De todas formas, además de la puerta metálica es necesario también quitar otro frente de plástico detrás del cual se guarda el disco rígido, similar a un viejo estéreo de automóvil. En ese sentido, quienes conocen del tema aseguran que se puede quitar con facilidad. Ese frente de plástico es el que con el choque del tren se rompió dejando al descubierto el disco rígido.

Quienes avalan la teoría del complot van más allá y afirman que fue el motorman fue quien rompió ese frente. Pero nada de eso está probado.
La mujer del maquinista dijo en la puerta de Tribunales que “es imposible sacar el disco rígido en 30 segundos después del choque“. Sin embargo, Julio Benítez estuvo bastante más de 30 segundos, como se puede ver en los videos donde la gente no lo dejaba bajar de la cabina porque querían ejercer justicia por mano propia.

Fuentes judiciales confirman además que el disco tenía sangre y que la única persona ensangrentada que estaba en la cabina era Benítez. Una policía que declaró esta mañana en el juzgado de Ariel Lijo, y que fue el primero en llegar a la cabina, explicó que “el motorman se aferraba a su mochila, antes de desmayarse. Lo tuvieron que sacar por atrás del tren en una camilla de madera por
que los pasajeros lo querían golpear“.
Mientras se intenta recomponer el disco rígido en una empresa privada, la Justicia analiza las imágenes de la cabina que usó Benítez para manejar el tren en el sentido contrario. El primer viaje de la mañana del sábado fue entre Castelar y Moreno. Esas imágenes muestran a Benítez manejando el tren. Lo hacía de manera bastante “al borde”. Se había pasado alguna vez en un par de estaciones. Y aceleraba el tren de manera “imprudente”.
Esas imágenes no implican nada respecto del choque de Once. Lo que hizo en los últimos metros del viaje del sábado pasado lo dirán las imágenes de la cámara de la cabina que se estrelló contra el andén 2 de Once. Y esas son aún inaccesibles para los investigadores.