Alerta sobre la escasa inversión del sector privado y la falta de creación de empleo. Por qué aconseja ser muy cuidadoso a la hora de tomar un crédito.
Ex ministro de Economía y Producción, cargo que ejerció entre 2002 y 2005, durante los mandatos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, y excandidato a presidente de la Nación en las elecciones de 2007, Roberto Lavagna sigue en pleno ruedo, ahora, como parte del equipo asesor del Frente Renovador, que lidera el intendente de Tigre, Sergio Massa. Este mismo año, volvió a despuntar el vicio de la escritura. Y, en un volumen que incluye textos de Miguel Peirano, exministro de Economía entre julio y diciembre de 2007, y Alieto Guadagni, exsecretario de Energía, entre otros, publicó Un futuro posible. Trabajando consensos para alcanzar un país razonable (El Ateneo). En un mano a mano con Pyme, analizó el escenario para las pequeñas y medianas empresas, cómo inciden las medidas macroeconómicas en el sector y qué pueden hacer las pymes para afrontar los desafíos de los próximos tiempos.
Al referirse a ‘un futuro posible’, deja ver un halo de optimismo. ¿Cómo sigue la Argentina?
La Argentina es un país maravilloso, con posibilidades, en potencial, pero hay cosas que no son satisfactorias. Quizá sea uno de los países con mayor diferencia entre el potencial y la realidad. La tasa de crecimiento real está en 3,5 puntos y la inflación va por su séptimo año con niveles del 25%. Mientras, factores de orden internacional nos fueron favorables, si se es capaz de aprovecharlos: un cambio tecnológico en los Estados Unidos, que permitió la exploración de shale y que tiene, para la Argentina, una importancia como la que tuvo el barco frigorífico, y un cambio geopolítico, China, que consume lo que se produce en el Mercosur. Mientras internamente, por errores locales, la economía se iba frenando, razones externas aumentaban el potencial del país. El desafío es achicar la brecha y transformar la realidad.
En las pymes, ¿hasta dónde pesan las cuestiones coyunturales?
Distrae de cuestiones de fondo. El tema de fondo es que, desde 2007, hubo un cambio en la política económica, en la institucional y en el tipo de relacionamiento de la Argentina con el mundo. De ese conjunto, resultó una tasa de crecimiento menor y una inflación que ya no es circunstancial, sino que se está transformando en algo estructural, con baja inversión del sector privado y escasísima creación de empleo. El sector privado no ha creado empleo en los últimos tres años. Esto tiene que ver, particularmente, con las pymes. Cuando hay una desaceleración de crecimiento, las grandes empresas, de algún modo, soportan una fase del ciclo económico y las pymes, sobre todo, las pequeñas, no resisten más de seis meses malos. Obviamente, la pyme, acá o en cualquier lugar del mundo, crea el 70% del empleo. En consecuencia, el empleo privado no creció para nada.
¿Cómo se puede dinamizar el sector, para que vuelva a haber incorporación de empleo en tiempos en los que la agenda pyme está marcada por la suba de costos?
No hay que simplificar; no hay recetas mágicas. Es es consecuencia de errores de políticas económicas, institucionales y de relacionamiento internacional. Sólo cambiando esas tres cuestiones se puede volver a un ciclo virtuoso real. Uno puede siempre hacer alguna magia en el corto plazo que mejore un tiempo pero eso no sirve. Si se busca un proceso de crecimiento sustentable, se tiene que tomar el conjunto de las cosas. La gente puede decir que ‘que haya super poderes, que se busque la reforma de la Constitución, que se actúe sobre la justicia’, son temas institucionales alejados. Pero no es así. Uno debería preguntarle a cualquier dueño de una pyme si jugaría un partido de fútbol, de tenis o de ajedrez en el que no hay reglas. Seguramente, le contestaría que no. Eso es lo que pasa en la economía. Nadie invierte en un país si no hay reglas. No hay una política económica razonable pero, además, las reglas con las que funciona la sociedad no son claras. Entonces, lo institucional, que parece tan alejado, es sólo una cuestión de confianza. Donde no hay confianza, uno no participa. Ni en un partido de fútbol ni en una decisión de inversión.
Los sectores medios, ¿dinamizan o paralizan la economía en este momento?
Están en un proceso de progresiva paralización, cada vez más evidente. En el caso de las pymes es muy claro: basta recorrer algunas avenidas y ver los negocios desocupados. Esa es la manifestación de una pyme que no soportó la desaceleración de la economía, tuvo que despedir a sus empleados y bajar su cortina.
¿Hasta qué punto el sistema tributario les suma presión?
Es clave. Cuando uno baja del análisis general a órdenes específicos, si hay uno que hoy actúa en contra del buen funcionamiento de la economía, es la fuerte asfixia fiscal. Es más fuerte en la pyme que en la gran empresa pero que también toca a ésta. La presión fiscal subió de un modo brutal, no menos de siete puntos del Producto Bruto, que son u$s 32.000 millones anuales de presión adicional. Es clave resolver la asfixia fiscal que, además, es desordenada.
¿En qué sentido?
Porque, en algún punto, el Gobierno central dio luz verde a las provincias. Las provincias dieron luz verde a los municipios. En el sector público, hay una especie de ‘sálvese quien pueda’. ‘Consigan la plata de donde sea’. Entonces, además de lo que hay que pagar, como son jurisdicciones distintas (Nación, Provincia, municipios), el costo de pagar impuestos se complejizó, en términos de tiempos y de dinero.
