El peronismo evidentemente trasciende al Partido Justicialista, que, además, tiene un padrón muy desactualizado (hay que exigirle a Scioli un reempadronamiento nacional porque es un escándalo y nada serio puede salir de ese Consejo Nacional si no reempadronan antes de cualquier convocatoria a normalizar el PJ). Impreciso, imprevisible y ya indefinible, el peronismo, sin embargo, gana elecciones. Experiencias peronistas de gestión del Estado bien diferentes entre sí han gobernado entre 1989 y 1999, y entre diciembre de 2001 y con mandato hasta diciembre de 2015. Habrá ganadores peronistas el domingo 27/10 que poco y nada tienen que ver entre sí pero ¿es más peronista Martín Buzzi que Daniel Peralta? ¿Mario Das Neves que Jorge Obeid? El peronismo que gobierna y, a la vez, es oposición; juega pero también es árbitro, fue el tema de la entrevista a Rosendo María Fraga, director del centro de estudios Nueva Mayoría, que hizo Raúl Acosta, por LT8 de Rosario:
Rosendo Fraga: “Me parece que lo que hay en Argentina es panperonismo, un peronismo que se despliega representando izquierda, derecha, distintas estructuras sociales, económica, políticas. El peronismo hoy termina siendo una cultura. Fíjese que gran parte de la estructura radical hoy funciona con la cultura peronista, varios de los intendentes más importantes de Sergio Massa vienen del radicalismo. Y quizás Massa hoy nos da un caso extremo de esta cultura, lleva dos candidatos del PRO, uno de la Coalición Cívica, uno de la CGT oficialista de Antonio Caló, otro de la CTA oficialista de Pablo Javkin. En la lista de Massa lo que observamos es esa capacidad de que va ampliando y profundizando el peronismo de representar sectores cada vez más diversos.”
-Sobre dos o tres cuestiones básicas nos interesaría conocer su mirada. Una, después de las declaraciones del doctor Nelson Castro y ahora, por otro costado, Eduardo Duhalde, sobre la supuesta enfermedad, la salud o el equilibrio psiquiatrico de la Presidente.
-Mire, yo la verdad no sé si coincido con esas opiniones. A mí me parece que la Presidente -que a uno le guste o no es otra cuestión- es muy coherente en términos de su discurso. No está diciendo ahora cosas demasiado diferentes a las que ha venido diciendo en los últimos años. Lo que sucede es que donde están las diferencias, no es en la Presidenta, sino en la sociedad. La Presidenta viene diciendo cosas muy similares a las que decía antes. Pero la que ha cambiado es la sociedad. Un escenario es la Presidenta hablando habiendo sacado el 54%, y otra es el efecto político de las declaraciones de la Presidenta habiendo sacado el 26% de los votos. Quizás ella sigue hablando con los mismos términos frente a una sociedad que ha cambiado sustancialmente.
-Permítame repreguntar. ¿Entonces la mirada de Cristina quedó fija en aquello y no interpreta lo que pasa?
-Ella no está advirtiendo los cambios que se han producido. Entonces ella no cambia. No me parece que ella esté cambiando. Cambia la sociedad.
-Doy clases de periodismo político y los alumnos me dicen que el mecanismo de twitteo de la Presidente no les permite a ellos interacción. Y que un twitteo sin interacción es igual que un discurso. Pero es evidente que la señora tiene esto como mecanismo. ¿Qué opina de esta forma de comunicarse de la Presidente?
-Yo creo que sus alumnos tienen razón. Pero lo que sucede es que normalmente los políticos, incluida la Presidente, no utilizan el tweet para comunicarse; utilizan el tweet para hacer otra forma de comunicación, para generar contenido para los medios. Me parece que ha pasado a ser un instrumento para generar contenido para los medios más que para comunicarse con la gente.
-Desde la irrupción del peronismo en la política argentina se viene hablando de su forma de hacer poder y de cómo se divide y se reúne. ¿De qué manera lee usted la división entre Sergio Massa, Daniel Scioli y Cristina en provincia de Buenos Aires? ¿Y de qué modo esto podría ser una refundación de peronismo?
