“Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la Tierra
Y en Jesucristo su único hijo nuestro Señor
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo..
…fue crucificado, muerto y sepultado…
“…Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica…”
El adiós del Papa deja huérfanos a los creyentes católicos , por el momento sin líder, sin cabeza. El discurso hacia la comunidad deberá modificar el concepto de lo intangible, aquello que solo ha recibido el Papa en su calidad de ser superior al común de los cristianos. Lo intangible ha caído. Un señor dio un portazo y dejó entreveer el oscuro silencio que contienen los muros del vaticano.
Sin Papa que dirija el camino hacia el mundo celestial, millones de católicos quedan sorprendidos y dolidos. Ven que el gran señor espiritual se cansó y se fue del cuerpo superior y descendió al mundo cotidiano demostrando que todo es posible cuando la Era del mal va ganando espacios.
Qué hacer con aquellos inocentes humanos creídos en la eternidad? En la espiritualidad de un ser superior a sus propias limitaciones?
Cómo creer que BENEDICTOXVI era un hombre más? ¿ por qué no se murió dando la vida por reconstruir el mundo oscuro del Vaticano ¿ Por qué desertó?
Por qué no entregó su vida como hizo Jesús? ¿Por qué no brindó su alma a Dios y permaneció hasta su muerte en el compromiso Universal al que accedió y aceptó con todos sus sentidos?
En siete siglos, Benedicto XVI es el primer Papa que deja su cargo. Joseph Aloisius Ratzinger se cansó y no pudo seguir trabajando y punto. Su renuncia golpea el corazón de la Iglesia católica y la hace girar 360° grados para poder en el siglo XXI construir un nuevo poder.
Desde los EEUU diversos analistas y expertos en teología señalan que este Papa parecería un conservador, tradicionalista y reformista, y con su renuncia lograría tener de algún modo mayor influencia que la que tuvo durante sus ocho años de trabajo. Dicen que este hecho no sería llamativo ya que en el 2009 visitó a las víctimas de un terremoto italiano y a su vez fue a visitar la tumba de Celestino V, el único pontífice que renunció por voluntad propia en el siglo XIII.
Se me fueron las fuerzas y no por eso abandono a mis hijos.
“el Franciscano José Arregi, profesor de Teología en la Universidad de Deusto (Bilbao)señala en el diario el Pais “Que un papa, a los 85 años y enfermo, se despoje de la tiara y descienda del trono, renunciando al poder religioso más arbitrario y absoluto jamás imaginado, ¿qué tiene de extraño? Tiene de extraño que se limite a eso: a una renuncia personal. Y, sin embargo, ha sido celebrada por clérigos y laicos bien intencionados como un gesto de libertad, valentía y dignidad e, incluso, de humildad. No niego que lo sea. Pero ¿su renuncia no constituye a la vez un acto de rendición frente a esa oscura maquinaria de poder que es el Vaticano?”.
Parecería que las expresiones del papa y sus argumentos a su renuncia serían triviales y por ende no correspondería a un gran padre abandonar a sus hijos aunque en ello se le vaya la vida. Parecería que eso es un milagro que no pudo realizar Benedicto XVI y tampoco pudo hacer reformas esenciales, que en los tiempos que corren serían indispensables para el conjunto de la Iglesia.
Se dice que no tendría capacidad gerencial no de administrador y por eso, dejó el cargo vacante y así también derribaría la sacralidad. Aquello por lo cual los creyentes son creyentes y se arrodillan. Derriba una cosa sacral, una cosa sagrada, un orden sagrado, sagrado hasta la eternidad como es el silencio del Vaticano. Se necesita trascendencia, se necesita de menos humanidad y más divinidad para que el espíritu de la humanidad se desprenda de la Era de hierro.
Se dice que este pontificado alejó a la Iglesia de la sociedad, erróneo. No hubo Iglesia más cercana a la vulnerabilidad humana que la abandonada por Ratzinger. Su decisión no solo abre las fuerzas del poder del Vaticano y las hace jugar sino que abrió el corazón de los creyentes y lo partió en mitades ante la desesperación del padre caído.
Sin embargo, muchos piensan que Benedicto XVI en su renuncia no expresó rendición ni derrota sino que abrió la puerta para que ingrese otra Iglesia, hará que puedan realizarse reformas ya indispensables para toda la sociedad. Hoy la Iglesia deberá ocuparse nuevamente de los fieles,deberá ser ,más conservadora en el sentido de conservar su Fé.
Yo confieso ante Dios Todopoderoso,
y ante vosotros hermanos
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros hermanos,
que intercedáis por mí
ante Dios, Nuestro Señor.
Amén.
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