“Si De Narváez se sigue sacando fotos con Moyano nos va a hacer un favor bárbaro. Seremos nosotros contra la interna peronistas”, reflexiona ante LPO uno de los jefes de la campaña del Frente Progresista Cívico y Social bonaerense, la alianza entre la UCR y el FAP.
Los referentes de la lista que volverán a encabezar Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín todavía recuerdan como en 2009 el empresario les robaba el voto de clase media, que por décadas contrarrestó al peronismo gobernante de la provincia.
Y creen que su pacto con el camionero erosionará ese capital y los volverá a dejar en el único lugar de antiperonistas. “Y un cuarenta por ciento de la población no quiere votar a los peronistas”, aseguran.
Claro que para pelear esa porción deben garantizar que Martín Insaurralde y sobre todo Sergio Massa sean definidos como peronistas rasos, sin margen a dudas.
“El no trae problemas por su llegada al Gobierno y porque Duhalde ya dijo que trabajó con él 20 años. A Massa hay que repasarle su currículum”, adelantan.
El tigrense comenzó su campaña admitiendo su base peronista como también su simpatía a medias con el Gobierno.
Sabe lo que hace: en 2005, Cristina Kirchner penetró en todos los estratos bonaerenses y sumó 45,7% de los votos, seguida de Chiche Duhalde, con 20,43.
Muchos de los votantes que tuvo la ahora presidenta esa vez, se entiende, nunca optaron por un gobernador peronista.
Sólo si logran encasillar a Massa en la encerrona partidaria el FPCyS puede cumplir con su objetivo en las primarias: evitar una polarización entre el gobierno y el intendente.
Los primeros números que llegaron son alentadores. Stolbizer supera los 10 puntos al inicio de la campaña algo que no ocurría en 2011, cuando finalmente sumó el 11,7.
También se entusiasman con su llegada a los sectores medios del conurbano no donde hasta un par de elecciones atrás no podía penetrar. “Además, Libres del Sur nos va a ayudar en lugares donde solos no llegamos”, interpretan.
De todos modos ni el más optimista sueña con superar los 25 puntos en las generales, un resultado que le permitiría sumar una decena de diputados nacionales y posicionarse para 2015.
Cuando deberán decidir si mantienen la alianza o, como en 2011, la hacen estallar en mil pedazos.
fuente lapoliticaonline