M ás de 800.000 españoles usan el sistema subterráneo de basura inteligente, mediante el cual todos los desechos son aspirados automáticamente gracias a una tecnología controlada por ordenador. Para ellos, se acabaron los contenedores, el olor que éstos desprenden… y el camión de la basura, con su peculiar ruido a horas siempre inoportunas. Ellos, que en el plazo de poco más de un año serán más de un millón, prefieren la «recogida neumática», como técnicamente se denomina a un sistema que nació a finales de los años 50 en Suecia, donde el 35% de la basura va a una red subterránea inteligente.
En España, ese porcentaje apenas llega al 2%, a pesar de que los sistemas de recogida automatizada de residuos ya suman 43 y están repartidos a lo largo y ancho de numerosos puntos de 32 ciudades, entre ellas las cinco más pobladas de nuestro país: Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y Sevilla. Cada uno de esos sistemas da servicio a una media de 20.000 habitantes, por lo que alrededor de 800.000 personas (unos 266.000 hogares) se benefician en España de una recogida de la basura sin olores, sin ruido, sin horarios, sin contaminación y sin impacto visual.
Básicamente, la recogida neumática consta de los siguientes elementos: buzones de vertido en la calle o compuertas en el interior de los edificios (donde los usuarios, a cualquier hora del día, introducen la basura) y una red general de tuberías subterráneas que conecta los buzones o compuertas de vertido con la central de recogida.
Corriente de aire
En el interior de esta red, cada cierto tiempo la basura es arrastrada por una corriente de aire hasta la central de recogida, a una velocidad que ronda los setenta kilómetros por hora. Ya en la central, se produce la separación del aire de transporte y de la basura. Para ello, es necesario que el aire pase a una sala de filtros, donde es tratado antes de ser expulsado de nuevo a la atmósfera, «completamente limpio», según aseguran los expertos.
La basura a su vez se deposita en contenedores herméticamente cerrados, que luego son conducidos hasta los respectivos vertederos o plantas de reciclaje.
«Frente al sistema tradicional de recogida de basuras, este método automático elimina ruidos, malos olores y problemas de tráfico, además de reducir considerablemente el coste de explotación de la recogida de basuras entre un 30% o un 40% por ciento», declara Carlos Bernard, director general de Envac Iberia, la subsidiaria española de la compañía sueca Envac Centralsug, que ha realizado más de 600 instalaciones en todo el mundo.
A su juicio, «los sistemas tradicionales de recogida de basuras no han dado, ni podrán dar nunca, este salto tecnológico, puesto que obligan a una servidumbre para el usuario (la de desplazarse con la basura hasta el lugar de ubicación del contenedor) y a otra para el vehículo (que debe transitar por las calles hasta llegar a recoger todos los puntos de depósito)».
En este momento, y según los datos proporcionados precisamente por Envac Iberia, el 60% de cuantos usan este servicio tienen la posibilidad de deshacerse de la basura en su mismo domicilio, desde compuertas instaladas en los rellanos de las escaleras o en los portales. En el resto de los casos, se debe depositar la bolsa de la basura en los buzones instalados en la calle.
En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, y más concretamente en la urbanización de Valdelasfuentes, situada en Alcobendas, así como en el municipio de Majadahonda (Área de Oportunidad, Valle del Arcipreste y zona centro del municipio), Envac recuerda que el sistema que está operativo permite al usuario desprenderse de la basura en el interior de su edificio. Y lo mismo ocurre en algunos puntos de la costa, como en la urbanización Santa Ana de Cartagena, lugar en el que, allá por el año 1990, Envac instaló el primer sistema de estas características implantado en España. A esta obra le siguió, en 1992, la realizada en la Villa Olímpica de Barcelona.
Desde entonces, el sistema no ha hecho más que desarrollarse a lo largo y ancho de España, si bien el área con mayor cobertura de recogida neumática se localiza en distintos puntos de algunas localidades de la periferia madrileña, sobre todo en Majadahonda, seguida por Leganés, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. En la capital madrileña, también existe una instalación de estas características, situada en Puerta de Europa. En total, «30.000 viviendas (es decir, el equivalente a 100.000 habitantes)» disfrutan de esta tecnología sólo en la Comunidad de Madrid, asegura Envac. Pero en otras comunidades autónomas, añade un portavoz autorizado de esta empresa, el sistema automático también se está desarrollando a marchas aceleradas.
De la misma opinión participa Agustín Martínez, director técnico de Recogida Neumática de Ros Roca, otra de las empresas que se dedica en España a instalar este tipo de sistema de recogida subterránea de basuras. Para Martínez, «el caso más llamativo es el de Vitoria, porque la ciudad entera cree en esta tecnología». Luego, también pone el ejemplo de Sevilla (unas 40.000 personas) y Barcelona (alrededor de 30.000 usuarios), sin olvidarse del «caso ejemplar» del ya mencionado municipio de Majadahonda, donde él calcula que son 40.000 los vecinos que se benefician de este servicio, y Portugalete (Bilbao), donde también se gestionan y explotan los servicios de recogida neumática para un total de 25.000 personas.
Martínez subraya, sin embargo, la gran apuesta de Córdoba, cuyo Ayuntamiento ha decidido implantar este sistema en toda la capital. De ahí que este proyecto esté considerado por los expertos como el más importante de Europa, pues implicará la construcción de cuatro plantas de recogida neumática para dar servicio a más de 100.000 habitantes.
Además, en este momento se está construyendo otro sistema automático de gran envergadura en la Terminal Sur del aeropuerto de Barcelona, con una capacidad de servicio para 35 millones de pasajeros al año, si bien no se quedan a la zaga otros proyectos en marcha, entre los que cabe destacar los siguientes: Distrito 22, de Barcelona, para 30.000 habitantes; Torre-Sana (Tarrasa), para 25.000; Salburúa (Vitoria), para 30.000; sectores S 3 y 4 de Burgos (25.000) y Mollerusa, en Lérida (25.000).
Todo ello indica el nivel de desarrollo de este sistema en España, donde se calcula que el volumen de residuos gestionados de manera subterránea supera las 500.000 toneladas al año, según Envac. Por eso, en esta empresa vaticinan que, a finales de este año, España contará con 55 sistemas neumáticos en funcionamiento, que darán servicio a más de un millón de habitantes. En Ros Roca, sin embargo, Agustín Martínez matiza que esta última cifra le parece muy optimista en el plazo de apenas un año, aunque no niega que, «cuando estén desarrolladas las instalaciones que ahora se están construyendo (64), el servicio afectará a 1.225.500 personas, lo que supone aproximadamente el 3% de la población española».
En todo caso, y con independencia de que existe alguna variación entre las cifras que manejan las dos empresas que copan este mercado, a Martínez no le cabe la menor duda de que «éste es un campo que se irá consolidando y mejorando en un futuro próximo». De hecho, recuerda que «ahora mismo ya existen más de 40 instalaciones funcionando en España».
LUIS MIGUEL BARRIO
fuente laverdad.es