En particular me hablaba de la corrupción. Yo no sabía lo que significaba la palabra coima, y él me enseñó. Al final, me dijo ‘ustedes en Líbera tienen a un aliado en el cardenal de Buenos Aires. Sigan haciendo lo que hacen’. Entonces yo ahora me agrando y pienso que tenemos un aliado en el Papa de Roma”, se ríe Tonio.
Cuando se le pregunta qué espera de su papado, no duda: “Imagino que seguramente tendrá una política exterior muy fuerte. Ya conocemos lo que hizo en Buenos Aires. Pero lo que falta es la reforma de la curia romana, del banco del Vaticano. Es comprensible que exista un banco de la Iglesia, pero tiene que ser ético. Esa va a ser la gran prueba del nuevo Papa. Tendrá enemigos, pero también mucha gente que confía en él”.
No es todo: “También habrá que ver qué posición toma con respecto a temas como el matrimonio homosexual o el aborto, que en Italia nunca se discutieron porque el Vaticano era un obstáculo. El Papa tiene una postura de ética católica según la tradición, entonces no sé si Italia podrá avanzar en el reconocimiento de derechos que para mí son normales en una sociedad laica. Son temas muy delicados. Creo que la Iglesia tiene que respetar la laicidad del Estado. Igual, como me decía un amigo de extrema izquierda: ‘tampoco podemos esperar que el Papa actúe como el secretario general del partido comunista’”.