El período de una centuria es breve si lo comparamos, por ejemplo, con el lapso del predominio de Roma, que se extendió durante cinco siglos -desde el triunfo sobre Cartago hasta el emperador Constantino el Grande-, pero tienen una diferencia importante, porque el mundo ha sufrido una inmensa aceleración en sus cambios que se puede apreciar por el incremento de la población, que pasó de 1600 millones de habitantes a 7.000 millones desde 1900 a la fecha y el predominio romano imperó cuando el mundo experimentaba una lenta transformación, con una población estable de 200 millones de personas.
Además, el poder de los EEUU se proyecta sobre todo el mundo, a diferencia del Imperio Romano que se limitó a la región del Mediterráneo y su zona de influencia.
Las causas del poderío creciente de los EEUU y de la declinación argentina.
Para realizar este examen comparativo he seleccionado algunos factores indicativos del poder o de la debilidad de las naciones, que seguramente se pueden ampliar, pero no reducir.
– La unidad nacional
– El desarrollo económico
– La participación política de la sociedad.
– La capacidad defensiva o el poder militar.
– La unidad cultural dentro de la libertad.
EEUU ha consolidado la unidad nacional y la Argentina mantiene fuertes antagonismos.
EEUU conoció diferencias internas muy graves, que llegaron a su expresión más aguda con la Guerra del Norte y el Sur, la más importante y sangrienta de las guerras de la época, pero a partir de entonces construyó laboriosamente una fuerte unidad nacional, que es una de las bases de su grandeza presente. No tiene ningún conflicto interno de importancia, al menos que afecte su unidad interna -sin desconocer el que plantean los inmigrantes y otras minorías-, lo cual revela un gran genio político.
Las naciones europeas, por el contrario, están comprometidas por múltiples problemas internos que comprometen su unidad, aunque no fueran violentos, (v.g. Escocia en el Reino Unido y Cataluña en España), o los conflictos que plantean los inmigrantes islamistas con el propósito de imponer sus concepciones fundamentalistas sobre los principios democráticos.
Los argentinos en el período de 1860 a 1916, conocimos un largo período de gran unidad, que si bien fue alterado por algunos episodios de violencia, no llegaron a quebrar la continuidad de una concepción económica y política de gran prosperidad democrática y republicana.
Pero con posterioridad, la reforma introducida por la ley Sáenz Peña y la abrupta incorporación de amplios sectores que culturalmente no estaban capacitados, agregado a las luchas sectoriales, quebraron la unidad nacional y la continuidad del sistema político, agudizándose con una guerra interna en la década del setenta, en la que se intentó modificar el sistema democrático y republicano vigente para sustituirlo por otro marxista.
Sus derivaciones continúan hasta la fecha, con la persecución de los ejecutores del éxito militar de aquella época, en una cínica venganza, cuando se usufructúa de los beneficios de su acción militar por todos los sectores de la sociedad.
Al respecto, la Argentina debe sincerarse confesando que continúan los efectos de la guerra de los años setenta, bajo la bandera de la defensa de los derechos humanos, que se utiliza para encarcelar a los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad que lucharon contra la guerrilla. No se exalta en ninguna forma la represión que fue exitosa y a ninguno de sus autores, lo que evidencia que no existe tal propósito. En esta forma la unidad nacional no se recuperará hasta que no se restablezca la paz, redimiendo a ambas partes por los excesos cometidos.
¿Es posible pensar que en los EEUU podrían estar encarcelados la plana mayor de sus fuerzas armadas por su actuación en la Guerra de Vietnam, por sus presuntos crímenes de guerra y violación de los derechos humanos, ejecutados por orden de su Gobierno?
¿Y en tal caso se podría mantener la unidad y la defensa nacional, con fuerzas armadas dispuestas a morir en cumplimiento de las órdenes del gobierno de los EEUU, en cualquier lugar del mundo en que su acción fuese necesaria?
El desarrollo económico de ambos países.
