Según los documentos contables de las empresas de Báez, analizados junto con seis expertos contables, financieros y antilavado, el empresario kirchnerista desembolsó más de $14,5 millones en hoteles y $4 en propiedades que pertenecían a la familia presidencial. Lo hizo a través de la empresa gerenciadora Valle Mitre, la firma que sirvió de enlace en los negocios entre ambas partes.
Báez giró más de $ 10 millones por 935 habitaciones en el hotel Alto Calafate, sin importar que sus empleados usaran o no esas reservas, ni si se trataba de temporada alta o baja. El mecanismo utilizado fue la firma de convenios retroactivos y confidenciales.
Además, el proveedor de obra pública de Santa Cruz, pagó $3,2 millones por contrataciones en la hostería Las Dunas. Esta hostería está ubicada en las afueras de El Calafate y tiene acceso directo a la playa del Lago Argentino.
Otros $1,1 millones pagó en concepto de alquileres a la sociedad Los Sauces SA que controla el hotel Los Sauces, un establecimiento de lujo de El Calafate, con 42 suites distribuidas en seis “casas patagónicas”.
También desembolsó otros $4 millones para la compra de 9 inmuebles en Río Gallegos, que los Kirchner habían adquirido mientras ejercían la abogacía en Santa Cruz y aún no habían iniciado su desembarco en la función pública.
Cristina Kirchner y Lázaro Báez comparten un terreno de 87.000 metros cuadrados ubicado en las afueras de El Calafate. Cada uno tiene el 50% de la propiedad.
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