¿Qué sectores pyme, hoy, corren con mayor ventaja?
Muchos sectores que estaban avanzando hasta 2006, como la exportación de software o la industria vitivinícola, las regionales, desde el algodón de Chaco, las frutas de Río Negro o las aceitunas de La Rioja y Catamarca, han tendido a paralizarse. Incluso, actividades que no son tecnológicamente muy avanzadas, pero que tienen la virtud de tener horarios flexibles, de ocupar gente joven, los call centers. Ni qué hablar del turismo. Pero, en toda situación de orden crítico o de desaceleración económica (porque tampoco hoy la situación es de crisis abierta sino de un deterioro progresivo sustentable, salvo que haya un cambio) hay oportunidades. En algunas áreas, porque hay un proceso tecnológico que no estaba incorporado en el país. En otras, por una mejora tecnológica que abre alguna oportunidad en algún sector.
Ya que menciona a las economías regionales, el tipo cambiario afectó sus exportaciones…
Sí. Hablamos de situación fiscal, de situación monetaria… Son los errores que se vienen cometiendo. Al principio, no se nota. Es como esas enfermedades que quizá están, que el médico nota pero que el paciente decide ignorar y, con el paso del tiempo, se hace evidente. Por eso, el clima poco propicio a un proceso de crecimiento como hoy.
Si estuviera al frente del Ministerio de Industria, ¿cuál sería la primera medida que aplicaría para motorizar el sector?
No hay primera medida. Justamente, las medidas aisladas, aun cuando son correctas, para lo único que sirven es para un respiro, para el corto plazo y, generalmente, terminan complicando el mediano. Con el grado de deterioro que hay, hace falta gobernar distinto. Hace cinco años era posible discutir sobre algunas medidas parciales de corrección.
¿Qué opinión le merece la
política de créditos para pymes?
política de créditos para pymes?
En una economía que se desmonetiza por efecto de la inflación, donde todos escapan del dinero, si pueden, comprando algo porque si no saben que van a perder, el crédito no funciona, salvo que sea subsidiado, que usted sabe que en algún punto, en el tiempo, llevará a una nueva crisis financiera. Es más, sería muy cuidadoso en recomendar la toma de créditos, salvo que fuera crédito en pesos, a tasa fija, porque la realidad económica hoy no es sólo un problema de crédito y de disponibilidad de capital. El problema es la falta de demanda externa o local. El crédito ayuda por un tiempo pero no resuelve.
Para el empresario pyme, ¿es momento de wait & see?
Pero no hace falta que se lo digamos nosotros. Cada cortina que se baja es alguien que ha decidido que, en este contexto, no puede seguir operando y supongo que esperará para volver en el futuro cuando las cosas cambien.
Hay rumores de cambios en la cartera de Economía y de nuevas medidas…
¿Qué se espera, el juego de la silla, donde hay una silla menos y todos rotan? Porque, hasta ahora, cada vez que se ha hablado de cambios, ha sido el juego de la silla, donde alguien queda afuera y el resto rota un poquito. Y, a veces, ni siquiera uno queda afuera, simplemente, rotan. Veremos. Prefiero no especular y hablar sobre hechos concretos. Cuando se produzca, veremos si se trata del juego de la silla o si hay algo más, porque primero tiene que haber un cambio de personas y luego, un cambio de políticas. Esas personas tienen que servir para modificar la política económica, la institucional y las relaciones internacionales del país. Hay que gobernar de una manera distinta y si no, no sirve de nada, sólo cambian los nombres.
¿Cree que CFK puede hacer un cambio tan radical?
No sé. Veremos. Hasta ahora no hay indicios. Pero, nunca se sabe…
¿Del cepo no se puede salir?
Hasta hace tres años, había tres sectores que le proveían a la Argentina de divisas: el turismo, la energía y el sector agropecuario. Hoy, solo queda el agro, que ya no alcanza para cubrir las necesidades, y que es permanentemente agredido. Estas son las cosas que la dirigencia empresaria no suele ver, que tiene una mirada muy corta. El cepo se produjo poco después de haber sido reelecta la Presidenta. ¿Creen que fue un fenómeno que ocurrió poco después de las elecciones o algo que ya estaba y que, simplemente, se lo demoró? Esa es la obligación que tiene la dirigencia empresaria, política, sindical, de ver un poquito más allá del cortísimo plazo porque, si no, ocurren estas cosas: alguien reelecto mayoritariamente aplica una medida de la que todos están en contra. Se lo hubieran preguntado antes.
Antes de las elecciones también se especuló con la posibilidad de un desdoblamiento cambiario o de una devaluación…
Por eso no pierdo el tiempo en discutir sobre lo que podría ocurrir. Hasta ahora, cuando discutimos sobre lo que podía ocurrir, no pasó nada que fuera efectivo en términos de cambiar el modo de gobernar. Y, mientras no se cambie, el resto sirve de poco.
¿Escribir un libro es hacer política?
Algunos creen que hacer política tiene que ver con ser candidato. Muchos entendemos que las cosas son distintas. En 2010, publicamos Pensando el país. Es un trabajo en equipo, que incluye reflexiones, reuniones, discusión y demás. Es un aporte, una manera diferente de hacer política.
fuente cronosta.com