En ese marco, Lavagna dijo que a esa opción “obviamente” debía ser convocado el PRO. Por su parte Macri por toda respuesta a ese contexto dijo “la foto de Córdoba es una postal del pasado”. Pregunta: ¿lo hace a propósito? Porque solo pensado que el Jefe de Gobierno tenga el objetivo explicito de aislarse dentro de su propio partido es posible darle sentido a ese comentario.
Es más, podría no haber dicho nada; ignorar el episodio, no comentarlo. Pero decir que los cuatro referentes del Justicialismo son una postal del pasado es estar jugando un partido a favor de las posibilidades de la presidente, que debe estar viendo el episodio riéndose a carcajadas.
Es notorio como dentro del PRO existe una corriente aislacionista probablemente encabezada por Duran Barba y Marcos Peña que prefieren mantener la cabeza del ratón a ser parte de un león. Es verdad que el propio Macri ha ofrecido “servir el café” si el renunciamiento sirve para la unión, pero esa metáfora no se compadece con sus declaraciones de ayer. Obviamente Lavagna ya salió al cruce diciendo que la foto que a él no le había gustado era la de los episodios del Borda, mientras, por detrás, se seguían escuchando las risotadas de Cristina.
El espectáculo gratuito ofrecido al público que observa tampoco es demasiado edificante. Un espectador imparcial que mira lo que ocurre y lo que se dicen entre ellos los que teóricamente podrían ofrecer una opción racional al extremismo del gobierno, la verdad es que no puede menos que sorprenderse. ¿Qué podría esperar este hombre ávido de racionalidad y paz de este tipo de prólogos que ofrecen aquellos que deberían ofrecer un menú diferente y opuesto a las terquedades y bravuconadas del gobierno.
Si loe electores no ven magnanimidad, tolerancia, capacidad de acuerdo y cierta grandeza en los opositores, ¿cómo van a terminar de decidirse para votarlos? Y la opción de decenas de opositores atomizados ya vimos cómo terminó en octubre de 2011.
De modo pues que sería interesante que la oposición encuentre algún camino privado para discutir estas desaveniencias en lugar de hacerlo por la televisión, la radio y los diarios. Si las veleidades de todos ellos son más fuertes que las necesidades de la gente que reclama a gritos una opción que los represente, se producirá una vez más una hoguera de vanidades en la que quedarán chamuscadas las opciones de una etapa mejor, de mayor diálogo, de más racionalidad, de menos avasallamiento, de menos mentiras, de menos matonismo y de más garantías ciudadanas.
Si todos estos grandes objetivos no tienen para ellos la suficiente fuerza como para dejar de lado sus pequeñas estupideces, entonces esa será la prueba de que no están a la altura de lo que necesita la Argentina para salir de la que quizás sea la hora más oscura de su historia.
fuente the postarg