-Yo no sé si es una refundación del peronismo. Me parece que el peronismo es un fenómeno político mutante. No es lo mismo el peronismo de hoy que el peronismo de los años ’40 o el peronismo de los años ’70. Es una situación paradojal. Cada vez hay menos peronistas y cada vez saca más votos. Y hoy la gente que se define como peronista no pasa del 15%. Sin embargo, la suma de votos por candidatos de origen justicialista, tal como ha pasado ahora en la provincia de Buenos Aires, sólo el 15% se define como peronista pero ha votado a candidatos del peronismo el 75%. Me parece que es un fenómeno político mutante, que va cambiando. Entonces me parece que lo que el peronismo va logrando es ampliar su capacidad de representar a sectores ambiguos, complejos y contradictorios de la vida social y la vida política argentina; mientras que en el no peronismo vamos teniendo exactamente el caso contrario –salvo algunas excepciones, como es el caso de Santa Fe-, pero a nivel nacional es claro que el peronismo va ampliando su capacidad de representación y el no peronismo la va reduciendo.
-Esa sería la respuesta a que después de 10 años de gobierno siguen siendo la primera minoría, en todo caso.
-Sigue siendo la primera minoría, pero si sumamos las distintas expresiones del peronismo son bastante más que una minoría. Además, donde las divisiones del peronismo pueden rehacerse o rearmarse, en el sentido de que ya el jueves (29/08) un diputado nacional santafesino del Frente para la Victoria abandonó el bloque, ahora un diputado del Frente para la Victoria de Tierra del Fuego abandonó el bloque. Es decir que, incluso, lo que tenemos son mutaciones.
-En la provincia de Santa Fe, lo mencionó usted, está el Frente Progresista Cívico y Social, del otro lado el Frente para la Victoria, y se ha metido el PRO. Pero la pregunta es ¿no hay más bipartidismo?, ¿hay frentismos?, ¿qué es lo que hay en Argentina?
-Me parece que lo que hay en Argentina es panperonismo, un peronismo que se despliega representando izquierda, derecha, distintas estructuras sociales, económica, políticas. El peronismo hoy termina siendo una cultura. Fíjese que gran parte de la estructura radical hoy funciona con la cultura peronista, varios de los intendentes más importantes de Sergio Massa vienen del radicalismo. Y quizás Massa hoy nos da un caso extremo de esta cultura, lleva dos candidatos del PRO, uno de la Coalición Cívica, uno de la CGT oficialista de Antonio Caló, otro de la CTA oficialista de Pablo Javkin. En la lista de Massa lo que observamos es esa capacidad de que va ampliando y profundizando el peronismo de representar sectores cada vez más diversos.
-Ayúdeme con una interpretación suya de este hecho: Jesús Cariglino, Darío Giustozzi, Martín Insaurralde, Gustavo Posse, Sergio Massa, Mauricio Macri, conforman un paquete de intendentes o actores políticos de entre 35 y 45 años. ¿Está allí, como decía Perón, el trasvasamiento generacional?
-Yo diría que parcialmente sí. Massa representa exactamente eso, tiene 42 años. Pero también, esto lo que está representando es el peso creciente que está pasando a tener la provincia de Buenos Aires en la política nacional. Fíjese que tras un siglo y medio en el cual ningún gobernador de la provincia logró ser electo Presidente de la Nación hoy, en la foto de hoy, para el 2015 –mañana puede cambiar– pero en la foto de hoy los dos mejor ubicados, según las encuestas son 2 bonaerenses.
-Y la señora Cristina, finalmente, es original de allí…
-Sí, es original de allí. Pero me parece que su trayectoria política llega a la Casa Rosada desde Santa Cruz.
-¿Usted cree que de acá a octubre la grieta del 54% se va a ampliar o se va a volver a cerrar?
-Yo creo que hay dos cosas. En la provincia de Buenos Aires es más probable que la diferencia de Massa aumente a que se reduzca. En el interior hay varias provincias que, a lo mejor, los gobernadores recuperan. Esto puede pasar. Pero me parece que en un balance es mayor el efecto negativo para el gobierno de que Massa aumente a que 2 o 3 gobernadores de provincias chicas puedan revertir el resultado.
-Última: la política exterior, ¿la estamos manejando bien, mal, regular?
-A mí me parece que estamos llevando la personalidad política de la confrontación a la política exterior. Y esto me parece que es claramente negativo, en lo cual el episodio con Sebastián Piñera es un episodio más, dentro de una serie. Me parece que en ese ámbito hace falta otro enfoque.
fuente urgente24