El gesto del doctor Ricardo Lorenzetti, de singular significado, no parece evidenciar “el respeto y la tolerancia” que se autoadjudica el magistrado, ni es prueba de “la igualdad ante la ley para todos” que predica; más bien se asemeja a una burla al dolor de las víctimas del terrorismo guerrillero, se aleja de la prudencia e imparcialidad con que deben conducirse los jueces, y anticipa que para algunos de ellos hay una sola clase de derechos humanos.
Como miembro de la organización terrorista ERP, que secuestrara y asesinara a mi padre, Anguita integró el grupo guerrillero que copó, el 6 de septiembre de l973, el Comando de Sanidad del Ejército, asesinó al teniente coronel Juan Duarte Hardoy e hirió a un oficial y a un conscripto, en el marco del ataque sistemático a la población civil que, en pleno gobierno constitucional, realizó el terrorismo guerrillero para imponer un régimen marxista.
Confío que otros jueces tendrán el coraje para desoír la convocatoria del doctor Lorenzetti a imitar su cuestionable proceder, y alguna vez juzgarán a los guerrilleros que entonces torturaron, secuestraron y asesinaron a miles de personas, y a quienes hoy presuntamente malversan los caudales públicos indemnizando a los deudos de los guerrilleros muertos durante el ataque a cuarteles, en plena democracia.
Y espero, también, que cuando la causa por el asesinato de mi padre llegue a la Corte, el doctor Ricardo Lorenzetti tenga el decoro de excusarse, porque evidentemente con su gesto ha prejuzgado.
*PorARTURO LARRABURE HIJO DEL CORONEL ARGENTINO DEL VALLE LARRABURE, SECUESTRADO POR EL ERP Y ENCONTRADO MUERTO EL 23 DE AGOSTO DE 1975, LUEGO DE 372 DIAS EN CAUTIVERIO.