En el año 1913 el PBI de los EEUU era de 500.000 millones de dólares y el de la Argentina era de 30.000 millones, es decir el 6 % del primero. (Ver O. Ferreres “Dos Siglos de Economia Argentina” pags 25 y 32). En el año 2012, en otros dólares, el PBI de los EEUU es de 15.600.000.000.000 de dólares y el de Argentina es de 475.000.000.000 es decir el 3% (cifras del FMI), de tal manera que la Argentina redujo su importancia a la mitad, con respecto a EEUU, en cien años.
Hay otras comparaciones que revelan esta misma decadencia argentina. La Argentina en los últimos cien años pasó de ser la primera potencia latinoamericana, más poderosa que Brasil y México, -desde 1900 a 1950-, para llegar a ser actualmente cinco veces menos poderosa que la primera y la mitad que la segunda.
¿En qué funda EEUU su desarrollo económico? Primero en el desarrollo tecnológico y científico y segundo en la disposición del capital necesario y su eficiente administración, además de todo su sistema vigente.
Este orden responde a que el desarrollo humano se debe hoy fundamentalmente al progreso tecnológico y a la disposición del capital necesario. Dentro del progreso tecnológico se encuentra la capacitación del factor humano y de ahí para ellos la importancia de la educación, en particular la tecnológica y científica.
EEUU destina el 3 % de su PBI al desarrollo tecnológico y la Argentina el 0,5% De ahí que los EEUU registren en el año 2012 120.000 patentes de invención y la Argentina 50, México 115 y Brasil 230, pero Corea del Sur 13.000 y Alemania más de 30.000 siguiendo a EEUU.
Seguramente que los EEUU tienen muy presente que la Segunda Guerra Mundial se hubiere definido en otra forma si la carrera atómica la hubiere ganado Alemania, alcanzando antes a preparar una bomba atómica.
El segundo factor en importancia es el capital y EEUU es el país que cuenta con la mayor disposición de capital propio y la más amplia cantidad de capitales extranjeros, por las amplias garantías que otorga. Por eso sus Bolsas de Valores son las más importantes del mundo.
El capitalismo es privado en EEUU, porque es el sistema de administración más eficiente, sujeto a la ley de la competencia y al contralor estatal.
Es decir el capital de Bill Gates, en este momento el hombre más rico del mundo y también su mejor administrador, lo es por la economía de los EEUU, que es la que recibe los más grandes beneficios, ya que son ínfimas las utilidades que gasta el titular en su provecho.
Con esto no queremos decir que el sistema actual del capitalismo privado no tenga fallas, porque es de toda evidencia que las tiene y como prueba está el origen de la ultima crisis financiera de los EEUU y Europa, pero aún así es el mejor sistema que hasta la fecha conoce el hombre para formar y desarrollar la riqueza.
La democracia o la participación social en la historia política de los dos países.
La conducción política estadounidense, con criterios siempre más realistas y una gradualidad que acompaña toda su evolución recién llegó al reconocimiento universal del voto con Kennedy, en la década del sesenta del siglo XX y sin carácter obligatorio.
Esta modalidad del voto voluntario tiene una directa relación con el costo de las campañas políticas, financiada con aportes particulares y explica su enorme importancia en el sistema norteamericano, pues es una libre, costosa y espontánea manifestación del interés de la sociedad en el sistema político.
Por el contrario la voluntad popular en la Argentina, se viola claramente:
a) cuando se eligen los candidatos sin internas abiertas, por casi todos los partidos políticos;
b) cuando un diputado en la Cámara de Diputados de la Nación, representa a 214.000 habitantes cuando es de la provincia de Buenos Aires, o a sólo 2400 habitantes si es de Tierra del Fuego o a 5200 si es de Santa Cruz.
Esto no tiene no sucedería jamás en los EEUU, pero en la Argentina sucede sin protestas, es decir sin advertirse. Ello señala una enorme diferencia de la cultura política de cada país.
