Y la publicación de La cuarta espada. La historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso es una buen contribución a la discusión. A medio camino entre la crónica y el non fiction novelado, el libro revela aspectos inéditos del “presidente Gonzalo”, de su organización, responsable a lo largo de doce años de la muerte de unas 70 mil personas, y de la relación del guerrillero, de formación maoísta, con algunas figuras claves de la política y el empresariado peruano contemporáneo. Roncagliolo nació en Lima en 1975. Su novela “Abril rojo ganó el Premio Alfaguara en 2006, y otra, titulada Pudor, ya fue adaptada al cine. También publicó el libro de cuentos infantiles Matías y los imposibles y Crecer es un oficio triste, por el que fue elegido “Nuevo talento” por la cadena de libros y discos francesa FNAC en 2003. Ha vivido en Lima, Buenos Aires y México DF. Actualmente está radicado en Barcelona, desde donde sostuvo esta conversación con Terra Magazine.
Entrevista
Terra Magazine: ¿Por qué Abimael Guzmán?
Roncagliolo: Bueno, es un personaje lo suficientemente atractivo para un novelista o para un cronista; de hecho, el resultado fue un libro que es como un reportaje a medio camino entre la novela y la crónica. Además, Guzmán está preso pero vivo y sigue siendo una representación, en el sentido más amplio de la palabra, de lo que es la historia de los últimos treinta años de mi país, Perú, que no sólo lo tuvo a él como protagonista sino también a otros personajes que podrían perfectamente ser protagonistas de otras novelas o de otras crónicas o de un cruce de esos géneros.
Terra Magazine: ¿Quiénes, por ejemplo?
Roncagliolo: Sin dudas, Alberto Fujimori, el “verdugo” del líder de Sendero Luminoso; y todavía más, Vladimiro Montesinos, el “monje negro”, su mano derecha. También hay una buena cantidad de personajes secundarios, desde (Juan) Velasco Alvarado y (Fernando) Belaúnde Terry hasta el propio Alan García, todos con grados de responsabilidades distintas y no todos por las mismas razones. Pero desde hace unos años que el periodismo y la literatura se han empezado a meter con estos temas. En parte está justificado. Era muy peligroso. Los argentinos (y yo mismo, que en esos años viví en Buenos Aires) saben lo que es vivir bajo una dictadura. A mí me tocó (Jorge Rafael) Videla… En fin, los doce años que Sendero Luminoso tuvo al Perú en vilo, convirtieron a mi patria en un lugar muy complicado para vivir o hasta para sobrevivir. Las cosas han mejorado mucho ahora, pero tampoco tanto como suele pensarse.
Terra Magazine: ¿Por qué dice eso?
Roncagliolo: Porque si bien es cierto que en esta segunda época, (Alan) García está intentando privilegiar un proyecto de nación por fuera de megalomanías y delirios de grandeza, rechazando populismos como el de (Hugo) Chávez, etcétera, hay fuerzas centrífugas que siguen tironeando. La prueba la tuve cuando me instalé en Lima para escribir este libro. Yo tenía un plan muy preciso, que no incluía entrevistas con los grandes figurones, porque hay que decir la verdad: ninguno puede hablar francamente, con absoluta sinceridad, por el simple hecho de que sus historias están entrelazadas, de una manera o de otra. ¿Qué saldría de un eventual reportaje a Guzmán? Quizás algo que no le convenga a Fujimori, o a Belaúnde o al propio García. Perú es todavía un país potencialmente rico pero muy pobre y poco instruido; no todo se reduce a Lima o Arequipa… Hay grandes extensiones vacías, grandes distancias y poblaciones alejadas de esos centros urbanos. Estos poblados eran los centros de ataque y reclutamiento preferidos de Sendero Luminoso. Lo que quiero decir es que la existencia de un fanático como Guzmán también sirvió para justificar cualquier tropelía, ya sea económica, política, empresarial, mediática o mesiánica. Guzmán seguro que no lo cree, pero su sola presencia fue una excusa que disparó negociados y chantajes inconcebibles de los cuales estaba bien informado.
Terra Magazine: Esa es una de las razones por las cuáles el hombre tiene prohibido dar reportajes, ¿no?
Roncagliolo: Por supuesto. Y también porque vive completamente aislado, no ve la luz del sol, sólo recibe las visitas de su suegra, no tiene acceso a la prensa… Puede escribir, pero lo único que escribe son cartas a su mujer, Elena Iparraguirre. No hay que olvidarse que Guzmán es el responsable de alrededor de 70.000 muertes en Perú, y de haber dirigido, con puño de hierro, la última gran guerrilla no foquista y nacionalista del globo. Pero el punto clave es el anterior: nadie apostaría nada por lo que Guzmán es capaz de contar sobre personajes muy poderosos que todavía se mueven en la esfera pública y que lo están haciendo desde los últimos treinta años. Es más, en 1993, un año después de capturado, Guzmán negocia con Vladimiro Montesinos una “reconciliación” de Sendero con la sociedad peruana, que el propio jefe detenido anuncia por televisión y que en los hechos jamás se produjo. Lo que no puede saberse es qué negociaron realmente Guzmán y Montesinos.
Terra Magazine: ¿Cómo consiguió acceder a los testimonios y armar un relato casi coral sobre la vida pública del “presidente Gonzalo” (nombre de guerra de Guzmán)?
