Por eso, la mandataria les ordenó a los mismos funcionarios que hace doce días habían abierto la puerta a posibles cambios de ministros frenar la posibilidad de retoques en el gabinete. Y ayer salieron a informar que no habrá modificaciones. La difusión periodística de esas modificaciones no hizo más que demorarlas.
El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el ministro de Defensa, Agustín Rossi, y el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel aseguraron que “no habrá cambios de gabinete”, que todo son “especulaciones periodísticas” y que no se modificará el rumbo del modelo económico. Obedecían estrictas órdenes de Olivos.
Hubo un evidente cambio de discurso. El 1° de noviembre último, Abal Medina había admitido que “en cualquier momento” podría haber retoques; Kunkel había anunciado “alguna rotación”, y Rossi los consideró una “exclusiva potestad” de la Presidenta. Las versiones no salían de la prensa, sino de la propia Casa Rosada.
La Presidenta recibió el “alta cardiológica”, pero sus médicos le ordenaron postergar hasta el lunes 18 el reintegro a sus funciones, que iba a ser anteayer. Buscan que sea “gradual”, para evitar el estrés y que no afecte su arritmia cardíaca. Sin embargo, desde Olivos impartió directivas a sus ministros y allegados.
En esa línea, Rossi aseguró a Radio América ayer que los cambios de gabinete son “más una especulación periodística que algo que tenga que ver con la realidad”. “No va a haber cambios”, aseguró.
Kunkel señaló que es “imposible que haya” un cambio de políticas y Abal Medina dijo al salir de un acto que “son especulaciones periodísticas” .
La Presidenta también dio luz verde a Lorenzino para que avance con acuerdos con el FMI por el nuevo índice de inflación y con el Club de París para un plan de pagos, según confió una fuente oficial.
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