Frente a la alegría de los católicos que sabemos de la resurrección, que conocemos de la salvación que Jesús consiguió para nosotros, y del deber que ello nos impone frente a nuestros hermanos y frente a esas enseñanzas que debemos cumplir.
Frente a ello, en modo grosero y torpe, encontramos el odio, la venganza y el revanchismo de un sector minoritario de nuestro pueblo, ejercido por fiscales y jueces venales, prevaricantes y corruptos que en su aquelarre jurídico, no tremulan en condenar con mentiras, testigos falsos, torciendo nuestras leyes y la Constitución, a miles de argentinos que se encuentra a merced de una política de odio y corrupción y que justifica su insidiosa actuación, en la supuesta defensa de los derechos de los subversivos de los años 70’…
En la burda parodia de juicio que llevan a cabo, colocan a sus espaldas crucifijos como buscando en Él la justificación que no logran encontrar en las leyes… Y pecan… Pecan con su soberbia, pecan con su venalidad, pecan con cada condena y en cada uno de los hombres que sacrifican en aras de su triunfo personal y pasajero…
Probablemente confían en que la misericordia de Dios N.S. es tan grande que sus pecados, que claman al cielo, les serán perdonados al postrer momento del fin de sus días…
Pero, les recuerdo señores fiscales, señores jueces, no olviden que el perdón existe si, pero también existe la reparación del daño causado…
¿Cómo piensan, señores camaristas, reparar el daño causado..? ¿Y ustedes señores fiscales…? Que no es tan fácil dañar al prójimo y salir indemne!
¿Piensan acaso, que la reparación será pasada por alto en éstas causas? Acaso en algún momento se han puesto en lugar del martirizado..? Han puesto a sus hijos en su lugar?
No lo creo, su soberbia no se lo permitiría, porque de otro modo no harían lo que están haciendo, no dormirían pues su conciencia no se lo permitiría..!
Es por eso señores fiscales, señores jueces, señores camaristas, que me permito recordarles, que estos pecados que ustedes cometen (tal y como su conciencia se los debe señalar), exigen reparación, reparación para obtener el perdón que algún día pedirán, ya que sino … será el rechinar de dientes…
Vayan pues pensando, en qué reparación van ustedes a ofrecer, una reparación que repare el daño que hoy causan a miles de argentinos que condenan ilegalmente, a sus amigos y familias, y al resto de los argentinos cuyas leyes vulneran a su gusto y necesidad…
Traten de pensar señores, que el tiempo en ésta tierra es muy corto…