… por la primacía que dan los gobernantes a sus intereses personales e ideológicos,por la negación de la realidad, la falta de planificación y/o enfoques erróneos; por todo aquelloque conforma lo que hace a nuestra vida de manera ensamblada, la estructura social, económica, laboral, de seguridad permanece sin cambios significativos, o lo que es peor, en franca decadencia.-
Al mismo tiempo que tomamos conciencia de nuestros males, desconocemos cabalmente el rol que tiene asignado la comunidad internacional, no solo para nuestro país sino para aquellos territorios que representan una reserva potencial para el futuro, limitando o complicando aún más el encontrar el camino del progreso en su más amplio sentido.-
Y mientras en consecuencia, los sectores más vulnerables, débiles e indefensos resultan ser naturalmente los más afectados.
Es así como vemos que la niñez y la tercera edad, parecen ser sujetos mudos y pasivos, frente a aquello a lo que no pueden resistirse ni modificar.-
Respecto de los jubilados, además de ser “arrancados” de toda injerencia en la comunidad, con las consecuencias no solo físicas sino psíquicas que esto conlleva, de ser poco menos que descartables, se los somete, en la mayoría de los casos a una vida miserable y a una suerte de dádivas cruentas.-
En definitiva, cero dignidad para ellos, cero bienestar, cero consideración, olvidando que algunos hombres tienen un motor particular que los impulsa más allá de sus edades biológicas, y el resto encierra un enorme valor y caudal, dado por la experiencia, la capacitación a la que han accedido y la necesidad de tener en todo momento una vida plena y útil.(Este tema por su complejidad específica deberá ser tratado oportunamente)
Al igual que el resto de la sociedad; tantoniños y adolescentes, como personas mayores, pero con menores recursos para luchar y hacerse oír que el resto, padecen la crisis con todo lo que ella implica.-
Vemos entonces quepor estos tiempos, se plantea el tema de la inseguridad y ligado a ella se ha instalado el debate acerca de la conveniencia y oportunidad de bajar o no hacerlo, las edades de imputabilidad de los menores.-
Es esta una cuestión de vital importancia, que como primer eslabón de una larga cadena, debe ser estudiado a fondo, para seguramente coincidir en la necesidad de disminuir las edades, pero sujetos a un régimen Institucional y depenalidades diferenciado del de los adultos.-
Un régimen en el que realmente sean conducidos a un mejor porvenir, liberados de sus “malos hábitos” y desvíos, para finalmente ser reinsertados en la sociedad, con capacidades desarrolladas, que sean para su beneficio y provecho.-
Es decir, un régimen que no los aparte simplemente de la sociedad, a partir de su encierro en lugares en los que se perfeccionan en el delito.-
En los menores justamente se encuentra el potencial del futuro de una nación, y es prioritario en consecuencia, fórmalos, contenerlos, guiarlos y para cuando se alejen del camino adecuado en la conducción de sus vidas, prever las formas reinserción en la sociedad, que deberá seguramente también prever las formas de penalización.
Es evidente que desde que allá por el siglo XIX se aprobara la Ley Agote o Ley de Patronatos, que entre otros aspectos consideraba al niño pobre o ilegitimo, como sujeto de la tutela del Estado, pasando más tarde a la creación de Instituciones como los Tribunales de Menores y Consejos de Seguridad; llegando luego a la aprobación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño; se ha ido modificando tanto la concepción del niño como tal, como la normativa ligada a su tratamiento e inclusión.-
No es menos cierto que en gran medida las diferentes normas e Instituciones aparecen como una consecuencia e impregnados del marco característico de su época, donde aspectos políticos, jurídicos, sociales, religiosos y la misma costumbre del momento, delineaban su contenido.-
De todos modos, y sin desmerecer muchos de los avances alcanzados en algunos aspectos, resta mucho que hacer, mucho que innovar, lejos de categorizaciones ya inexistentes, ni de criterios ideológicos o accionar demagógico de los sucesivos gobiernos de turno.-
Resulta entonces oportuno, considerar que el tema de la minoridad involucra un amplísimo espectro, que no se limita a determinar las edades de punibilidad.-
La minoría de edad comprende toda la infancia y parte de la adolescencia.
Es claro que en la mayoría de los casos el accionar de los adolescentes tendrá su causa eficiente en las vivencias de su niñez.-
Es en esa etapa de la vida en que podemos ver que los niños muchas veces se encuentran sometidos al abandono, maltrato, abusos sexuales, indigencia, hacinamiento, descomposición familiar, falta de contención; afecto y cuidados de higiene, cuando no víctimas de la prostitución y la pornografía, de la desnutrición o mala alimentación y consecuente deterioro físico e intelectual; al tiempo que se constituyen en mano de obra barata; pese a las prohibiciones legales respecto del trabajo infantil.-
Criados en ese marco, la pérdida de confianza en sí mismos, la poca valoración por la vida (propia y ajena); el resentimiento, la inexistencia de valores y modelos de vida se convierten en los parámetros a partir de los cuales se habrán de regir para entrar a la adolescencia, con una carga emocional negativa para ellos y para la sociedad.-
Debe tenerse en cuenta al mismo tiempo, que si bien los que caen con mayor frecuencia en el desvío del camino correcto, pertenecen a grupos humildes, no es privativo de ellos, dándose también en sectores que en teoría tienen todo a favor para hacer una buena elección de vida.-
Es nuestro deber en resguardo de ellos mismos y de la sociedad en su conjunto; el actuar en distintos aspectos:
Esencialmente mientras se acuerda y trabaja respecto al tema de la punibilidad, el centro de atención debería ponerse en quienes todavía pueden ser recatados de la decadencia y se presentan como sujetos activos de quienes los impulsan a la nada en el presente y eventual futuro.-
La prevención, la educación; la contención, la primacía de los afectos por sobre el utilitarismo, consumismo y facilismo, el regreso a los valores, que esencialmente contempla y contiene una concepción humanista cristiana, parecieran ser el punto de despegue hacia la reconstrucción de nuestra sociedad.-
Este potencial escenario, no solo debería dirigirse a los menores, sino a toda la sociedad, a partir del fortalecimiento de la familia, de las instituciones, de la dirigencia, y de la comunicación que actualmente sirve como elemento de propaganda de lo mismo que luego fustiga, como sorprendidos de los efectos a que ellos incitaron.-
Promover los buenos ejemplos, dejar de lado los ídolos con “pies de barro”, como modelo a seguir, instalar la cultura del trabajo, del estudio y la realización y progreso a través del esfuerzo.-
Encarar el tema, el problema, con conciencia y como cuestión prioritaria y de Estado, no como simple enunciado partidario.-
Reformular organismos cargados de burocracia, que cubren las formas, pero no cumplen sus cometidos y que en el mejor de los casos “acumulan” adolescentes descarriados.-
Asimismo, es otra asignatura pendiente, el deber de proteger a los menores.- A diario nos vemos invadidos por búsquedas angustiantes de niños que han desaparecido, han sido secuestrados seguramente con fines variados, o son presa o rehenes de conflictos entre sus padres.-
La habitualidad de estos hechos parece habernos inmunizado ante la injusticia y desprotección en que ellos se encuentran.-
En síntesis:
No solo debe ser atendido el tema de la punibilidad de los menores y su reinserción en la sociedad sino también poner atención y encontrar soluciones para evitar que quienes se encuentran ahora en la primera infancia, caigan en la marginalidad, y del mismo modo el brindar a todos los cuidados y protección que les corresponde frente a los abusos o situaciones de violencia a las que son sometidos.-
En otras palabras, hay que actuar ahora, y si los encargados de hacerlo, no toman los temas con la dedicación y premura que se impone, será cuestión de instalar la urgencia del caso en la atención prioritaria de esa “Primera Infancia”, a partir del accionar de Fundaciones, Iglesias,Asociaciones Civiles,Agrupaciones, y hasta de la nuevas Redes Sociales y de todo aquello que sirva a los fines señalados.-
Voces que se levanten, iniciativas y proyectos que se eleven, que se den a publicidad, que trasciendan a la opinión pública, que se encuentra ávida de soluciones.-
Dra. Cristina Lozada
Instituto de Estudios Contemporáneos
FADEPEC
Fundación Argentina para
El desarrollo de la Educación
y la Cultura