agrícola, salud (nutrición) y medioambiente (ecopueblos).

·         Gestora de Proyectos de Ranch de Ouassadou en Senegal, una compañía privada en el sector agrícola y agroindustria.

 

Sectores de especial enfoque: Agricultura, ganadería y agroindustria; logística y transporte; energías renovables; turismo; textil.

 

Cartera de países: Benín, Burkina Faso, Etiopía, Gambia, Ghana, República de Guinea, Guinea Bissau, Liberia, Mali, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica, Togo.

Nacida en Oslo, Noruega, y formada en Estados Unidos, con titulación de las Universidades de Northwestern y Chicago, en la actualidad se dedica a aplicar su experiencia y conocimientos como empresaria y experta en desarrollo inclusivo en África subsahariana.

Tiene más de 20 años de experiencia práctica tanto en el sector sin ánimo de lucro como empresarial

  • en puestos directivos-ejecutivos
  • en dirección y gestión de proyectos

·         como empresaria

·         en la cooperación al desarrollo

·         como formadora

·         como investigadora en las areas de relaciones internacionales, desarrollo, ayuda y comercio, igualdad de género y desarrollo de negocio, mercados y competitividad.

Las áreas de trabajo en las que ha centrado su experiencia durante los últimos 10 años:

·         Promoción de comercio e inversión responsable en África subsahariana.

·         Desarrollo estratégico de negocio y procesos de internacionalización para Pymes en África subsahariana.

·         Promoción de las relaciones comerciales Sur-Sur con perspectiva de género.

·         Identificación de fuentes de financiación e inversión y búsqueda de socios locales y apoyo institucional en África subsahariana

·         Formación en temas de gestión, liderazgo, gestión del cambio, gestión inter y transcultural, gestión de la diversidad y en temas relacionados con la internacionalización, exportaciones e inversiones, entre otros.

 

Ha publicado numerosos artículos en revistas profesionales y participado en numerosas conferencias, seminarios y foros en España y a nivel internacional como ponente sobre temas relacionados con la competitividad empresarial, comercio e inversiones, responsabilidad social corporativa, igualdad de género y desarrollo y reducción de la pobreza, desde una perspectiva internacional comparativa.

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