El paro de trenes que anunció el gremio La Fraternidad al mediodía tomó por sorpresa a muchos de los usuarios de trenes que desde esa hora tuvieron que evaluar alternativas para volver a sus casas.
Tras la jornada laboral, las principales terminales se poblaron de pasajeros que hacían colas de hasta 200 metros para poder subirse a un colectivo. Como Once y Reitro, en Constitución se reunió una muchedumbre. Allí, un grupo de personas protagonizó disturbios, que obligaron a la policía a reforzar la seguridad.
Pasadas las 19, decenas violentos, algunos con las caras tapadas, comenzaron a arrojar piedras contra las instalaciones de la terminal y también contra los colectivos que pasan por el lugar. Rompieron además parte del mobiliario urbano del lugar e iniciaron incendios en la calle Brasil.
Por los incidentes, los miles de personas que hacían cola dejaron la zona. Mientras, varios patrulleros llegaban al lugar, aunque al cabo de 20 minutos de destrozos la Policía no había actuado para detenerlos.
Minutos antes de las 20, los manifestantes se replegaron en la plaza, pero cuando parecía que la situación comenzaba a calmarse volvieron a tirar piedras.
La estación cerró sus puertas y desde adentro las fuerzas de seguridad respondían lanzando agua para disuadir a los vándalos.
fuente infobae