Pero cuando alguien termina demostrando la mentira, el ciudadano que durante muchos años sostuvo el engaño como cierto en charlas de café, en comentarios y como latiguillo verbal con socarrona sonrisa propia del que llegó a conocer el secreto mas escondido, estalla en un conflicto de intereses en su interior cuando sin proponérselo termina por encontrarse frente a la verdad, por una parte reconocer que ha estado mintiendo y provocando un daño irreparable o vencer ese miedo al ridículo y avanzar con la verdad encontrada.
Es lamentable reconocer que la gente en su mayoría prefiere seguir abrazado a una mentira antes de pasar por el doloroso reconocimiento del error cometido. Eso se llama cobardía espiritual, un defecto que he logrado sacarme por un trabajo diario sobre mis defectos de carácter, que utilizo como ejercicio diario en mis cuestiones cotidianas.
Gracias a una operación política excelentemente organizada, el señor Horacio Verbitzky instaló en el ciudadano argentino una frase “Duhalde narco”, que hizo repetir hasta el cansancio como una letanía salvadora. Su objetivo era sin duda aniquilar políticamente a quien estaba haciendo todo lo contrario, por orden de don George Soros, quien por 1992 ordenaba a su grupo de avanzada para la liberalización de las drogas en América, enjuiciar y acusar de narcotraficante a todo aquel que estuviera en contra de la liberalización de las drogas.
Así lo llevó a cabo el septuagenario periodista para con Alberto Lestelle. Todo se inició un verano en Mar del Plata durante la Campaña Sol sin Droga, que años más tarde arruinó Diego Maradona.
Estábamos saliendo de una conferencia en el Departamento de Policía de esa ciudad costera y los periodistas preparaban sus micrófonos para que el entonces Secretario de Lucha Contra las Drogas diera precisiones sobre un operativo exitoso donde se habían incautado sustancias prohibidas.
De la nada aparece una señora ataviada como para ir al mercado con una bolsa de compras en su mano izquierda y al pasar por detrás de los periodistas espetó “el lobo cuidando las gallinas” y continuó su paso rápido, mientras Lestelle sonrió. Lo miré y me dijo “dejala Claudio, dejala”. Ahí se produce el gran yerro, de haberla detenido hubiéramos sabido quien la había mandado, llegando quizás al propio Horacio Verbitzky que ha sabido repetir la escena cientos de veces, solo para convencer a los colegas que algo hay detrás de esa frase.
Pero volviendo a Eduardo Duhalde y a la ficción implantada que destrozó su vida política gracias a la mentira que vos venís repitiendo desde hace 20 años en la mesa del café, asiéndote el conocedor de secretos profundos, no fuiste capaz de leer los cinco expedientes judiciales que tengo colgados en la página oficial de la Asociación Antidrogas de la República Argentina desde hace varios años.
Sé que no te gusta leer, que preferís las fotos y los videos a la lectura, lo que impide que te sientes frente a tu computadora a leer una causa judicial, un expediente, un aburrido expediente, total a vos no te afecta sostener la mentira, le afecta al otro, al demócrata, al padre de familia, al abuelo, al ex presidente que salvó el país de la hecatombe, el que bajó durante su presidencia al 0,3% el índice de consumo de cocaína en la Argentina.
No tuviste piedad sobre aquel que te hizo volver a la paz en uno de los momentos más complicados de la historia reciente de la República Argentina.
Él te salvó de una guerra civil y vos en la esquina de tu casa se lo agradeces repitiendo la vieja mentira del Verbitsky. Duhalde es narco.
Te recuerdo lo que dijo la Fiscal Molina
Rita Ester Molina es Fiscal Federal en los tribunales de San Isidro y kirchnerista, quien actúa de oficio contra Eduardo Duhalde tras leer en los medios de comunicación las denuncias de Luís D´Elía, agregando al expediente la denuncia de Cesar Abel Matoso, el libro El Otro, de Hernán López Echagüe, el libro El Entorno, de Daniel Otero y el libro Narcogate, de Román Lejman, además de artículos periodísticos de Horacio Verbitsky, Raúl Kollman y Jorge Lanata.
También la investigación se centró en dos supuestos informes de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) y de la DEA (Drug Enforcement Administration).
En esta causa el testigo Luís D´Elía, afirmó que el policía Claudio Smith, custodio de la esposa de Duhalde había sido condenado por narcotráfico, comprobándose que en aquella causa Smith no fue ni siquiera procesado, además de demostrase ampliamente que el policía no tenía relación alguna con las denuncias formuladas por el piquetero.
Otra imputación del kirchnerista fue la supuesta desaparición del expediente Nº 2860 caratulado “Div. Atlántica/s solic. Interv. Telefónica” que se ventiló en el Tribunal Federal Nº 1 de Mar del Plata, donde supuestamente se habían grabado conversaciones entre narcotraficantes que mencionaban a Eduardo Duhalde.