Los derechos individuales en EEUU tiene una base jurídica muy similar que en la Argentina, pues nuestra Constitución se ha redactado sobre el modelo de la de aquel país, pero la diferencia surge en el sistema institucional de los EEUU que funciona más eficientemente y por que la economía le proporciona al ciudadano una base de 49.000 dólares por habitante para ejercerlos y en la Argentina solo 11.500, distribuidos mucho mas desigualmente.
.
Mientras EEUU detenta el mayor poder militar, la Argentina ha destruido su capacidad defensiva.
Como se puede confirmar todos los días, los diferentes mecanismos creados para resolver pacíficamente los conflictos, como por ejemplo las Naciones Unidas, son insuficientes para imponer la paz en el mundo.
Por tal motivo, pragmáticamente, los EEUU tienen un presupuesto de defensa de más 600.000 millones de dólares, que equivale al 41 % del presupuesto mundial, seguido por China que tiene un presupuesto de 84.000 millones, igual al 5,7% del gasto mundial. Pero fundamentalmente cuenta con el mayor poder misilístico y de armas nucleares, es decir un poder destructivo que es mucho mayor que el que señala su presupuesto. Su alta tecnología le permite accionar ese equipamiento con 1.300.000.efectivos.
El ejemplo de la conducta militar de la Argentina a partir de 1983, es la antítesis de la de EEUU. Para el gobierno argentino no hay hipótesis de conflicto, de tal manera que en estricta lógica las instituciones armadas están de más. Carece de importancia que el Reino Unido haya fortalecido militarmente, con los medios más modernos y poderosos las Islas Malvinas, porque ello tampoco es una hipótesis de conflicto. Se trata de una de las mentiras más peligrosas para la subsistencia argentina, entre las varias que sostiene el Gobierno.
Hasta 1983 la Argentina mantuvo una capacidad defensiva que estaba en relación con la de los países sudamericanos, pero a través de los últimos treinta años, por la aplicación de una política deliberada de debilitamiento de las instituciones armadas, en la actualidad no se halla en condiciones de defender su soberanía por falta de equipamiento adecuado. Su presupuesto de defensa igual al 0,5% de su PBI, es cinco veces inferior al promedio del gasto mundial, medido en la misma forma.
La importancia de la unidad y el nivel cultural de la población de un país.
EEUU, como la Argentina, es un país que esta formado por corrientes inmigratorias de muy diferentes orígenes culturales y de muy distinto nivel de capacitación. A los primeros inmigrantes provenientes del Reino Unido y por tanto de una muy similar formación cultural, se agregaron posteriormente de diferentes regiones de Europa, de origen sajón y germánico y posteriormente otras de tradición latina, eslava y judía, más tarde asiáticos, que plantearon problemas que dificultaban su asimilación.
Pero sin duda la corriente inmigratoria que más problemas creó fue la de los esclavos negros, por las inmensas diferencias culturales y de nivel de capacitación. Con la inmigración proveniente de los países latinoamericanos, en particular México, también han surgido dificultades, pero de menor entidad.
Los padres fundadores tuvieron claro desde el principio de la organización de los EEUU, la importancia de que los derechos a la ciudadanía tuvieran como base la cultura de las colonias originarias, siguiendo el viejo criterio político de las antiguas ciudades griegas.
En la América ibérica hubo una circunstancia que dio comienzo a una diferencia de origen muy importante y fue que la conquista estuvo desarrollada por hombres y no por familias completas, de tal manera que hubo un mestizaje con los pueblos aborígenes que originó una gran parte de la nueva población, unida por lazos de sangre y por tanto mestiza, que se formó espontáneamente.
La corrección de esta circunstancia solamente podía plantearse, con relación al futuro mediante la educación y una progresiva y lenta asimilación. Pero la importancia de la cultura como base de las nuevas naciones, con un alto nivel de capacitación, no está comprendido en la Argentina ni en el resto de Ibero América.
Al agregarse la inmigración europea en forma masiva, a partir del la segunda mitad del siglo XIX, se sumaron otros factores que habrían de multiplicar la desigualdad social. Es el principal problema que debe resolver la presente generación.
fuente Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires