Lejos de lo que pudiera suponerse, y pese al silencio oficial, el plan de la “re-re” no fue descartado. Tanto puertas adentro como hacia afuera, uno de los emisarios que se encarga de mantenerlo presente bajo la bandera de la condición “única” del liderazgo de la Presidenta es Julio De Vido, de llegada directa a la jefa de Estado; la última vez fue hace unos días.
Lo cierto es que el proyecto no fue completamente desestimado por Cristina Kirchner, y la posibilidad se derrama hacia las provincias. Lo del mendocino Francisco “Paco” Pérez fue un intento, el mismo que en 2011 consiguió su par sanjuanino, José Luis Gioja, que ya va por su tercer mandato gracias a un plebiscito para introducir una modificación en la constitución provincial. Junto al salteño Juan Manuel Urtubey, que también logró modificar la carta magna, son los únicos dos gobernadores con tres mandatos consecutivos.
Esos antecedentes alentarían al resto, y la Presidenta seguiría muy de cerca la gesta en cada terruño para saber qué fichas jugar llegado el momento. Un claro ejemplo de la voracidad reeleccionista oficial fue, de nuevo, San Juan, donde se estrenó un himno a favor de la continuidad del gobernador.
Pese a que el propio Gioja le restó importancia a la iniciativa musical y hasta se manifestó en contra, nada dijo respecto de si en efecto tiene intenciones de continuar al mando del gobierno; tampoco nadie de la Casa Rosada salió a cuestionar la movida, lo que llamó la atención a más de uno teniendo en cuenta la predilección de los funcionarios kirchneristas a meterse en asuntos provinciales desde los medios.
Así, a la cruzada se sumarían Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, y Jorge Capitanich, de Chaco, aunque este último también podría presentarse como senador nacional este año. De igual modo, todos deberán invariablemente modificar la constitución si quieren permanecer en el poder.
Desde Olivos y Balcarce 50, en tanto, dejan hacer. “¿Qué mejor encuesta que la propia realidad en el terreno?”, se preguntó ante NOVA un avezado observador. La reacción de la sociedad y del arco político de cada provincia será el mejor termómetro para el plan K. Se analizarán costos y beneficios, y luego de sopesar las alternativas se arribará a una decisión.
La contradicción
Sin embargo, esta estrategia presenta una contradicción hacia el interior del kirchnerismo. Es que en cada provincia hay grupos kirchneristas que, con la venia presidencial, se disponen a desplazar a los gobernadores e intendentes que provienen de la estructura tradicional del PJ. El colectivo “Unidos y Organizados”, sin ir más lejos, fue concebido con ese fin, capitaneado por La Cámpora.
De ese modo, serían los propios kirchneristas ortodoxos quienes se opondrían a la continuidad de los gobernadores “kirchneristas”, aún cuando las propias encuestas de cada territorio les den luz verde a los mandatarios para buscar la continuidad en sus cargos.
¿Qué kirchnerista rechazaría, entonces, que un gobernador del peronismo pueda modificar la constitución para seguir a la cabeza del Ejecutivo? La respuesta, como desde hace un tiempo, y sobre cada uno de los temas, sólo la tiene la Presidenta.
fuente agencianova