Familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA se encontrarán hoy con Héctor Timerman en las oficinas de la Delegación de Asociaciones Israelitas de la Argentina (DAIA), de quién esperan información sobre la marcha de las negociaciones con Irán, que en enero tendrán otro round. En el encuentro, estipulado para las 10, difícilmente el canciller revele detalles de lo que en realidad concederá la Argentina y de lo que promete el presidente Mahmud Ahmadinejad a Cristina Kirchner, en virtud de que -afirman- hay “compromisos de confidencialidad”.
Lo único cierto del secreto que impera en el contenido de estas conversaciones con Teherán son los aspectos que caen de maduro y otros que se contradicen. Uno de ellos refiere a la voluntad que impera, según lo manifestado por Héctor Timerman en una reciente entrevista con Página 12 . En ella, como siempre llamó la atención para un ministro de Exteriores su necesidad de hablar de sí mismo, de sus gustos y de los temas que le gustan a Cristina, como la guerra del Gobierno contra la prensa crítica. Timerman se sinceró con la importancia de encontrar “resultados lo antes posible” . Aclaró que lo pactado se enviará al Congreso y que la Justicia seguirá actuando. Se refería a las investigaciones sobre la causa AMIA, que lleva más de 18 años sin encontrar a los responsables del atentado contra la mutual que en 1994 dejó 85 muertos y cientos de heridos.
Los dos gobiernos trabajan sobre la creación de un acuerdo jurídico que les sea compatible, pero mientras la Justicia local, incluyendo a la fiscalía para el caso AMIA apunta contra ciudadanos iraníes, Teherán sigue negando toda participación en los ataques. Este bache se deberá sortear. Por otro lado, ha quedado claro que el Gobierno, con aval de la nueva dirigencia de DAIA –recibida por Cristina recientemente–, busca disminuir la influencia de la AMIA actual, con la que enfrió sus relaciones. Ayer, el Bloque Unido Religioso, que está en la conducción de la mutual, emitió un comunicado en el que señalaba que “no” había conferido “mandato o representación para llevar adelante en su nombre conversaciones o negociaciones”.
fuente clarin