En este caso se comprobó que la causa jamás se había perdido, que fue investigada y que finalmente fue archivada al no encontrarse ninguna conexión entre las escuchas y el líder peronista.
La valoración que se hace respecto de la causa Nº 2860 es que no existe causa concreta y comprobable que puedan imputar a Eduardo Alberto Duhalde con ese expediente. También se expresó que no existe contemporaneidad entre el paso del Dr. Pettigianni por ese tribunal y la causa en cuestión.
El piquetero D´Elía también afirmó que se habían investigado varias pistas clandestinas en la zona de Necochea y que eran propiedad de Eduardo Duhalde, lo que fue investigado por la denuncia de Rita Molina y dio resultado negativo.
En el expediente se aclara que ninguna de estas cuestiones alcanza siquiera para ser tomadas como indicio y que en todas ellas no existe ningún grado participativo de Duhalde.
También D´Elía afirmó en el expediente “Rita Molina”, que la DEA investigaba a Duhalde en relación al tráfico de drogas entre Argentina y España, pero al responderles desde la oficina en Buenos Aires de la DEA, que nada de eso era cierto y que jamás se elaboró ningún tipo de informe respecto de Eduardo Duhalde y las drogas, se comprobó una vez más que la mentira reinaba en el expediente.
Aparece también en la causa “Rita Molina” la condena de la que fuera objeto Hernán López Echagüe, lugarteniente de Horacio Vervitsky, y Editorial Planeta por las calumnias vertidas sobre Eduardo Duhalde en el libro El Otro, texto que fuera ofrecido como prueba fundamental por D´Elía.
El pedido de perdón
Al llegar a este punto del texto empezas a dudar de lo que hasta ahora estabas convencido, la mentira ha quedado al descubierto y las emociones tienden a jugarte una mala pasada. El jamás se enterará de que repetiste una mentira al menos tres millones de veces, pero tu conciencia Sí.
Te agrego algo más que ayuda a entender hasta donde se profundizó la mentira. Elisa Carrió, al igual que vos repitió esa mentira y fue querellada por Eduardo Duhalde.
Es interesante lo que sucedió dentro y fuera del juzgado, la vergüenza invadió a Lilita y en los medios dijo que había querido afirmar que Duhalde era el responsable del problema de las drogas, el responsable político, pero en el juzgado le pidió PERDON a Eduardo Duhalde, utilizó esa palabra y no solo al líder político, sino que extendió el pedido de perdón a toda su familia mirando a Chiche Duhalde, su esposa. Tengo también colgado ese expediente para que lo mires, lo leas y observes como una persona reconoce su error en el límite privado de un expediente público y luego frente a las cámaras de televisión por vergüenza sale por la tangente.
Lilita Carrió, Luis D´elía y demás políticos antiduhaldistas tuvieron a su merced la compañía de los Servicios de Inteligencia que no pudieron encontrar nada que vincule a Duhalde con el narcotráfico, simplemente porque no existió jamás tal parentesco.
No te bastó repetir una mentira, negaste para eso toda la tarea que Duhalde desarrolló a lo largo de su vida política que por si no la conoces en profundidad podes verla en la página de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, pero para que tengas una pequeña idea de su tarea te cuento que Duhalde creó:
a) 131 Centros Preventivos Asistenciales
b) 8 Comunidades Terapéuticas
c) 2 Centros de Desintoxicación
d) 44 Centros de Escucha y Admisión comprendiendo toda la complejidad de las adicciones, distribuidos en las 18 Regiones Judiciales.
Promulga la ley 23.737 siendo vicepresidente y además por esos días, impulsa la creación de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico ideada y pensada por Alberto Lestelle.
Crea el “Modelo Cristiano de Prevención de Drogas” lo que trae como consecuencia inmediata la audiencia privada con el Papa Juan Pablo II en junio de 1991.
Eduardo Duhalde escribe 5 libros sobre el tema drogas a lo largo de toda su vida política, los que apuntan directamente a la prevención específica e inespecífica de drogas y por sobre todo a la asistencia de personas con problemas de adicción.
Hernán López Echagüe en su último libro “El Regreso del Otro”, me dedica cinco páginas donde me describe como el único defensor de Eduardo Duhalde, pero luego de describir la tarea desarrollada por el ex presidente argentino en el tema drogas, no necesita defensa de nadie, su trabajo profundo y directo habla de sus preocupaciones.
Este es simplemente un homenaje en vida que le hago al político que más actividades ha realizado contra las droga en la historia de la República Argentina. Será interesante que la próxima vez que escuches Duhalde narco, puedas encarar el comentario con la verdad. Solo fue una operación orquestada para dañar públicamente a un ser humano que dedicó su carrera política a luchar contra las drogas.
totalnews
*Presidente
Asociación Antidrogas de la República Argentina