Roncagliolo: En principio, garantizando el anonimato de todas las personas con las que hablé. Eso incluye a toda la segunda línea de Sendero (algunos todavía en la clandestinidad), guerrilleros que habían alcanzado a escapar y esconderse, con militares, policías, ex amantes, alumnos suyos cuando era profesor de Filosofía en la Universidad de Ayacucho, que fue la sede, el origen del grupo, en el centro de los Andes, a medio camino entre Lima y Pucallpa. Toda gente que había tenido algún contacto directo con Guzmán. La idea era que hablaran, que contaran. Intervenir de alguna manera, eso sí, como un personaje, el de un periodista que está haciendo un reportaje sobre Guzmán (que soy yo), pero que no emite opiniones ni juicios. Las opiniones y los juicios quedan a cargo de los entrevistados y del lector, que se formará su propia imagen del hombre. Pero no fue nada fácil. Hay mucha resistencia, mucho miedo, sobre todo en las zonas que habita el campesinado. Entonces uno empieza a entender por qué Guzmán, que había empezado su formación como lector de José Carlos Mariátegui, el fundador del socialismo peruano, termina despreciando a la revolución cubana y la soviética como “burguesas”, y abrazando las teorías de Mao-Tse Tung. El reencarna como presidente Gonzalo después de su visita (y entrenamiento) en China, en 1965. Es la “cuarta espada”, después de Marx, Lenin y Mao. No se andaba con chiquitas…
Terra Magazine: ¿Qué es lo que se empieza a entender?
Roncagliolo: Por qué rompe el comunismo peruano. Sendero Luminoso nace a fines de los 60 y a principios de los 70 pasan a la clandestinidad, en un contexto adverso, porque Velasco Alvarado, bajo una dictadura de izquierda, ya había cumplido parte del programa revolucionario clásico: reforma agraria, expropiaciones, socialización de algunos medios de producción… Velasco Alvarado no es rechazado, a pesar de ser militar, no es rechazado más que por la derecha… y por Guzmán, cabeza de Sendero, que se da cuenta que el error de una organización guerrillera sería repetir la estrategia de Ernesto Guevara en Bolivia, denunciado por los propios campesinos…
Terra Magazine: ¿Entonces?
Entonces comienzan sus operaciones alejados de los centros urbanos, con muy pocas armas, armas robadas a policías generalmente. Sendero jamás pide armas a Cuba, a la ex Unión Soviética o a Nicaragua, menos que menos a China. Guzmán sabe que si hace eso no va a poder seguir su programa sino que se lo impondrán. Se financia reclutando campesinos después de voltear alcaldes e instalarse como autoridad en pueblos lejanos de los Andes, y verifica una teoría clásica: que la disuasión sólo es posible si existe la autoridad. Sendero es la autoridad. Asesinan alcaldes y “colaboracionistas”, y ganan miles de adeptos a los cuales el estado peruano había abandonado, entre ellos, los más importantes, los cocaleros, los campesinos que trasladan la materia prima para que los narcos hagan su negocio. Cuando Guzmán se entera de la explotación que los cocaleros padecen por parte del narco, “aprieta” a los narcos, que no sólo tienen que pagar más a los campesinos, sino también un “peaje” a Sendero. Esa ecuación funciona: consiguen más adeptos, adeptos más crueles, asesinan sin discriminar, consiguen armas sin pagar y dinero de la protección a los campesinos.
Terra Magazine: Guzmán es metódico, obsesivo, muy inteligente…
Roncagliolo: Es brillante. Esa relación se va ir dando primero con los campesinos cocaleros, a los cuales se protege de los abusos que cometían contra ellos los narcos. Se les va exigir que paguen precios justos y también que mantengan el orden en los pueblos aledaños, que no porten armas cuando estén tomando licor, etcétera. En el Comité Central, Guzmán propone una política frente al narco: plantea que en la medida que tienen relaciones comerciales con los campesinos no los deben combatir. Y luego, en vista que eran perseguidos por el Estado, enemigo principal, una convergencia. Como los narcos obtenían grandes ganancias, se los obliga a una “colaboración”. Al principio se trataba de ropa, medicina, armas, alimentos… Guzmán decía que pedir dinero empujaba a la corrupción. Sin embargo, a los narcos les era más fácil pagar. En definitiva, todo lo contrario a la estrategia guevarista. No podría decirse que fueron la guardia del narcotráfico, pero sí la retaguardia, y eso hasta el día de hoy. Hay zonas del país, muy pocas, que todavía controlan o cuidan senderistas trasnochados. Son guardianes de los capos del narco peruano.
Terra Magazine: No es casualidad…
Roncagliolo: Que muchos ex senderistas estén viviendo del narcotráfico en la Argentina… Claro que no. Por supuesto que no es casualidad. Es la consecuencia de toda una política de financiamiento que degenera en una lucha de poder por mucho dinero en un país (Argentina) que durante mucho tiempo hizo la vista gorda, hasta podría decirse que por culpa, por haber desatendido la ayuda que Perú le ofrece a los argentinos durante la guerra de Malvinas. Entonces dejan entrar a todos, y hoy en Buenos Aires hay ghettos dentro de ghettos que se están multiplicando, están desafiando el poder territorial de la policía y están haciendo negocios y estableciendo más contactos con traficantes paraguayos y brasileños, todo con la complicidad policial criolla que ya sabe, desde hace tiempo, que si no se puede derrotar al enemigo, hay que unirse a él. La epidemia de la pasta base (el paco) en Buenos Aires es un epifenómeno de esta nueva modalidad, y el presidente Gonzalo, una reliquia viva del mal que supo sembrar.
fuente pe-terra