El operativo en el Estadio Único fue complementado por efectivos de comisarías, que no participaron de la protesta, agentes de seguridad privada y policía municipal.
Los integrantes de ese cuerpo, algunos acompañados por familiares, manifestaron a las puertas de la Dirección de Infantería, en 1 y 60, y en principio rechazaron dirigirse al estadio Único, en un virtual acuartelamiento.
La Infantería debía estar a las 15 en el estadio Único para inicial el operativo de seguridad, dos horas antes del comienzo del partido, pero eran las 15:40 y un funcionario de seguridad admitía a DyN que se estaba negociando para ver si con un número menor de efectivos podría jugarse.
El primero quien confirmó el partido fue el presidente de Estudiantes de La Plata.
“Se va a jugar normalmente. Contamos con la buena voluntad de la policía y con la colaboración de las patrullas municipales, y algo de seguridad privada”, sostuvo Lombardi.
Cerca de las 16, el funcionario consultado por esta agencia confirmó que hubo un acuerdo para que haya “un número mínimo de efectivos”.
El acuerdo para que un grupo vaya a dar servicio se habría alcanzado al llegar al lugar de la protesta del superintendente de Seguridad de la Zona Sur, Néstor Larrauri.
Tras la confirmación de que habría operativo de seguridad para el partido Quilmes-River, hubo una llamada a las autoridades de River para ratificarles que el micro con los jugadores salgan del Monumental a las 18:30 rumbo al estadio cervecero.
Luego del acuartelamiento de la policía de Córdoba, fuerzas de distintas provincias comenzaron con protestas por salarios y demás reclamos. La situación obligó al Gobierno a enviar Gendarmería a las provincias afectadas.