Si bien cada día se acumularon nuevas pruebas que avalarían el procesamiento con prisión preventiva del encargado Jorge Ernesto Mangeri como presunto autor material del homicidio de Ángeles Rawson, él móvil del asesinato todavía sigue siendo un misterio.
Aunque en la autopsia se descartó que la adolescente, de 16 años, hubiera sido violada, los investigadores no abandonaron la presunción de que la joven hubiera sido víctima de un ataque de connotaciones sexuales y que como se resistió al abuso la mataron.
Según fuentes de la investigación consultadas por LA NACION, esta sospecha estaría avalada por la naturaleza de las heridas que el encargado de Ravignani 2360 tenía en su cuerpo y que serían compatibles con lesiones de defensa de la víctima. En ese impulso por defenderse, la joven habría rasguñado a su agresor y restos de piel quedaron debajo de la uña del dedo meñique derecho.
El estudio de ADN confirmó que el perfil genético de esos restos de piel correspondía al acusado Mangeri. Esto revelaría un contacto directo entre el portero y la víctima, lo que descartaría la posibilidad de que el imputado hubiera actuado como un encubridor, tal como lo sugirió el abogado Miguel Ángel Pierri, uno de los defensores del encargado del edificio.
Para determinar si el móvil del homicidio pudo ser un ataque sexual frustrado, será clave el estudio psiquiátrico y psicológico al que será sometido el imputado.
El abogado Pierri dijo que “si hubiera un escenario de acción criminal por delito sexual, yo me voy de la causa. Lo hablé con Mangeri. Ése es mi límite y mi cliente ya lo sabe”.
Hubo un detalle en la declaración del imputado que llamó la atención de los investigadores debido a que reveló cómo era su relación con Ángeles. Ante la Justicia, Mangeri recordó la escena en la que se despidió de la joven cuando salió del edificio para ir a la clase de educación física.
“Cuando Ángeles salió del edificio se le cayó la cartera. Entonces, la levanté y cuando se la entregaba la volví a tironear para se cayera otra vez. En otras oportunidades hice esa broma. No específicamente con la cartera, pero sí con otras cosas”, expresó Mangeri en su declaración.
También es posible que luego de revisar a Mangeri los peritos concluyan que no tiene la personalidad de un agresor sexual ni existen antecedentes. Entonces, en ese caso los investigadores apuntarían a que posiblemente el imputado tuvo un rapto de furia, cuyo detonante, si bien se desconoce, estaría en lo que ocurrió entre el momento en el que Ángeles salió del edificio y cuando regresó al inmueble.
En su declaración, el imputado colocó en el edificio en varias oportunidades a Sergio Opatowski, el padrastro de la víctima, quien, tal como anticipó LA NACION, fue el único integrante del círculo íntimo de la adolescente que todavía no declaró como testigo.
Con respecto al resto de los estudios de ADN ordenados por la Justicia, fuentes de la investigación adelantaron que el resultado de los análisis del material biológico hallado en el sótano del edificio y en el auto del imputado estarán listos mañana.
Testigos y una curiosa llamada
A su vez, el juez Javier Ríos convocó ayer a los vecinos del edificio de Ravignani 2360 para tomarles declaración testimonial con el fin de determinar si oyeron gritos o advirtieron algo fuera de lo común el 10 de este mes cuando atacaron y mataron a Ángeles.
Mientras tanto, el abogado Pierri reveló que la secretaria de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas de la Nación, Cristina Caamaño, llamó al primer juez de la causa, Roberto Ponce, y que le habría dicho que no estaba de acuerdo con la imputación al portero por el homicidio y que existía la posibilidad de que hubiera sido víctima de apremios.
Según Pierri, el magistrado hizo un acta y dejó constancia en el expediente de la llamada de la funcionaria del Ministerio de Seguridad de la Nación, que la noche que fue apresado Mangeri estuvo en la fiscalía.
Dos días después, Caamaño se presentó ante la Justicia y dijo que “nunca tuvo acceso a la causa y que se comunicó con el juez Ponce porque sabía que estaba indagando al acusado. En esa llamada le hice saber que si era cierto que el imputado fue apretado por la policía se investigará la denuncia”.
fuente lanacion