El ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, dio una contundente alerta sobre el aumento del narcotráfico y la violencia asociada con las drogas: “Hoy no tenemos un problema, tenemos una guerra”.
Para funcionarios y oficiales de seguridad se cruzó un límite importante al ser tiroteada la vivienda del gobernador santafecino, Antonio Bonfatti, en lo que se entiende como la intención narco de disputar poder a las autoridades políticas. Algo que ocurrió en Colombia y México. Y Montenegro lanzó la advertencia cruda sobre el riesgo de caer por inacción frente a los narcos: “Vamos hacia el fondo, hay que tener eso en claro”.
“Aunque no a todos les gusten las palabras defensa , seguridad e inteligencia, vamos a tener que hablar de esos temas. El diagnóstico es malo y ahora no importa de quién fue la culpa”, comentó Montenegro.
El funcionario porteño dio a conocer su opinión en el seminario “Narcotráfico y sociedad, la Argentina en peligro”, que se desarrolló el lunes último en la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo.
Entre las situaciones visualizadas por el ministro porteño para exhibir públicamente su preocupación figuran los homicidios con sellos narcos, que empiezan a ser cada vez más reiterados: “Se registran ajustes de cuentas en las calles, en plena luz del día, tanto en Recoleta como en un shopping. Tenemos a la viuda de Pablo Escobar viviendo en la Argentina, y hasta balean la casa de un gobernador”, indicó Montenegro.
Esos asesinatos de estilo sicario se repiten sin que logre darse con los responsables materiales o intelectuales (de lo que se informa por separado). Más allá de las palabras del ministro, especialistas en seguridad coinciden en señalar la radicación de una foránea cultura narco que se ramifica por las ciudades argentinas.
Para Montenegro son necesarias las políticas públicas interdisciplinarias para resolver las causas a largo plazo, pero en lo inmediato trabajar con un fuerte componente policial y judicial para enfrentar la emergencia antes que el desborde de la situación sea absoluto.
Se ubicó el ministro alejado de las propuestas despenalizadoras como golpe a las finanzas narco: “Algunos piensan que si se legaliza la droga se elimina el narcotráfico. Eso es mentira. Sólo mutará la organización criminal”.
Otro de los panelistas en la UP agregó su visión en esa línea desde la prevención del consumo de drogas. “Hay muchas drogas permitidas, ¿vamos a permitir una más?”, argumentó el abogado José Luis Puricelli, que dicta la cátedra de posgrado Las Drogas y el Contexto Social, en la Universidad Católica de Salta.
Montenegro, además, se mostró preocupado por el poder de corrupción narco. “Si me preguntan si están tomadas las instituciones por los narcos, digo que no; si me preguntan sobre personas y políticos, tengo que decir que sí”, aseguró el ministro.
Esa capacidad narco para golpear al corazón del sistema democrático también fue considerada por el juez Luis Losada, integrante del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 2 y organizador del seminario como profesor de la Facultad de Derecho de la UP. “Se observa un cóctel explosivo de corrupción, degradación y violencia. El narcotráfico decidió atacar los propios cimientos del Estado”, aseguró en referencia al ataque sufrido por el gobernador Bonfatti.
Sobre “la mutación del narcotráfico” local en los últimos diez años hacia organizaciones más complejas habló el comisario inspector Rubén García, director de Prevención de la Superintendencia de Drogas de la policía bonaerense. El oficial consideró que “la mejor manera de disminuir la oferta es bajar la demanda” y dio paso a la pedagoga Fabiana Martín, quien expuso los programas que trabaja la policía bonaerense con escuelas para “dotar de recursos para que el sujeto pueda decir no a una propuesta de consumo de drogas”.
Montenegro consideró que el abordaje del conflicto deberá ser integral, pero tomándose en cuenta el punto riesgoso al que se llegó. “Si quieren seguimos diciendo que es un problema, hoy no lo es; es una guerra”, reiteró el ministro.
Y agregó: “No podemos esconder esto bajo la alfombra. Debe ser una política pública de los gobiernos que vengan o será mucho peor. Hoy casi no nos sorprendemos cuando balean la casa de un gobernador”.
Con muertes con señales narco que se amontonan en varias jurisdicciones, síntomas de corrupción policial y droga en aumento, la política recibe avisos sobre un peligroso fenómeno en crecimiento.
PREOCUPACIÓN EN AUMENTO
“Algunos piensan que si se legaliza la droga se elimina el narcotráfico. Eso es mentira”
Guillermo Montenegro
Min. de Just. y Seguridad porteño
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fuente lanacion